Domingo, 08 Junio 2025 00:29

Criollo, esencial en cruzamientos, pero se necesitan números: Asocriollo

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Los vacunos que llegaron a Colombia por Santa Marta en 1536 han ganado siglos de adaptación, fortaleza, y resistencia al clima por la misma selección natural que mejoró características.

En el apasionante mundo de los bovinos es imposible apartarse del ganado criollo, ese que hasta hace unos años se miró de manera despectiva, pero que hoy sigue avanzando en características y bondades, totalmente diseñado para mantener razas puras ancestrales o sencillamente para hacer mejoramiento genético, un ejercicio que se viene haciendo exitosamente con lo cual han renovado los rendimientos y las calidades en carne y leche.

La mezcla inicial de ganado se dio entre los vacunos europeos que llegaron en tiempos de la conquista logrando una asombrosa adaptación a los distintos tipos de trópico y a la variedad climática de cada una de las regiones en el país gracias a las tremendas características que matizan los ejemplares en todo el territorio nacional.

Muchos miraron con desdén esa descendencia afortunada del vacuno Bos Taurus, pero hoy los históricos animales despuntan en calidad de ganado en todo tipo de geografía mostrando muchos puntos a favor como acomodo a los diferentes pisos térmicos y climas, pero además han presentado una admirable resistencia a las enfermedades, máximo aguante a los parásitos y una facilidad para alimentarse con cualquier calidad de pasto, inclusive percibe como forraje los rastrojos de algunas zonas ganaderas.

Hoy el país se enorgullece de tener siete razas criollas de gran atributo y por eso prosperan tranquilas estirpes como el Romosinuano, Costeños con Cuernos, Blanco Orejinegro o BON, Chino santandereano, Hartón del Valle, Casanareño y Sanmartinero. Estos ganados siguen siendo muy importantes por la variedad genética y por la opción de hacer mejoramiento con razas plenamente reconocidas y fuertes para los retadores hatos del trópico.

Es muy grato tener un espacio para los ganados criollos porque hacen parte del patrimonio ganadero del país, esenciales en las actividades pecuarias de cría porque encarnan una opción sostenible en la obtención de vacunos en las diferentes provincias colombianas. Hoy hay mucha conciencia que es importante preservar estas razas de antaño porque con ellas se gana en diversidad genética y plena adaptación a los más retadores entornos.

 

 

Según los cronistas, el ganado arribó a suelo colombiano por allá en 1536 por iniciativa de Rodrigo de Bastidas cuando programó un envío de bovinos que salieron de La Española hasta la ciudad de Santa Marta.

Hay que decir que algunas ganaderías del oriente colombiano se conformaron gracias a la visión de la comunidad Jesuita que trasladó bovinos europeos desde Venezuela y por eso en línea con el hermano país, la llanura se desarrollo en torno a la ganadería, una historia que se empezó a contar en la Hacienda Caribabare cuando se establecieron los primeros hatos y la cría de caballos.

La Compañía de Jesús llegó a Caribabare en el siglo XVII más exactamente en 1659 y después de pedirle a la corona la cesión de tierras ubicadas entre el río Casanare y la quebrada Puna-Puna consolidó la gran propiedad como la hacienda productiva de mayor trascendencia en Arauca, Casanare porque le dio un fuerte impulso a las actividades agropecuarias, en 1767 los jesuitas son expulsados por orden del rey Carlos III, pero quedó un legado de ganadería, cría y doma de caballos, pero también obtención de otros productos del campo y la extracción de oro, motivo por el cual se habla del tesoro de Caribabare.

Actualmente, cuando uno recorre sus sabanas encuentra que el gran tesoro fue la ganadería y la puesta en marcha de un eje productivo que bien le puede dar una mano alimentaria a Colombia y al mundo.

 

 

Hoy el hato ganadero de Colombia es de 29,5 millones de cabezas. El país informó el gobierno dispone de 27,1 millones de hectáreas listas para la producción de carne bovina en pastoreo, un 69,2 por ciento de la frontera agrícola nacional. A la fecha los departamentos con mayores inventarios son Meta, Casanare, Antioquia y Córdoba ya que concentran el 37,3 por ciento de dicha superficie. Según el ministerio de Agricultura, la actividad sigue creciendo, pero a un ritmo menor, de todas maneras, genera más de un millón de empleos y aporta en el desarrollo del país desde las regiones.

Lo interesante de todos estos datos es que, así como repunta la ganadería, igual lo hacen las razas criollas que como lo citamos son sumamente necesarias en el mejoramiento genético y el potenciamiento de nuevos bovinos. Hay un reto implícito y es que los ganados criollos están llamados a volver porque son la respuesta inmediata de la agricultura, al cambio climático y a una serie de cruzamientos que le darán al sector ganadero verdadera sostenibilidad.

El criollo es el tesoro, son más de cinco siglos de adaptabilidad y todo un aporte en calidad, mansedumbre y genética. Cuando los expertos hablan de la necesidad de acrecentar el rebaño por la fuerte demanda mundial, es perentorio apostar a la par por las razas criollas que están haciendo un aporte significativo en la producción de ganados tipo F1 de grandes calidades.

En diálogo con Diariolaeconomia.com, la presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Razas Criollas y Colombianas, Asocriollo, Mariana Navarro Sanín aseguró que, por fortuna, de cara a la conservación de razas criollas, el banco de germoplasma que maneja la estatal Agrosavia es bastante grande y destacó que en la entidad están haciendo un trabajo muy juicioso el cual se ve en un mejoramiento genético que se viene haciendo desde el ente. Anotó que por una parte está el importante banco que se conserva y por otra parte todos los avances en perfeccionamiento de castas.

 

 

La directiva explicó que el banco de germoplasma de genética no se puede tocar, pero es un patrimonio que existe y está. Agregó que Agrosavia tiene muy claro y desde luego separado lo que tiene que ver con los animales que corresponden a la conservación de las razas y el otro aspecto está atado a los animales del programa de mejoramiento, algo que nunca se mezcla porque no hay autorización, ni pasa, puesto que son dos proyectos independientes dentro de Agrosavia.

A juicio de Navarro Sanín, el programa de mejoramiento va muy bien porque se están haciendo excelentes trabajos de donde salen ejemplares con números que es una necesidad de la ganadería, porque desde la asociación no es muy fácil suministrar cifras muy claras puesto que se ha dificultado un poco, ya falta que a Asocriollo le pasen más información.

 

“Estamos en este momento abriendo la puerta para empezar a trabajar con las personas que están haciendo F1 con razas criollas para que registren los animales y ayudarles a los ganaderos en su trabajo, pero lo cierto es que no es muy difícil comercializar toros de razas criollas puesto que muchos de ellos por no decir que la mayoría se venden para vacadas grandes de ganado comercial. Estamos con ganas de poder obtener esos números para poder llevar un registro real del inventario de ganado criollo, hacerle seguimiento y apostar porque se rescate buena parte del hato o porque la genética de estos rumiantes contribuya con mejores particularidades en los terneros que lleguen con los cruzamientos”, declaró la señora Navarro Sanín.

 

Hoy hay siete razas criollas, unas más demandadas que las otras, verbigracia el Romosinuano o el BON que tienen más años en mejoramiento, pero hay dentro de ese portafolio unas estirpes de grandes cualidades y condiciones para diferentes climas, bien sea trópico bajo, medio o alto. Las razas per sé, son muy buenas y están atiborradas de rasgos, así como de peculiaridades. La dirigente gremial expuso que Asocriollo funciona según una resolución del ministerio de Agricultura que le encargó a la asociación esas siete razas criollas y dos colombianas.

 

 

Actualmente está el campusano, un ganado en el que ya hay avances y por lo que ha habido varios acercamientos. Según Mariana Navarro Sanín, el Campusano es una raza de la Guajira que también está dentro de la resolución que se debe cumplir,  ya que son razas que se deben vigilar y registrar para llevar de manera estricta los libros de ellas.

Dijo que por distintas razones el ganado Romosinuano se ha estudiado más por fuera del país que en el territorio, aunque la dirigente detalló que ya hay mucho más interés y por eso en dos semanas en la Feria Ganadera de Montería será posible asistir a la Primera Nacional de Romo para empezar como asociación a mostrar un poco más este tipo de ganado, no porque no lo haya sino porque gran parte del comercio se hace en el marco de las ferias en donde es viable mostrar las razas.

En su plática, Mariana Navarro Sanín dijo que el ganado criollo cada vez gusta más y manifestó que uno de los rechazos que generaba era que muchas veces se vendía como lo único bueno y se atacaba mucho a los demás, pero la vocera recalcó que los vacunos criollos están tomando gran fuerza entendiendo que es un aliado más de las demás razas o que es una muy buena opción para quien quiere tenerlo puro.

Este ganado sigue creciendo, es cada vez más llamativo y tenido en cuenta, por fortuna, indició la presidente, dejó de llamársele equivocada y despectivamente como el “criollito culichuzo” y afortunadamente, afirmó, ya se está entendiendo que sí tiene muchas aptitudes para la producción en el país, asimismo, puntualizó, se está usando mucho y esa es una muy buena noticia.

 

 

Para los interesados la Primera Nacional de Romo se llevará a cabo en Montería y la Nacional de Blanco Orejinegro se cumplirá en Agroexpo, sin embargo, también se trabaja en Chino Santandereano, una muy buena raza que está bajo la lupa de Agrosavia, el Casanareño, el Caqueteño y el Sanmartinero que igual es una excepcional estirpe, también hay actividad con Hartón del Valle que es una muy raza para leche, linaje que sirvió de base para crear el ganado sintético Lucerna, unos ejemplares que no solo están en el Valle del Cauca sino en la Costa Norte y Llanos Orientales. Hay criadores importantes en Tuluá y Zambrano, Bolívar, pero la raza es ideal porque la leche de las vacas gusta mucho por su calidad y versatilidad para transformar.

Apuntó que el Costeño con Cuernos siendo de muy buena calidad en ganadería no ha tenido buena comercialización pese a ser de doble propósito y más rústico para llevarlos a zonas en donde es difícil tenerlos, Aclaró que muchas personas piensan desatinadamente de aquellas razas rústicas porque asumen que deben producir sin dárseles nada y por eso los animales con estas características no se mueren o tardan en hacerlo sin ningún tipo de manejo por su admirable resistencia, pero como cualquier bovino, invirtiendo en un buen manejo con seguridad producirá mucho más.

 

“No nos podemos sesgar a que como son razas criollas entonces no se les da nada esperando que produzcan lo mismo que las demás, a las que se les ofrece todo tipo de beneficios, por ahí no pasa el tema”, apuntó la presidente de Asocriollo.

 

El criollo es un ganado potente y con credenciales, el Gran Criollo como debería decírsele es una fuente apropiada de mejoramiento y ganadería sostenible porque se adapta a cualquier lugar haciendo que hasta el rastrojo le sirva de alimento o forraje. Es por eso, señaló Mariana Navarro Sanín, que el criollo ha sido tan aceptado y acogido por los sistemas regenerativos y los sostenibles puesto que se trata de animales que pueden alimentarse de las distintas arvenses que hay en los predios y lo mejor es que no hay que tenerles potreros con un pasto único o muy exigente, esos bovinos, conceptuó, saben convertir las arvenses, gramíneas o forrajes en kilos de proteína y leche.

 

 

Algunos productores se preguntan si de cara al mejoramiento, lo más apropiado es tener un toro criollo puro para cruzarlo con una raza de determinadas características, o si lo ideal es tener el macho puro de una estirpe cebuina o Bos Taurus para mezclarlo con una vaca criolla, ante esa inquietud la experta manifestó que todo depende de dónde esté ubicado el hato, por cuanto eso se ha evaluado mucho y se siguen haciendo investigaciones y estudios sobre el tema, por ejemplo, explicó, si se quiere un cruzamiento con Holstein, es más fácil llevar un toro BON puro a un medio en el que la vaca Holstein esté adaptada, que bajar un toro Holstein al medio en donde esté el Blanco Orejinegro, luego eso depende con qué estirpe se quiere hacer porque se ha visto que la mayoría de esas razas criollas se adaptan en casi todos los pisos térmicos colombianos a diferencia de las otras.

El tema es relativo y por eso debe hacerse un cruzamiento práctico porque la cantidad de bovinos criollos es inferior por decir algo al hato de cebuinos que es un cruce que se hace mucho. El unir razas criollas y cebuínas redunda en ventajas reveladoras en ganadería, sobre todo en climas tropicales porque allí convergen la resistencia y la adaptación de los puros criollos con la precocidad y el acelerado crecimiento de las razas cebú. El cruzamiento entre razas criollas con cebuínas optimiza la fertilidad y la obtención de carne, pero también es garantía porque pone animales de asombrosa adaptación a duras condiciones climáticas y ambientales.

Lo más sencillo, apuntó Navarro Sanín es conseguir un toro que se puede cruzar con muchas vacas que encontrar un número importante de hembras criollas, una dificultad que los nuevos ganaderos encuentran porque cada vez es más difícil identificar vientres de criollas. Añadió que por la disponibilidad del mercado lo más aconsejable es comprar un toro y meterlo en una vacada de lo que un criador quiera cruzar.

 

“Para eso también están los embriones o la inseminación, obviamente si lo voy a hacer para leche tomo una vaca criolla y le pongo el mejor toro Holstein que eso si está medido por todas partes, igual le puedo poner un toro Jersey, Gyr, Ayrshire u otras especializadas en leche a nivel internacional que tienen un semen de muy buena calidad y se puede conseguir más fácil, luego depende de qué orientación se le pueda dar al manejo de la reproducción.


 

Toros con mayor valor

Diferente a los comportamientos del mercado de hace unos años, el valor de los toros criollos puros a repuntado de manera importante, quizás obedeciendo a esa ley de oferta y demanda en donde lo que más vale es aquel bien que es escaso o complejo para ubicar. Los toros y las vacas criollas puras hoy cuestan más, son ejemplares caros porque tienen muchas características positivas para una producción y por eso el toro colonial dejó de ser el patito feo que no vale nada sino que han alcanzado un valor importante que lo va dando paralelamente el mercado, pero son animales que para los productores tiene sentido, puesto que en pasadas ocasiones querían comprarlos por debajo del valor real, hoy, enfatizó la conocedora, los toros criollos tienen un costo superior al kilo de gordo, un excelente precio que se extiende también a las hembras, ello por ser bovinos de un fenotipo muy dominante, obviamente con ciertos respaldos y calidad del producto porque se ha incurrido en el pecado de comercializar en algunos casos animales que no son puros, un factor que le hace mucho daño a la raza.

Por su adaptabilidad en montañas, llanuras, sabanas, bosques y selvas el ganado criollo es la raza ideal para afrontar el cambio climático, es el ejemplar adaptado que debe buscar la ganadería para tener hatos sostenibles, lo inidicado subrayó la presidente de Asocriollo, es tener vacunos adaptados al ambiente y no tenerles que adaptar el ambiente a los bovinos.

En medio de las dificultades y las modas hay un muy buen panorama en lo que tiene que ver con ganados criollos, paulatinamente se va creciendo y los espectaculares criollos están de vuelta haciendo aportes significativos en mejoramiento genético y repoblamiento bovino, una tendencia que se espera siga con algo más de aceleración para tener el gusto de tener rebaños optimizados y criollos prosperando.

 

 

Finalmente, la presidente de Asocriollo, Mariana Navarro Sanín dijo que hay metas por cumplir trabajo por hacer y una ganadería criolla que defender, una base genética importante que le imprimirá mejores condiciones a una actividad ganadera llena de desafíos en donde se busca mejorar en la obtención de carne y leche.

Este año se conmemorará la llegada del bovino a Colombia, de esos ejemplares que ingresaron y se desarrollaron como razas criollas, esas estirpes que crecieron con el país y siguen dando lo mejor que tienen para garantizar adaptabilidad, rentabilidad, rendimientos, resistencia, rusticidad y mejoramiento genético para enfrentar los embates atmosféricos.

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