Lunes, 15 Febrero 2016 22:24

Chingaza Dos, un holocausto ambiental: Jiménez

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Esta población del Meta comparte una riqueza con Bogotá de la cual no recibe ni un peso, mucho menos obras necesarias.

Hay un tema de actualidad que no se puede pasar por alto y el un diferendo que crece entre San Juanito, respaldado por el Meta con Cundinamarca y con Bogotá por cuanto el proyecto de Chingaza dos que había sido archivado por el ex alcalde, Gustavo Petro, a parecer renace con Enrique Peñalosa.

El alcalde de San Juanito, Ramiro Jiménez Segura, le dijo a Diariolaeconomia.com que lamentablemente la región sigue siendo perjudicada por los macro proyectos que son desarrollados en jurisdicción del municipio con el agravante que se ha pasado por alto a la comunidad y a toda autoridad.

“En 1969 y hasta 1973 construyen el proyecto Chingaza Uno, que es una represa que también recibe el nombre de Chuza y se llevan las aguas del río Guatiquía y de otras afluentes del Meta. Ni en sus albores ni en su ampliación que arrancó en 1997 y terminó en 1999 hubo consultas o algo parecido, para rematar no se hizo ningún tipo de compensación ni de retribución a la región del Meta”, explicó el Alcalde.

Ahora con Chingaza Dos, dijo, Bogotá terminará tomándose el resto de afluentes y el recurso hídrico de esa región del Meta, es decir afectando al río Guájaro, la quebrada Blanca y otros ríos vitales para el abastecimiento de agua para esta zona que adolece inclusive de un verdadero distrito de riego así como de agua potable.

Expresó su preocupación y dijo que lo tranquiliza que muchos ambientalistas no solo de Colombia sino del mundo están respaldando a San Juanito y al Meta andino porque un proyecto de tal envergadura podría hacerle un enorme daño a los lugareños en vista que golpea la agricultura y el ecosistema como tal.

“Aquí no tienen en cuenta los daños y como si no fuésemos parte de Colombia nos pasan por alto, no socializan nada y no presentan nada, luego aquí hay abuso y falta de sentido común porque uno no hace una casa en el lote del vecino para arrendarla, esto es arbitrario, grosero y pésimamente manejado porque todo se hace soterradamente sin decirle nada a nadie. Eso no es así, entre otras cosas porque somos dueños de la laguna de Chingaza y otros afluentes que le llevan el costoso servicio a Bogotá”, indicó el funcionario.

El Alcalde Peñalosa, dijo Jiménez Segura, llegó con la intensión de materializar el proyecto, pero ya hay resistencia de muchos porque saben que el plan es un atentado contra el campesino y la producción agrícola.

“Chingaza Dos es un holocausto, es algo terrible para la zona, para el ecosistema y para el agua básicamente porque captaría toda la riqueza hídrica del Meta. Con eso vendría un impacto ambiental muy violento que nada bueno le deja al Meta y a San Juanito”, expuso el Alcalde.

Como si fuera poco está región que pone el agua para un proyecto ajeno no tendrá derecho a una regalía o a cualquier tipo de resarcimiento, lo cual es toda una dicotomía porque San Juanito no cuenta con agua potable. Para el Primer Mandatario de esta población, el proyecto es sinónimo de irrespeto y de abuso, razón por la cual habrá una movilización enorme dado el caso.

Jiménez Segura especificó que Bogotá no puede irrumpir alegremente la jurisdicción del Meta y puntualmente la de San Juanito porque el municipio tiene, para información de la Alcaldía Mayor de Bogotá, más de 22 mil hectáreas en todo el Parque Natural Chingaza, es decir que ni más ni menos a la capital y a sus mandatarios les dio por invadir.

“Tenemos una información y es que Chingaza Dos no se hace por la necesidad de agua en Bogotá ni nada parecido sino porque el Alcalde quiere venderle agua a varios municipios de Cundinamarca e inclusive a algunos del Tolima, es decir que no hay necesidad en Bogotá tan solo es un negocio para llenar los bolsillos de quien sabe quién”, apuntó.

Para los próximos días San Juanito como municipio y la misma gobernación del Meta presentarán a instancias del Congreso de la República un proyecto de ley para que se reglamente precisamente la ley general de aguas con el fin de que los municipios productores de agua o que aportan el recurso, logren tener una compensación, pero lo ideal es no pensar en nada diferente a conservar el ecosistema de páramo.
Para todo esto, dijo el Alcalde, hay que integrar al Meta, al oriente de Cundinamarca, a los gobernantes, a la clase política y a los mismos bogotanos que son conscientes que hay regiones que merecen una compensación.

“Hay muchos proyectos mega que generan detrimento ambiental como por ejemplo la famosa vía perimetral de Oriente que se lleva por delante pueblos, reservas hídricas como las termales de Choachí y zonas verdes de urgente conservación”, expresó.

El alcalde lamentó la arrogancia de la administración de Bogotá y la poca importancia con la que la administración Peñalosa ve a los campesinos y al recurso hídrico que tal y como se vaticinó va a quedar en manos de empresas extranjeras como ocurre con los campos en la altillanura.

En opinión de Ramiro Jiménez, la ley tiene varios aspectos a considerar y tienen que ver con jurisdicción, daño ecológico, vulnerabilidad a los campesinos y el uso del agua que siendo un mineral esencial para la vida debe pagar regalías como otros minerales.

San Juanito, escondido, pero productivo y bonito

La población de San Juanito es el paseo obligado de colombianos y extranjeros toda vez que reúne las características de un viaje de grata aventura pues no en vano se pasa por la tierra de los osos de anteojos, del majestuoso cóndor de los Andes, del águila, los venados y muchas especies más que se ocultan en la inmensidad de un páramo pletórico de frailejones, bambúes, helechos, y otras plantas de tundra y frío que enmarcan un retrato ecológico inmarcesible que obliga a propender por mayor preservación y apego por algo que de a poco se agota, el agua, y con ella la fauna y la flora.

Esta población del Meta es pequeña en su casco urbano pero extensa y productiva en el área rural porque en sus suelos fértiles se cultivan alimentos y productos que urgen de mayor infraestructura para bajar costos vía competitividad e incentivar a sus campesinos a meter las manos en la tierra para contribuir con ese deseo de todos de ampliar la frontera agrícola y generar la tranquilidad anhelada.

Hay algo muy particular en esta población metense, no es una tierra de gente rica, pero también es bueno decirlo es una población en donde todos comen y en dónde no hay hambre ni necesidades insatisfechas de manera aguda, quizás su mayor riqueza es su mayor falencia porque si bien produce toda el agua posible hasta abastecer a Bogotá, no cuenta con un recurso potable y confiable para la salud humana.

El pequeño municipio de San Juanito en medio de su tamaño reúne historia y anécdotas que lo hacen muy peculiar porque aprendió de sus ancestros, de su pasado reciente y hoy está matriculado en las ligas del progreso, dependiendo del crecimiento sobre la base de una buena gestión administrativa, de nuevos recursos incorporados por empuje campesino y por un modelo de economía asociativa que lidera la cadena de frijol, hoy un producto de alta calidad y con buena oferta para el mercado nacional.

Para el Alcalde de San Juanito, Ramiro Jiménez, su población y su producción tiene todo para ser un jugador importante en la economía regional y nacional porque tiene suelos fértiles, agua en cantidades inimaginables y diversidad de cultivos.

Anotó que paralelo a esto hay otras potencialidades como el turismo que por estar en una zona de protección ambiental se hace mucho más sugestivo. San Juanito es vecino del parque natural Chingaza y aparte de esta enorme ventaja es dueña de un paisaje único, en donde unas montañas verdes se dejan acariciar por las espesas y blancas nubes que van bajando llevándole más humedad al paradisiaco sitio hasta dejar ver el azul del cielo en tiempos veraniegos en dónde sus montañas cambian de tono a la distancia porque pasan de azul a verde en un abrir y cerrar de ojos.

No menos atractivas son sus aguas termales y desde luego unos seres humanos superlativos que saludan con respeto al turista, que reciben como propio al advenedizo y que palpitan en emoción con cada visita porque le encanta mostrar su pequeña, pero amable y bonita casa.
Los senderos, las grutas naturales, las cascadas y el volitar de aves lugareñas hacen que la estadía en San Juanito sea mucho más cálida y agradable.

Este municipio que está puesto por las manos del creador con sumo cuidado en las estribaciones de la cordillera oriental, le da la bienvenida al visitante con ese embrujo que tienen en conjunto el arpa, el cuatro y los capachos, de ese pie de monte se baja como otrora, lo hicieran, pero a la inversa los centauros indomables, a la extensa llanura, esa que ve desde mucha más distancia el verde que guarda en la extensa cadena de montañas, el Meta en San Juanito y todo el enorme conjunto de cerros húmedos. Allí desde lo alto, se izan orondos los Andes metenses que arropan fervorosos las bajas tierras llaneras.

Esta población que limita geográfica y ambientalmente con Cundinamarca, puntualmente con la Provincia de Oriente, cuenta con 2.800 habitantes en su totalidad es decir en el caso urbano y en las zonas rurales, tiene una economía basada en la agricultura y con una destacada participación de frijol, el cual se produce en casi todas sus modalidades.

Hay tierra fértil también para frutas, verduras y una ganadería en pequeña escala, pero eso sí muy bien cuidada y levantada sobre parámetros de inocuidad, sanidad y buenas prácticas ganaderas.

En San Juanito se come la mejor trucha de la región y este plato que es suntuoso en muchas mesas, se convierte en algo usual para los hijos de San Juanito que la tienen por toneladas.

El pueblo fue fundado por el párroco, Juan Bautista Arnaud, quien vino de Francia y le dio vida a San Juanito. Allí hubo convento y monasterio, herencia clerical que dejó para el recuerdo algunas construcciones que serán muy seguramente restauradas para darle mejor entorno a esta cajita de encantos.

Es por eso que San Juanito es una población católica y muy dada a las costumbres cristianas en donde el fervor por el Espíritu Santo y la santísima Virgen se exacerba con la llegada de cada domingo, de cada mañana y más con la venerada Semana Santa.

El nacimiento de San Juanito data de 1912 cuando termina una expedición por el alto Guatiquía, allí el reverendo Arnaud coloniza una pequeña región que bautiza con el nombre de, Meseta de San Luis del Plan, pero en 1915 su nombre cambia a San Juanito en distinción a San Juan Bautista. En 1921 ocurre algo extraordinario y la población que quedaba en la meseta de San Luis del Plan es trasladada a su actual territorio.

Esta región del meta llanero, como lo dice su alcalde es católica por fundación y los ancestros de esta tierra vinieron del oriente de Cundinamarca, más exactamente de Junín, Gachalá e inclusive alcanzó a llegar gente de Boyacá.

Una actividad que merece ser destacada es el joropodromo, un festival llanero y con muchos adeptos en Villavicencio la capital del Meta, no menos importante es el carrangarodromo, en honor a la cultura Andina pues se comparte una dualidad amena que permite mayor expresión y diversidad tanto cultural como folclórica.

“Ancestralmente somos más cundiboyacenses que llaneros”, comentó el señor Alcalde.

Al regreso de San Juanito, salimos muy agradecidos con todos sus habitantes que ven en su municipio un fortín productivo que no debe ser vulnerado ni maltratado, es por eso que llenan por espacio de horas su iglesia a la espera que un milagro se interponga entre las multinacionales y sus temores. Defienden fervorosamente lo bellamente creado y entregado a los seres humanos y a otras especies, es por todo eso que el águila vuela clamando por su hábitat como lo hace el cóndor, y es por lo mismo que la madre naturaleza abraza venados y aves en la imponente y divina tierra del oso.

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