Domingo, 01 Marzo 2026 01:32

Importaciones, contrabando y abandono: sector agropecuario en bancarrota

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Importaciones, contrabando y abandono: sector agropecuario en bancarrota Imagen-de-Reijo-Telaranta-en-Pixabay

Los agricultores están alarmados, hacen sus cuentas y el saldo les da en rojo, algunos no ven rentabilidad, compiten con importados, contrabando y aparte de eso no están en el radar del gobierno.

Una parte del campesinado colombiano y empresarios de la ruralidad enviaron un desesperado mensaje al país, declararon un S.O.S. por el campo nacional y les pidieron a los aspirantes al Congreso y Presidencia de la República tener la producción agropecuaria como prioridad porque estiman que hoy el campo está en una lamentable crisis. Dijeron que la postración es injustificada toda vez que Colombia está en capacidad de producir todos los alimentos que se importan, pero que gracias a la apertura económica y los tratados de libre comercio desestimularon al campesinado haciéndolo sentir como un inútil al que le toca comprar alimentos con los ojos vendados porque nadie tiene certeza de qué está comiendo.

Muchos hablan de la desconfianza que genera el producto importado, no en vano el comercio arrasó con buena parte de la población porque en barcos mercantes se movilizó la Peste Negra, esa enfermedad que atacó inicialmente Eurasia y el norte de África en 1346, casi en la mitad del siglo XIV, patología devastadora que logró su cúspide entre 1347 y 1353 cuando asoló países y grandes regiones europeas. El ejemplo podría ser extremo, pero los infectologos dicen que las pandemias han abordado barcos y aviones, al parecer los virus conocen de primera clase y mercantilismo porque cada vez que algo infeccioso nace o se crea, el transporte actúa como efectivo vector.

Las cifras de Salus Mundi son determinantes, más del 90 o 95 por ciento de los alimentos no son confiables, producen enfermedad y matan, muchos llegan con exceso de venenos, fertilizantes de síntesis química y otros agroinsumos relaciones con el cáncer.

Tristemente los gobiernos en su afán aperturista y de precaria intermediación hace de lado la oferta nacional de alimentos, prefieren ir al mundo y comprar granos y productos saturados de química y almacenados de manera cuestionable ya que se ha demostrado como ocurrió con el maíz que un mal acopio fermenta los granos y le abre las lúgubres puertas a los patógenos, pero eso es no es importante en tanto llegue el cheque o la comisión aparezca en la cuenta, “Santa María Bendita”.

 

 

Hoy el campo productivo esta en pésima situación, es increíble que con tierras disponibles y conocimiento sea más rentable importar comida, eso no lo entiende ni Mandrake. El país, altamente competitivo en arroz y con excedentes importa grano casi que por capricho, allí no hay reglas y menos corazón, la vida simplemente es un negocio y si es más barato en el extranjero traiga lo que traiga, literalmente se hacen compras a granel.

Los productores han hecho circular una información en donde aseguran que miles de familias campesinas están en quiebra por culpa de las importaciones abusivas, el contrabando y un desdén que aporta en la ruina del agro colombiano.

La situación desespera y por eso los labriegos les pidieron a los candidatos considerar las peticiones que respetuosa, pero desesperadamente hacen. En primer lugar, solicitaron parar el contrabando de alimentos y hacer una juiciosa revisión de los TLC en aras de proteger la producción nacional. Igual requirieron fomentar y apoyar el desarrollo agroindustrial, crear fondos de estabilización de precios, quitar las cargas impositivas a la producción agrícola y crear incentivos a los productores locales.

En su comunicación reiteraron que lamentablemente los campesinos se están quedando solos y por eso decidieron acudir a los candidatos para que no solo vayan a las veredas a capturar votos, la idea es que pidan menos y den más porque durante largos años, por no decir que toda la vida, los políticos fueron tildados como otra plaga en las zonas de siembra, llegan prometen, juran y una vez llegan a las corporaciones legislativas se olvidan que hay gente en llanuras, montañas y costas haciendo patria con sus siembras, personas que esperan se les tenga en cuenta porque hay de todo menos futuro en la ruralidad, de la que paradójicamente vendrá la salvación porque nadie toma petróleo, come oro o se suplementa con acero, el tema es delicado y si no hay atención, el devenir será más que trágico, el hambre es una condición indeseable y hacia ese extremo rema con indiferencia el país.

 

 

Ha pasado el tiempo y los agricultores siguen afectados por un comercio desigual por cuanto quienes siembran, crían ganado o trabajan con aves de corral y especies menores están en total desventaja con los nuevos socios cargados de ayudas, subsidios y estímulos. Hoy en Colombia los plantadores deben pagar tasas de interés muy altas, los lugareños que llevan comida a las centrales de abastos no saben de bienes públicos, de vías terciarias o saneamiento básico. En alguna ocasión un productor de fríjol narró como en algunos departamentos hay tal pobreza que un campesino no come carne sino cada semana, y eso cuando puede.

El problema es más grande, al no ser muy ducho en comercialización, la ganancia se queda en bolsillos ajenos y el agricultor que chupó aguaceros y sol, saliendo a trabajar a las cuatro de la mañana y llegando a las seis de la tarde no tiene derecho a la dignidad, generalmente vive engañado y extrañando el Instituto de Mercadeo Agropecuario, IDEMA, del que le hablaron sus padres y abuelos, ese ente que prefirió cerrar o liquidar antes que enviar los corruptos a la cárcel, todos saben que mientras operó el IDEMA hizo absorción de cosechas y remuneró a precios justos, claro en plena apertura el modelo resultaba un exabrupto y una afrenta para los intermediarios.

Infortunadamente en este país, al que llaman del Sagrado Corazón, pasa de todo y no pasa nada, hay abusos con quienes siembran, pero no hay jueces, adolecen las pesquisas y la agricultura agoniza sin que a nadie le genere algo de consideración, triste será ver a más de uno suplicando por algo de alimento, las cuentas se pagan en la tierra más temprano que tarde, y aquí más de uno burla la justicia divina, omiten ese pasaje bíblico que condena a quién se quede con la utilidad de quien trabaja o produce, aclaro, soy católico y creo en la grandeza del cielo.

El presidente del Grupo Desarrollador de Semillas, GDS, Henry Vanegas Angarita, le dijo a Diariolaeconomia.com, que lamentablemente el campesinado y los productores de alimentos siguen a la deriva, sin duda en quiebra por todo lo que argumentan, importaciones excesivas, contrabando, desdén y hasta desagradecimiento porque durante años y en los momentos más cruciales los agricultores estuvieron presentes, comprometidos y poniéndole el pecho a la brisa.

 

 

La queja, expuso quien fuera por espacio de 15 años Gerente General de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, tiene todo el asidero porque durante décadas el campo ha permanecido solo, sin grandes avances, obsoleto y sin doliente. Expuso que los candidatos presidenciales y quienes quieren llegar al Congreso deben saber que el campo existe y que sin campo no hay ciudad ni vida.

Apuntó que mucho se ha hablado de la deuda histórica que existe con el sector rural, pero lamentó que independiente del vergonzoso reconocimiento, nadie ha asumido con voluntad y decisión política una realidad que necesita correcciones por cuanto es muy necesario darle la importancia que merece el campo y en especial el sector agroalimentario que tiene el país. Dijo que es apremiante no solo tener seguridad sino soberanía alimentaria.

En el momento actual hay sectores que experimentan agudos problemas y varios saben que allí se puede hablar de papa, leche y muchos que se ven golpeados con las importaciones como pasa con el plátano, café, tubérculos, maíz, trigo, torta de soya y otros. Resulta aterrador, en 2025 las compras hechas en el exterior del grupo agropecuario, alimentos y bebidas alcanzaron una cifra nada despreciable, más de 10.346 millones de dólares, un repunte del 10,8 por ciento, siendo los productos que más contribuyeron en ese listado café, té, cacao, especias y sus preparados, hubo adquisición según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, de otros productos agropecuarios, alimentos y bebidas.

Hay, actualmente, afirmó Vanegas Angarita, sectores muy sensibles y en situación crítica como es el caso delo arroz que seguirá siendo crucial en la medida en que la desgravación arancelaria y los factores de competitividad se agudicen toda vez que Colombia se acerca al año 2030 cuando entre a regir el arancel cero para las importaciones del cereal tal y cómo se acordó en las negociaciones del tratado de libre comercio. Así las cosas, apuntó el presidente de GDS, es perentorio ver de qué manera se puede incentivar a los agricultores para aumentar la productividad, ser más competitivos y garantizar por esa vía una sustitución adecuada de importaciones que lleve a prevalecer el arroz colombiano reconocido por sus altos estándares de calidad.

 

 

 

“Esa mayor productividad y la mejor agricultura se logran cambiando el chip, cultivando de manera más apropiada, sin afectar las tierras, Es bueno decir que la sostenibilidad y sobre todo el enfoque de una agricultura regenerativa en donde el componente de la microbiota, del equilibrio biológico, tiene que primar y esa va a ser la nueva revolución agrícola, repito, con la microbiota como la más moderna fuente para explotar y aprovechar los microorganismos eficientes, la fijación biológica de nitrógeno, todo lo atinente a bio-control, bio-fertilizadores y conocer y aprovechar la microdiversidad porque decimos que somos un país megadiverso, pluricultural y multiétnico, pero no conocemos qué tenemos en diversidad, qué tan variada y valiosa es la microbiota nativa porque están llegando microorganismos de otras latitudes invadiendo y generando riesgo porque no se sabe qué relaciones de antagonismo, de sinergismo o de parasitismo se puedan dar a nivel de los agrosistemas y entonces necesitamos mucho más conocimiento y mayor investigación de la micro-biodiversidad para defender lo nuestro y asimismo aprovechar lo que sea más eficiente en comparación a otras opciones que nos viene brindando el comercio”, declaró el señor Vanegas Angarita.

 

El riesgo por la llegada de nuevos microorganismos es la consecuencia del comercio, el contrabando y las prácticas irregulares. Eso conlleva, expuso el conocedor, a tener un exigente control a nivel de las fronteras para afianzar un sistema confiable y eficaz de trazabilidad tanto animal como vegetal que funcione y opere a todo nivel. A la fecha, expresó, Colombia está en mora de contar un sistema nacional de trazabilidad que está decretado, pero que nunca se ha logrado implementar.

Hoy las fronteras siguen siendo demasiado porosas, la que se comparte con Venezuela, recordó, es muy extensa y ante esa condición las amenazas de ingreso de enfermedad zoonótica o fitosanitarias son cada vez mayores, pero allí no termina el problema, a juicio del presidente de GDS, hay un comercio de productos y materias primas que se importan al país a los que les hace falta un mayor control y ello porque la calidad biológica, física y sanitaria son factores que deben ir conjugados para poder defender la agricultura local, pero no solo el tema agrícola, comentó, sino muchos de los sistemas de producción que se integran tanto a nivel del campo así como en la agroindustria y en el comercio. El asunto, enfatizó, pasa por una competencia sana y con el debido cumplimiento de los estándares de bioseguridad.


Los campesinos sufren y piden mayor atención

Un problema de la ruralidad es la pobreza, extrema en muchos casos, escenario para analizar y enderezar porque está de por medio la dieta de los agricultores más vulnerables que reportan desnutrición. Para Henry Vanegas, experto en los temas agrícolas y sociales porque jamás los separó, la situación del campo espanta por el abandono, la falta de alimentación adecuada, todo, dijo, porque no se ha diversificado el régimen alimentario y menos el ingreso, el trabajo y no se ha hecho variación o cambios en los cultivos, por el contrario, indicó, cada vez se simplifican más los sistemas de producción con lo cual se rompe el equilibrio, contexto que puede llevar a situaciones día a día más críticas que pueden terminar siendo caóticas en el sentido de que no se atiende la salud.

 

 

Aclaró que la agricultura no tiene que verse solamente como el alimento pues también forma parte de la nutrición y de la salubridad pública. Afirmó que en la medida en que se tena al campesinado colombiano y a los trabajadores bien nutridos, habrá menos problemas de enfermedades carenciales o expuestos a epidemias o endemias que afectan determinadas zonas del país.

Otro reto para la agricultura y los labradores pasa por el cambio climático porque mucho se habla en cumbres del inconveniente, pero muchos se pasan las recomendaciones por debajo de la cerca. En este punto, Vanegas Angarita deploró que haya muchos dirigentes que hoy subestiman la amenaza climática, empezando por la influencia norteamericana en cabeza del presidente Donald Trump, empero, reflexionó, también a nivel nacional hace falta mucha más conciencia de que hay que invertir en mitigación y en adaptación a ese desafiante cambio atmosférico ya que todos los cultivos y los sistemas productivos se verán afectados en el mediano y largo plazo habida cuenta que ese fenómeno de calentamiento global e inestabilidad climática es sin duda una situación de largo aliento.

 

“Ya si nosotros queremos ver la variabilidad climática y determinar si tenemos niña o niño y si queremos ver lo cambiante del tiempo pues basta con observar si estamos en un momento de lluvia o en un periodo favorable para determinado cultivo, entonces, en el corto plazo es el tiempo climático y en el mediano plazo la variabilidad climática con fenómenos anuales como niño o niña, en el largo plazo, es ineludible, se hablará de cambio climático”, acentuó Henry Vanegas Angarita.

 


Los campesinos políticamente ya no son tan ingenuos

Es bastante llamativo que por estos días las vereda y campos colombianos han recibido la visita de los políticos de turno, de los de siempre, esos que van a prometer el oro y el moro para posteriormente hacerse invisible y no honrar los compromisos. Es un hecho, termina siendo chocante ver a los políticos yendo a donde más sufre la gente para ganar su confianza y su voto, pero mucho ha sucedido y los lugareños como se dice popularmente ya no comen de cuento.

 

 

A criterio de Vanegas, los campesinos han ido aprendiendo a manejar la situación política porque escuchan, miran y aprovechan las campañas para sacar provecho porque en medio de tantas necesidades, apuntó, la política exacerbada es una oportunidad para conseguir cosas por mínimas que sean. Ya el día de las votaciones las cosas cambian porque el plantador aprendió a jugarle a eso.

El versado en temas agrícolas dijo que los políticos tienen que dejar de creer que el campesino es ignorante puesto que estas son personas pensantes, bastantes críticas por las necesidades inmediatas y urgentes con las que conviven. Es hora, señaló Vanegas Angarita, de cambiar la estrategia diseñando verdaderos planes que incentiven al productor a seguir haciendo patria sembrando y manteniendo en buena condición la productividad en los campos para que las siembras crezcan y generen rendimientos de tal manera que cuando se cosechen alimente al pueblo colombiano porque para no ir tan lejos la alimentación como la paz vienen del campo y afortunadamente llegan a las ciudades para garantizar nutrición y salud.


Bien GDS

El Grupo Desarrollador de Semillas avanza a pasos agigantados toda vez que trabaja en la inversión de capital tecnológico y en apostarle a que desde lo local, más exactamente en las regiones se puedan lograr avances y así competir con las transnacionales, algo así como un patriotismo expresado en núcleos que ratifica que lo hecho en Colombia también compite y en eso sostuvo, se invierten recursos importantes en investigación, en desarrollo de tecnología y en innovación para lograr que Colombia tenga sus propios desarrollos, su propia autogestión tecnológica y poder estar en condiciones de poder negociar avance y exploración de punta con el exterior en donde hay unos logros en esa materia que se pueden introducir al país.

Finalmente, el presidente del GDS anotó que es coherente defender los bancos de germoplasma y todo lo que tiene que ver con patrimonio genético porque en ellos está almacenada la diversidad, un recurso que todavía se tiene, sin embargo, fue reiterativo en que hay que seguir trabajando en conocimiento porque se aborda la biodiversidad estudiada. la conocida, pero señaló que hace falta ese tercer y vital paso, alcanzar el nivel de biodiversidad usada, es decir tener claro qué tanto de esa biodiversidad que se conservó y se analizó hoy se está aprovechando. Lo apropiado, manifestó Henry Vanegas Angarita, es aprovechar todo ese potencial para que no se quede como un mero rescate del saber de las abuelitas o de los conocimientos ancestrales, no, subrayó, el tema pasa por dedicarle tiempo en investigación, ciencia y tecnología, es necesario conocer más a fondo nuestra biodiversidad pues nada se saca con tener 2.015 colecciones de maíz en ese banco de germoplasma sino hay programas de mejoramiento genético que incorpore esas condiciones y esas características que tienen las accesiones a cultivos en desarrollo o en apostar por nuevos cultivares, ellos de enormes propiedades y atributos.

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