Sábado, 01 Noviembre 2025 07:40

Café Pa´l Monte, las cosas buenas de Jamundí y Colombia expresadas en café

Por
Café Pa´l Monte, las cosas buenas de Jamundí y Colombia expresadas en café Imagen-de-Seba-Córdoba-en-Pixabay

Esta marca Vallecaucana ya exporta. Su café enamoró a Colombia y le apuesta a seguir haciendo una tarea afable y digna de replicar porque su producto es Paisaje convertido en aroma y sabor.

En este entorno del periodismo en donde todo es estrés, carreras y aprendizaje para ir alcanzando la debida maduración que nos permita plasmar rostros, semblantes, paisajes y circunstancias con alguna precisión, hay momentos en que nos llegan al corazón personas e instantes especiales que colman nuestra mente de colores, melodías, aromas, bosques y montañas, una particularidad demasiado colombiana que se resume, en una palabra, café.

En la charla de hoy en donde la caficultura nos vuelve a poner cita viajaremos en la máquina del tiempo al municipio de Jamundí en el Valle del Cauca, otrora tierra pintoresca y fértil habitada por indígenas Calimas y Gorrones, de hecho, este pueblo de 124.586 habitantes aproximadamente y fundado el 23 de marzo de 1536 deriva su nombre del cacique Xamundí un guerreo lleno de liderazgo que con ferocidad y valentía defendió sus dominios en el siglo XVI.

Jamundí es una tierra hecha poesía cuando se le mira desde sus planicies circundantes a los Farallones de Cali, esas formaciones rocosas jóvenes de la cordillera occidental que saluda desde sus picos al mar Pacífico porque inspira su paisaje, pero todo ese contexto natural por donde corren cristalinos manantiales y todo un legado ancestral que hace convergencia con múltiples culturas. En el imponente Jamundí decorado por sus bellas flores y plantas en donde sobresalen los anturios, palos de Brasil, la verde y brillante sansevieria o lengua de suegra y árboles de jade también habitan animales silvestres como el oso de anteojos, el rey jaguar, ocelotes y tángaras ello sin citar la cantidad increíble de aves y pájaros de todos los colores que hacen mucho más llamativo un lugar, al parecer una obra especial de Dios en los Andes occidentales, santuario natural de fauna y flora en donde viven cerca de 500 especies de ovíparos siendo muy destacados igualmente el barranquero, los colibríes y otras aves exóticas y cantoras que disfrutan de ese clima especial que ofrece el río Cauca y los emblemáticos Farallones de Cali.

El amañador Jamundí, vecino de Cali, a tan solo 17 kilómetros, tiene excelentes características y opciones agropecuarias por tener tierras planas y prospectivas, así como montañas con alturas que llegan a los 4.200 metros sobre el nivel del mar. Jamundí, erigido al sur del Valle del Cauca al costado izquierdeo del enorme y caudaloso río Cauca tiene otras alternativas fluviales y vitales como el Río Claro, Guachinte, Jamundí, Timba, Pital y Jordán.

 

 

Este municipio instituido por Juan de Ampudia y Pedro de Añazco es el poblado con mayor antigüedad en el Valle del Cauca y uno de los más vetustos en América del Sur. Hay que decir que detrás de la fundación de Jamundí estuvo Sebastián de Belalcázar y como dato curioso está el hecho de que el pueblo tuvo cuatro nombres, en principio Villa de Ampudia, luego Rosario que terminó en Río Claro hasta llegar al actual Jamundí con denominación inspirada en la evocación ancestral.

Son muy antiguas propiedades y construcciones como la Hacienda Sachamate, así como la iglesia Nuestra Señora del Rosario, edificación de corte colonial instaurada entre 1808 y 1809, todo un patrimonio histórico y cultural de los jamundeños.

Estar en Jamundí es sinónimo de comodidad ya que hay actividades económicas que facilitan la estancia en vista que hay dinamismo en la agricultura, la ganadería, minería y comercio. De las minas del pueblo brota oro, carbón, plata y otras riquezas que incluye sulfuros. Por su parte en sus predios agrícolas prosperan la caña de azúcar, arroz, café, soya, maíz, cacao, mora, lulo, millo y el plátano. Sus artesanos maravillan a los visitantes que aprovechan la oferta turística con trabajos hechos en madera, una talla fabulosa que viaja inclusive a otros países.

Este trabajo no exigió ir a las bellas tierras jamundeñas, no nos llevó a sus montañas y menos al parque artesanal del Cholado, vergel que tomó su nombre de la famosa bebida vallecaucana en donde se busca fresca sombra en tanto se observan y adquieren fastuosas artesanías. Bastó con ir a Corferias en Bogotá y ver la oferta cafetera del Valle del Cauca en Cafés de Colombia Expo 2025 en donde hablamos de cafetos, variedades, consumo, tendencias, calidades y mercados con personas estupendas.

 

 

 En diálogo con Diariolaeconomia.com, la caficultora y transformadora Aura Ligia Arce Cedeño quien representa a Café Pa´l Monte, una empresa familiar de la vereda Bellavista ubicada en el corregimiento San Antonio en Jamundí, dijo que la marca goza de prestigio y ventas por tener un grano cultivado en una finca situada a 1.750 metros sobre el nivel del mar, factor que garantiza un café de grandes condiciones que es representativo no solamente de Jamundí sino del Valle del Cauca e inclusive del país.

Sin lugar a dudas el producto que trae Pa’l Monte goza de excelentes características, se trata de un café variedad Castillo y su proceso es suave lavado tradicional con una fermentación extendida de 24 horas que redunda en marcadas notas a caramelo, canela y crema de leche, todo ratificado con prueba de taza para poder hacer el proceso de tostión que generalmente es media aunque para las cafeterías que trabajan con la marca, explicó Arce Cedeño, su tostión es media-alta porque usan máquina de espresso.

Por los precios y todo lo acontece en el globo, dijo la empresaria, hay un momento muy bueno para los caficultores que debieron soportar muchos años de sufrimiento debido a precios bajos. Indicó que en café se está haciendo transición de cultivos y por ello el bebestible es importante para la región en donde hay muchas familias cafeteras con la particularidad que en su mayoría son las mujeres las que lideran esta siembra en Jamundí las cuales hacen un intenso trabajo con caficultoras y la cadena que agrupa recolectoras, madres cabeza de hogar solteras o viudas que conocen el oficio y logran paliar las consecuencias del conflicto que por lo regular hereda inconvenientes económicos.

Cabe anotar que la señora Aura Ligia Arce Cedeño es representante de las mujeres cafeteras de Jamundí y a nivel Valle del Cauca pone en alto la naturaleza femenina por hacer parte de la cooperativa de caficultores, posición que le ayuda a trabajar muy duro y de manera comprometida por una verdadera política de equidad de género en la caficultura.

 

 

 “Las mujeres somos las más fuertes en todos los gremios, a nivel ruralidad aportamos, damos ideas, empujamos empresa y construimos país. En temas de café igual nos destacamos porque las mujeres son más delicadas para recoger cerezas de cafés especiales que se arrancan maduras, una característica nada ínfima porque un grano bien tratado y procesado se convierte en una bebida diferenciada, llena de atributos y desde luego esos aspectos suman valor”, aseveró la señora Arce Cedeño. 

La muy amable dama cafetera reveló que lleva 40 años con su finca, pero afirmó igualmente hay una saga de por medio por cuanto hace parte de la cuarta generación en caficultura lo que dice que viene de una familia aferrada a los cafetos que involucra bisabuelos, abuelos y padres, hoy hace ya el empalme generacional con su hijo y más adelante con su nieta que tiene dos años y medio.

De su matrimonio creció un retoño que creció estudio y se formó como ingeniero agrónomo, una bendición para los cafeteros que pueden decir con orgullo que su decendencia perfectamente puede ir a la universidad. Su nuera no se queda atrás y se sumó llena de adeudo al equipo de Café Pa´l Monte en donde le da el mayor impulso al producto utilizando las redes sociales, una herramienta eficaz de mercadeo que jalona despachos y posiciona sello. El tema es bien importante, apuntó Aura Ligia, porque por la experiencia que ha tenido, las herramientas digitales y plataformas dinamiza mucho más el comercio de café de especialidad que para el caso de la marca es distribuido por todo el país, aunque esta iniciativa empresarial también ha exportado a países como Chile y ciudades de Estados Unidos.

Asimismo el café cruza fronteras porque hay personas de España y otras latitudes que llegan a la finca y llevan el producto que tiene un llamativo empaque y un eslogan igualmente atractivo, “Paisaje convertido en aroma y sabor” porque el grano se obtiene en una zona muy linda pues la parte alta y montañosa de Jamundí es verdaderamente paradisiaca, todo un territorio por descubrir en donde la gente enamora por su amabilidad y la naturaleza invita al deleite por su diversidad en donde es común el avistamiento de aves.

 

 

“En Jamundí tenemos los siete ríos y nuestro café está en la microcuenca que está entre el río Jamundí y bel río Claro. Somos una reserva de la sociedad civil porque cuidamos con todo empeño seis hectáreas de bosque”, manifestó la conocedora.

 

A Jamundí, expresó, se debe ir a disfrutar de paisaje, café y amabilidad, también a comer cholado en la parte plana para refrescarse de los 30 grados centígrados meridianos y en los altozanos a deleitarse con la experiencia cafetera en donde las fragancias, los sabores y las opciones son generosas.

Después de la descripción y potenciales revelados de Jamundí, antoja tomar un vuelo a Cali y desplazarse por un trayecto relativamente corto hasta ese municipio diseñado para el descanso en donde sus gentes son trabajadoras, orgullosas del terruño y amables, un destino en donde es notoria la prosperidad y el encanto de su paisaje.

En opinión de Aura Ligia Arce Cedeño, el nombre de la vereda Bellavista es un honor al entorno embelesador en donde todos viven de la siembra del café. Esta caficultora recuerda que su señor padre, don Alejandro Arce Hernández, ya fallecido y su madre Rosa Marina Cedeño de 87 años, eran encomiables caficultores, de esos productores a los que no se les pasaba el mínimo detalle, tan real es que su casi nonagenaria mamá aún le ayuda a escoger el café para tostar, sus progenitores, incluyendo al abuelo, fueron a criterio de la empresaria sus grandilocuentes escuelas de café, de ellos, recalcó, aprendió todo.

 

 

Sus padres nacieron en el centro del Valle del Cauca, empero, pensando en mejorar y ampliar las opciones de vida de sus cuatro hijas partieron para la ciudad, pero Aura Ligia tomó la decisión de retomar la vida campestre y viajó para quedarse en el sur del departamento, esa decisión, hay que destacarlo, no impidió que ella al igual que sus tres hermanas estudiaran y lograran su título universitario.

Aura se graduó como abogada en la universidad San Buenaventura, título que cosechó después de duras jornadas de aprendizaje, lectura y sacrificio, una meta que se trazó sin dejar de lado al café, su gran pasión.

 

“El hecho de que yo haya pasado del derecho a la caficultura es algo sumamente grato ya que estar en el campo y recoger esos granos, alcanzar una calidad para poder llegar a este espacio el de cafés especiales en Corferias, Bogotá, y obtener reconocimiento, de verdad que vale la pena porque se empiezan a lograr metas después de esa escuela que hicimos muchos para alcanzar la calidad y el prestigio como producto y también como región, una trayectoria que a pulso nos la ganamos”, declaró la caficultora y transformadora Aura Ligia Arce Cedeño.

 

Dijo que lo trascendental es descubrir que no se trata solamente de producir café sino hacer una transformación que significa mayor desarrollo para la región y oportunidades para la gente, algo gratificante y enamorador.

 

 

Sostuvo que en las épocas flacas y difíciles de la caficultura, el cafetero de vena no piensa en abandonar el sector porque la siembra de café apega, atrapa y compromete a los productores a quienes les queda un entorno de trabajo encantador rodeado de paisaje y cultura cafetera pura. Reconoció que tristemente no todos piensan igual habida cuenta que en momentos de crisis algunos se fueron para la piña, ganadería y otras actividades, pero como el café genera apego ya regresaron. Subrayó que en todas las épocas malas o buenas el cafetero siempre vive lleno de amor, ansiedad y responsabilidad por la caficultura, un sello nacional que le dio identidad a Colombia, un ícono que destrona la precaria imagen del narcotráfico y le muestra al globo que el cultivo de café es la verdadera cara y el alma noble de los colombianos buenos.

Un afectuoso saludo a los hermanos caficultores y agricultores de Jamundí desde las gélidas alturas de Bogotá. Admiramos y respetamos su vital e indispensable trabajo.

Visto 5034 veces