Lunes, 12 Agosto 2024 18:49

Palma de aceite hace un aporte técnico-científico al sector coco

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Los productores de coco de Nariño están angustiados, hay una plaga que los tiene azotados y muchos prevén que si no hay un trabajo de investigación la siembra como negocio se marchitará.

Jocosamente, pero con algo de sensatez podría decirse que después de enfrentar la Pudrición de Cogollo, PC, los palmicultores colombianos se llenaron de tanto arrojo que hoy no le tienen miedo ni al coco, esa figura de intimidación párvula que tantas sopas y verduras hizo consumir en tiempos de jardín, kínder y parte de la primaria, además llevó a muchos a la cama en horas tempranas.

El coco que asusta no es asunto nuevo, viene del siglo XV y empezó en Inglaterra para amedrantar a los niños indisciplinados y andariegos, después es retomado en una publicación hecha en marzo de 1973 la cual fue firmada por el cuentista estadounidense Stephen King, escrito hecho para para la revista Cavalier y que luego hizo parte de una compilación de cuentos llamada El umbral de la noche.

La verdad quien lee esa historia termina con los pelos de punta púes implica miedo, muerte y lamento, todo en un contexto paranormal que invita a compartir la cama con los hermanos sin importar que uno de ellos la orine. Ese coco, fantasma o señor del costal terminó siendo un arma de los padres para formar a los chicos bajo preceptos de obediencia y juicio, como quien dice algunos fuimos formados por escolástica y una pedagogía en donde el famoso coco fue la columna vertebral.

Más allá de eso la pregunta es por qué mal afamaron al delicioso coco, una fruta que tiene su origen aún en veremos, pues algunos dicen que viene de Nueva Guinea, otros aseveran que de la India y otras voces lo relacionan con el Nuevo Mundo, independiente de su origen la humanidad disfruta del verdadero coco desde hace más de 4.000 o 5.000 años, toda una dicha y fuente de toda inspiración poética y gastronómica. El coco acompañó trozos de panela, se creó helado y estuvo en bares como parte de la picada con trozas de naranja que hizo más amable el consumo de aguardiente.

 

 

Hablar de coco es trascendental, es un cultivo de gran importancia pues fue uno de los pioneros del biodiesel en las islas del Pacífico al otro lado del mundo, estuvo en la buena mesa, en la industria cosmética, así como de aseo personal y terminó salvando posiblemente la vida de más de un náufrago.

Hoy Colombia sigue cultivando coco en regiones puntuales como Pacífico y Atlántico, los departamentos con mayor actividad en esta siembra son Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Antioquia y las islas de San Andrés y Providencia. Han bajado visiblemente porque anteriormente, y hasta no hace mucho se veía coco en cualquier lugar de trópico bajo, Bolívar, Atlántico, Sucre, Córdoba, Cesar, Magdalena, Santander, y el alto, bajo y medio Magdalena en lugares de Cundinamarca, Tolima y Huila.

En Colombia se habla muy poco de coco, de pronto se cita en un conocido trabalenguas que paradójicamente podría definir el momento del mercado de esta espectacular fruta, ¡Compadre, cómpreme un coco!, ¡compadre, no compro coco!, porque el que poco coco come, poco coco compra. ¡Yo, como poco coco como, poco coco compro compadre!

Algunas cifras dicen que hay mucho que hacer en coco, en 2019 fueron sembradas 22.865 hectáreas que arrojaron en cosecha 145.578 toneladas, en ese momento los rendimientos por hectáreas alcanzaban las 7,2 toneladas por hectárea.

 

 

Hoy las exportaciones de coco son muy bajas, apenas pasan de 180.875 dólares, teniendo en cuenta el registro que se dio entre junio de 2022 y mayo de 2023. Los últimos datos revelan un bajonazo en producción por cuanto el último indicador llegó a 145.000 toneladas.

A nivel global el primer productor de coco es Indonesia que produce más de 17 millones de toneladas métricas, el segundo y tercer lugar le corresponde a Filipinas e India.

Actualmente el coco en Colombia es noticia por los problemas fitosanitarios y a sus cultivadores sí podría decirse se les apareció el coco ya que hay un picudo haciendo estragos en las plantaciones generando pérdidas económicas y todo tipo de inconvenientes. Ya son varios los años en los que las siembras de este producto se han visto diezmadas por patógenos, básicamente hongos y nematodos, conocidos como la amenaza invisible de los agricultores, es por eso que las palmas de coco o llamadas científicamente Cocos nucífera muestran enfermedad fúngica en las hojas, pero igual la planta en sí suele afectarse en otros puntos conllevando a baja productividad o nula por daño severo.

Esta sinergia entre Cenipalma y la Federación Nacional de productores, comercializadores y Pequeños Industriales del Coco, Fedecoco, busca soluciones que beneficien a la comunidad agrícola tumaqueña y a otros actores de la cadena en todo el país.

 

 

En charla con Diariolaeconomia.com, el Director General de la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, Alexandre Patrick Cooman informó que ya hay acciones con los productores de coco de Tumaco, Nariño, con quienes se han hecho reuniones y salidas al campo para conocer de primera mano la problemática y así diseñar con ellos una estrategia de respuesta.

 

“Nos encontramos precisamente en ese paso de terminar de definir unas mejoras en trampeo para el Rhynchophorus Palmarum y a la vez Fedecoco está iniciando la formulación de un proyecto en donde la gobernación le asignará un formulador para dicho plan y nosotros estaremos por supuesto apoyando el desarrollo técnico de la propuesta y esperamos que todo esto llegue a un final feliz para que los cocoteros aumenten su capacidad. En Cenipalma tenemos toda la disposición para ayudar hasta donde el Fondo de Fomento y las actividades que ya tenemos previstas nos lo permitan”, declaró el señor Cooman.

 

En Tumaco, ciudad importante del Pacífico colombiano, comentó Alexandre Cooman, al coco lo está atacando el picudo, un insecto de importancia económica y una problemática específica que se comparte con la palma de aceite. Aclaró que este problema no es responsabilidad o culpa de un cultivo específico en esa situación sino que el entorno de esta urbe ubicada sobre el mar Pacífico es muy propicio para el desarrollo de esa plaga que ataca tanto palma como coco.

Precisó que en el sector palma se tienen unas redes de trampeo organizadas y funcionando, esquema con el que apoyará a los cocoteros para que puedan hacer un montaje ajustado a sus necesidades.

En los acercamientos entre palmicultores y cocoteros se han abordado temas tales como situación fitosanitaria relacionada con el Rhynchophorus Palmarum y otras plagas, se habló de transferencia de tecnología en favor de los productores a quienes se les orientará sobre cómo establecer un modelo de extensión. Los cultivadores de coco recibirán asimismo capacitación y formación.

 

 

Dentro de los menesteres que avanzan entre los dos sectores se busca que haya una inversión en el sector coco para que este pueda aumentar su capacidad de investigación y desarrollo tecnológico, de todas maneras, recalcó que la palmicultura sigue a la orden para acompañar ese proceso con las competencias de Cenipalma.

El coco y la palma, puntualizó Cooman tienen benéficos parecidos porque hay similitud en la química entre el aceite palmiste y el de coco por lo cual son temas que manejan temas comunes.

A su turno el presidente de Fedecoco Juan Rodríguez manifestó que gracias a Cenipalma y a Agrosavia, a través de este tipo de talleres se puede acceder a capacitaciones para enfrentar la problemática que se tiene en el gremio, que cuenta con más de 2.500 afiliados.

 

“Para nosotros es muy importante que Cenipalma forme parte de esta alianza, pues cuenta con mucha experiencia en materia de investigación. Ojalá que esta no sea la primera, sino una de las muchas sesiones para mitigar y buscar solución a este problema que afecta a las familias cocoteras de la costa pacífica nariñense. Esperamos mitigar y resolver las necesidades de investigación, pues en nuestro sector no se ha realizado y esto requiere muchos años; sin embargo, con el apoyo de Cenipalma sacaremos esto adelante”, dijo el dirigente.

 

Llamado al Norte de Boyacá con palma de dátil

 

 

El Director General de Cenipalma dijo que igual estaría dispuesto a reunirse con los productores de dátil del Norte de Boyacá en donde el municipio de Soata ha visto decrecer la producción también por un cucarrón picudo negro. El tema es lamentable porque el dátil fue un emblema no solo de los boyacenses sino de García Rovira en Santander toda vez que era el presente esperado en ciudades como Bogotá, Tunja, Bucaramanga o Cúcuta.

Expuso que si bien poca información tiene del dátil, Cenipalma estará totalmente dispuesto a conocer el problema y aportar si el patógeno está dentro de la posibilidad de los expertos del centro de investigación.

Cooman aseveró que por cambio climático es consecuente pensar que vendrán nuevas enfermedades, nuevos agentes destructores y problemas sin antecedente, igual, reconoció, el trabajo científico es intenso porque las actuales patologías podrían fortalecerse dada su evolución y acomodamiento a los nuevos ecosistemas.

 

La palma de aceite tiene nuevos retos

Cenipalma enfrenta actualmente un desafío fitosanitario conocido como pudrición de bases peciolares, es así como en 2023 el 54 por ciento del área total sembrada en Tumaco con los cultivares híbridos OxG muestra como mínimo un caso del disturbio llamado pudrición de las bases peciolares, un asunto que hoy demanda la mayor atención advirtiendo que se puede tratar para salir adelante más no debe dejar avanzar porque traería muchos inconvenientes económicos.

Según el directivo la pudrición de bases peciolares es una afectación que se tiene en los híbridos interespecíficos que se da en la base de las hojas luego de podarlas, con el tiempo, algunos años luego, explicó, esa base del peciolo que se queda naturalmente amarrado al tronco también se enriquece con hojas y otro tipo de biomasa volviéndose un sustrato para el desarrollo de algunos microorganismos que ayudan a descomponer todo eso, pero de manera pararle surgen otros que atacan el tronco de la palma.

Eso, afirmó Cooman, se ha diagnosticado, se tienen planes de manejo que se han ido socializando con las empresas donde se busca prevenir el crecimiento de esta enfermedad con un manejo más corto de la poda de la hoja para que quede un pedazo atado al troco evitando que haya con este método una proliferación de más biomasa y hongos que puedan darle vía libre a la patología.

 

“Si eventualmente el problema se presenta, obviamente ya están las recomendaciones listas para adelantar un tratamiento curativo y así recuperar las palmas que tengan esa situación o por lo menos actuar para no perderlas”, anotó el experto.

 

 

Cooman indicó que en este tema la prevención y observación permanente son vitales para contrarrestar el problema pues como en cualquier otra actividad actuar a tiempo y vigilar significa ajustar las labores actuales para que las personas que trabajan en las podas de las hojas tengan las debidas instrucciones que implica una labor que requiere ser supervisada adecuadamente, toda una cadena de trabajo para asegurar que el problema se tiene bajo control.

En palma, reiteró, tienen que estar encendidas las alertas en PC, algo en lo que Cenipalma no se cansará de insistir, pero también el centro investigativo invitó a trabajar en los cultivares híbridos que si bien tienen probada resistencia no son inmunes, una situación que obliga a hacer los censos fitosanitarios y a actuar con celeridad en vista que si se detecta una enfermedad de manera temprana es perentorio hacer la remoción de tejido enfermo que en los híbridos deja ver una muy buena capacidad de respuesta por lo que se insiste en hacer ese manejo, no dejar las plantaciones a la deriva para evitar el abrir las puertas a la indeseable Pudrición de Cogollo.

El clima con exceso de agua o sequía extrema, apuntó el ingeniero agrícola, investigador, técnico y científico, trae diversos riesgos pues pueden arribar patógenos nuevos o sencillamente potenciar los ya existentes. La condición climática es un desafío que tiene trabajando a Cenipalma que ya realiza labores en la Zona Norte frente a la posibilidad de nuevas apariciones de plagas o enfermedades por la variedad climática, pero aclaró que con el esfuerzo todo se puede sobrellevar, eso sí teniendo mucho cuidado con las condiciones de lluvia o calor extremo que se vayan presentando.

 

Palma de aceite soluciones y más soluciones, Fedepalma

 

 

Por su parte el presidente de la Federación de Cultivadores de Aceite de Palma de Aceite, Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda subrayó que Tumaco es una zona palmera muy dinámica en donde hay una gran cantidad de productores de pequeña escala que encontraron en la palma una alternativa para sustituir cultivos ilícitos, progresar y fomentar alternativas de ingreso a una región que tanto necesita.

El dirigente gremial expresó que para los palmicultores y su institucionalidad es demasiado estimulante ver la cantidad de palmicultores atendiendo los eventos de la federación.

Sobre la posibilidad de que recursos del fondo palmero se destinen también para la certificación en APS, el directivo señaló que la apuesta que tiene Fedepalma en la masificación del esquema de certificación de APS Colombia cuenta con un apoyo del Fondo de Fomento Palmero que consiste en un acompañamiento técnico a los productores que es lo que les permite alistarse para el proceso de verificación y certificación, en segunda instancia, expuso, se contempla una cofinanciación de los costos de dicha comprobación que la hace un tercero independiente lo que representa para los palmeros más pequeños un esfuerzo financiero adicional, luego el recurso del fondo se ha priorizado para esa tarea que es de largo plazo.

 

“Arrancamos el año pasado, tenemos metas ambiciosas y lo que queremos es que la parte financiera no sea el obstáculo para que los pequeños productores hagan parte de la estrategia de sostenibilidad del sector”, añadió Pérez Marulanda.

 

La idea de Fedepalma es poder certificar a todos los productores de palma de Colombia en los próximos tres a cinco años, recordando que se trata de un esquema voluntario, proceso que dependerá del interés de los mismos palmicultores, pero la apuesta reiteró Pérez Marulanda, es tener a todos los palmeros haciendo la tarea para certificarse, asunto que estará acompañado por el gremio para que los agricultores de palma alcances sus propósitos.

El caso de Tumaco que perdió más 35.000 hectáreas de palma y que tuvo que volver a empezar es para el dirigente una clara muestra de resiliencia y piloto de que con ganas y compromiso sí se puede.

Recordó que el regreso a la palma en Tumaco es encomiable toda vez que se hizo en medio de una época muy difícil ya que hace 20 años la ciudad nariñense y la región vio totalmente arrasada la palmicultura, pero que gracias al tesón de los agricultores y un decidido acompañamiento de Fedepalma se pudo recuperar buena parte de las áreas echadas a perder.

 

Geopolítica puede traer más bondades que problemas

 

 

Para nadie es un secreto que el mundo no anda bien, nada que cesa el conflicto entre Rusia y Ucrania, persiste la tensión en Oriente Próximo por lo que sucede entre Israel con Palestina y todo un escenario de incertidumbre que a juicio de algunos puede castigar el precio de los commodities por los impactos logísticos.

El presidente de Fedepalma expuso, dejando muy en claro que hasta cierto punto y sin que ello signifique que se alegre para nada, las circunstancias han beneficiado al sector palmero colombiano porque las interrupciones en logística y en el flujo de las materias primas que compiten con la palma colombiana le dieron una mano a los palmicultores nacionales porque aumentó los precios situación que redundó en mejores ingresos para los palmeros locales.

 

“No obstante, las necesidades en el mundo son inmensas y por supuesto se requiere de todos los cultivos y de las oleaginosas para atender la demanda mundial, hay momentos en los que hay un cultivo o unas zonas del planeta que tienen afectaciones por circunstancias climáticas, sanitarias y demás, haciendo que todos aporten en agricultura para poder tener un buen balance en el mercado mundial”, acentuó Pérez Marulanda.

 

El tema de palma en Colombia es promisorio, las cosas se han hecho bien y los productores siguen apostando por sostenibilidad, un factor que se ha visto con buenos ojos en Europa. El directivo aseveró que a partir de enero del 2025 que entra en vigencia la Ley de Deforestación aprobado por el Parlamento Europeo, Colombia está alistándose para cumpliré con los requisitos de la debida diligencia lo cual se muestra como una afable opción porque lo que sí anticipa el mercado es que será poco el aceite que va a poder cumplir con esos requisitos y quienes produzcan y cumplan se verán de frente a grandes oportunidades en ese mercado que pagará mejores precios, primas y ofrecerá contratos en mejores condiciones para los palmicultores.

 

 

Para llegar a los nuevos estándares, advirtió Pérez Marulanda, no todos los productores podrán estar dentro de la exigencia de la norma en el corto plazo porque además del requisito de la debida diligencia y la apuesta de las certificaciones, está el mecanismo de trazabilidad y cumplimiento con las fechas estrictas de la deforestación, proceso que se tomará un buen tiempo, empero, replicó, quienes logren cumplir con prontitud tendrán una buena oportunidad en Europa.

Sobre el trabajo hecho por Cenipalma con los híbridos interespecíficos que muestran resistencia, adaptabilidad, calidad en aceite y mayores rendimientos, el presidente de Fedepalma apuntó que el sector palmero cree firmemente en la investigación, la innovación y la transferencia de tecnología como el eje fundamental de la acción del gremio, un apoyo considerado como principal que Fedepalma les ofrece a los cultivadores.

Reconoció que la agricultura tropical es complicada y retadora, pero manifestó que el hecho de que exista un centro de investigación como Cenipalma que entiende las diferencias de las regiones y que se ha especializado en entender el desarrollo del cultivo, las plagas, las enfermedades, la nutrición y el manejo del agua, es el mejor respaldo que los palmicultores pueden tener de parte de la institucionalidad palmera.

 

“Esos resultados son el fruto de muchos años de trabajo y afortunadamente hoy los palmicultores cuentan con alternativas para potenciar la productividad y mejorar la rentabilidad del negocio”, afirmó el presidente de Fedepalma.

 

En el sector palmero es admirable todo lo que se hace en opciones energéticas porque además de gas el sector hace aprovechamiento de la biomasa para ofertar energía eléctrica, un logro para aplaudir y ver como parte de las soluciones que entreteje la transición energética.

Otra particularidad de la palmicultura, sostuvo el vocero, es que bajo el esquema de economía circular permite aprovechar todos los productos, subproductos y desechos del cultivo para disminuir el impacto ambiental, multiplicar los beneficios, uno de ellos es la generación de energía que ya se hace en distintas partes del país, una labor que mejora el balance energético de Colombia y contribuye a diversificar la matriz energética colombiana.

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