El mundo globalizado, según los analistas, ofrece oportunidades para todos, principalmente en el sector primario que está llamado a ser el gran protagonista del desarrollo y la tabla de salvación de la humanidad que exige cada vez mayor abastecimiento de alimentos, los que son más difíciles de obtener por el cambio climático y la increíble ausencia de tecnología en muchos centros de producción agrícola.
Los mismos expertos aseguran que así las cosas, quien no invierta en tecnología de punta en su explotación, se quedará del tren del progreso puesto que el campo que crece y aumenta rendimientos es aquel que utiliza tractores de avanzada, sistemas de precisión, cosechadoras inteligentes y una serie de instrumentos enmarcados en la cuarta revolución industrial, todo un complejo digital que le va dando fuerza a las enormes estructuras productivas que pueden ser todas de concretarse sistemas asociativos, cooperativismo y maneras distintas de producir a partir de eficiencias reflejadas en las cadenas de valor.
El reto es grande, el planeta está en crisis y los sistemas productivos han visto mermas alarmantes en distintas partes de la tierra, es por eso que una buena agricultura, asistida y acompañada por tecnología, garantizará cosechas y suministro, todo para amainar el impacto del clima. Para nadie es un secreto que la humanidad entera está en serios problemas, pero aún hay tiempo para enderezar el camino y recuperar el volumen de cosechas pues se hace visible la serie de líos en Australia, África y parte de Asia.
En este momento América Latina se consolida como la enorme alacena en donde alimentos y agua pueden apalancar la demanda mundial, pero es importante avanzar, entender que no hay tiempo para aplazamientos y emprender un viaje por el mundo agrícola, el mismo que está desplazando la industria petrolera y otros segmentos productivos que paulatinamente quedarán en el cuarto de San Alejo en vista que el afán es comer y vivir.
Como en Colombia el tema va en serio y los empresarios han mostrado una estricta disciplina, las fincas y núcleos productivos están modernizando, han adquirido maquinaria y sin temor alguno, un grupo de agricultores incursionaron en el agro digital, hondamente eficaz y aliado de la rentabilidad puesto que las tecnologías aplicadas a la ruralidad generaron ahorros importantes y aumentaron significativamente los rendimientos.
En Palmira, Valle del Cauca, tuvo lugar un lanzamiento especial gracias a una alianza importante para la agricultura de alta exigencia, la firma Case IH del grupo CNH Industrial en asocio con la empresa Imecol, experta en diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de equipos, repuestos y bienes para el sector industrial, agrícola, así como transporte de carga y pasajeros, presentaron la nueva cosechadora de caña de la línea Austoft serie 9900.
Fue un evento muy especial en el kilómetro ocho de la recta que une a Palmira con Cali, sitio en donde opera Imecol, por cuanto los empresarios de la caña pudieron ver de primera mano un desarrollo audaz y atiborrado de opciones tecnológicas que ya hacen de la cosecha de caña una verdadera experiencia. En medio de la socialización del pomposo equipo, los técnicos y conocedores tanto de Imecol como de Case, mostraron distintos aspectos de la nueva agricultura y la amplia gama de opciones para mejorar fases esenciales, productividad, competitividad y rentabilidad.
Cabe anotar que el equipo cuenta con grandes desarrollos y adecuaciones tecnológicas, un factor vital, fruto de los avances es el menor consumo de combustible, sin embargo, no se puede dejar de lado que la cosechadora muestra mayor productividad y bajos costos de mantenimiento.
El lanzamiento con un sabor dulce y el encanto del Pacífico colombiano resultó muy útil por la agenda técnica y académica que abordó el desempeño de la industria de la caña en Latinoamérica. De manera paralela, en las instalaciones de Imecol fue presentado el centro de soluciones avanzadas o Connect Center, un lugar mágico por la tecnología con el que fue dotado y que permite controlar y monitorear los equipos en tiempo real, todo un compendio de vanguardia como también de apuesta por un futuro largo, productivo y prometedor.
Para el equipo y muy profesional equipo de técnicos de Case, a partir de las distintas pruebas es fácil demostrar que la cosechadora Austoft 9900 reduce en 10 por ciento el consumo de combustible y aumenta la recolección de caña en niveles que oscilan entre cinco y diez por ciento.
Mejor desempeño y menores costos
Según Case, la cosechadora con superlativas condiciones fue desarrollada en Brasil y tiene como particularidad su mayor productividad y mejor desempeño por tener el nuevo motor FPT con cursor 11 de 420 CV, 310 kW, y un sistema hidráulico totalmente perfeccionado que garantiza una capacidad de cosecha superior en 10 por ciento.
Los técnicos dijeron que el menor costo operacional obedece a la rotación de trabajo del motor de 1600 revoluciones por minuto, así como a las bombas hidráulicas inteligentes que significan para el agricultor 10 por ciento menos de consumo de combustible y 50 por ciento más de vida útil del impulsor.
Los profesionales de Case destacaron que la cosechadora tiene fácil mantenimiento por un ejercicio esencial de seguimiento y evaluación que demandó 30.000 horas en campo. El también llamado testeo dejó ver que hay versatilidad y acceso cómodo a los componentes del equipo en aras de garantizar la conservación del mismo, un asunto que puede comprobarse con el nuevo chasis modular atornillado que es mucho más robusto y pide menos tiempo para llevar a cabo las operaciones y cuidados para que la máquina opere apropiadamente.
A criterio de los representantes de Case, la cosechadora tiene mayor capacidad de servicio y mejora ostensiblemente la estabilidad.
“Con el AFS Connect integrado de fábrica, la conectividad se da en tiempo real y como si fuera poco, la plataforma brinda datos integrados en el sistema de monitoreo lo que admite la gestión remota de performance”, afirmó el Director Comercial para Mercado de Importadores en América Latina de Case IH, Aldo Stacchini.
Al observar en detalle la cosechadora, es claro que quien exija máximo equipamiento tecnológico encontrará satisfactoria respuesta con la propuesta de Case IH.
El Gerente Comercial del sector azucarero de IMECOL, Felipe Pérez, le dijo a Diariolaeconomia.com, que en sus 33 años haciendo presencia en los ingenios ha visto una llamativa evolución productiva, habida cuenta que año tras año los empresarios de la caña invierten y mejoran todo lo que tiene que ver con bienes de capital, unas apuestas que redundan en mayores rendimientos y eficiencia por hectárea cultivada.
El ingeniero mecánico de la Universidad del Valle puntualizó que no tiene duda que el futuro de Colombia está en el campo, motivo por el cual es perentorio recuperar el verdadero ADN del país, una tarea en la que por fortuna ya se trabaja desde el Gobierno que tiene como prioridad la economía rural, lo cual conlleva a enfocar los esfuerzos en productividad y así mismo los recursos, todo para que haya una mejor competitividad y por esa vía arrancar con la sustitución de importaciones en vista que Colombia compra demasiados alimentos en el exterior.
Expuso que justamente por eso, los ingenios del Valle del Cauca han venido desarrollando tecnologías que ayudan a aumentar la productividad, bajar costos y preservar el medio ambiente.
Imecol y sus clientes los ingenios, dijo el directivo, no solo se centran en el tema económico, sino que trabajan decididamente en temas sociales, impacto ecológico y en la misma salud de los suelos que con el uso agrícola van perdiendo sus propiedades.
“Los ingenios desarrollan muchos temas alrededor de las comunidades y socialmente hacen una labor encomiable pues al estar en las plantaciones de caña es visible el trabajo con las personas y el progreso de las mismas. Allí es clave decir que no solo son atendidas colectividades cercanas sino aquellas que hacen parte del área de influencia de los cañaduzales”, explicó el señor Felipe Pérez.
Recalcó que como los suelos se van agotando los ingenios han buscado alternativas para recuperar las tierras, potenciarlas y así hacerlas más productivas es decir que pase de 80 o 90 toneladas de caña por hectárea a 180 y hasta 190 toneladas. Para lograr esos objetivos, explicó Pérez, los empresarios no solo acuden a los abonos naturales o de síntesis química, sino que hallan en la tecnología una aliada estratégica en recuperación y adecuación de predios, lo que explica por qué las industrias asociadas a la caña de azúcar siguen apuntándole a nuevos desarrollos tecnológicos.
El sector agro, los fabricantes y comercializadores de maquinaria agrícola ven también en el conocimiento, la cibernética y las ciencias aplicadas, la salida para optimizar pisos y aumentar la productividad, de igual forma la buscan como solución a la compactación de suelos, gran responsable de la caída en la producción agraria.
Imecol ofrece equipos con orugas, cuenta con el uso de piloto automático, de la misma telemetría que en agro mide las magnitudes físicas del suelo, variables climáticas y la canalización de datos a través de sensores, pero no se queda allí, el grupo importa demasiada tecnología para aplicar en los campos, especialmente en el sector cañicultor.
Innovación, punto final del debate sobre frontera agrícola
Un asunto prácticamente axiomático es que con tecnología mejoran los rendimientos, hay más eficiencia y la productividad por hectárea crece significativamente, luego los cultivos no necesitarán tantos suelos y respirarán las selvas por cuanto la frontera agrícola no requiere de más tierras y tan solo habría que trabajar en adecuar baldíos y otro tipo de oferta cultivable, una salida al tremendo lío de deforestación de bosques y un alivio en lo que tiene que ver con la preservación de fauna y flora.
A propósito del asunto, el Gerente Comercial del sector azucarero de IMECOL, Felipe Pérez, expuso que, por más de tres décadas, las hectáreas cultivadas se han mantenido pues hay sembradas 238.000 hectáreas y en Valle del Cauca, Cauca y Risaralda no van a ser más. Hay otras hectáreas cultivadas con caña en los Llanos Orientales, pero la idea es no aumentar las áreas cultivadas sino mejorar en productividad, algo que ya se ha logrado.
Un tema interesante es que hay algunas áreas de caña migrando a otros subsectores agrícolas como maíz, soya, sorgo, frutales y otros y por ello desde Imecol se insiste en optimar la productividad.
Un común denominador de la industria de la caña es que dentro de portafolio están incluyendo generación de energía, los ingenios dejaron de producir azúcar refinada para pasar a otras opciones de mercado como azúcar orgánica, etanol y abonos los cuales se obtienen de los residuos o los subproductos que van saliendo de la caña que igual aporta en biomasa con bagazo, punta de caña o cogollos.
“Hoy no estamos solo con azúcar, abordamos otros mercados como los biocombustibles, la cogeneración de energía y otros, un portafolio que sigue potenciando y que resulta demasiado importante, no solo para el Valle del Cauca sino para todo el país porque mueve de manera permanente la bolsa de empleo”, dijo el experto.
Los avances y la tecnología llevada a la agricultura de caña no tuvieron buenos amigos ni las mejores caras, una situación que se dio por más de 33 años, tiempo que lleva el ingeniero mecánico vinculado con esta siembra. En sus inicios, acentuó, la gente vio el componente tecnológico como una amenaza para el cortero de caña. Los tiempos pasaron y el chip fue cambiando ya que la cosechadora es tomada como una ayuda porque la mano de obra fue desapareciendo, el hijo del cortero, acertadamente decidió no seguir los pasos de su padre y se inclinó por mejorar el nivel de educación.
Las nuevas generaciones fueron viendo oportunidades en la caña, pero a otro nivel porque el oficio de un cortero es sumamente duro y arduo, tanto como que en una jornada de ocho horas un hombre cercenaba entre cinco o seis toneladas de caña mientras que una máquina como la línea Austoft serie 9900, sega 55 y hasta 60 toneladas de caña por hora.
En opinión del Gerente Comercial de Imecol, la tecnología llegó como una gran ayuda para cubrir la deficiencia presente en el corte de caña, un escenario ideal porque la nueva cosechadora dispara la productividad, facilita el mantenimiento y ahorra combustible, con una variable muy conveniente, por cada galón se recolectan cinco toneladas de caña cuando anteriormente y con otras versiones se alcanzaban 3.2 o 3.5 toneladas por galón.
Imecol, un campo moderno y a toda máquina
Aunque algunos no lo acepten, un hecho verídico es que la tecnología humanizó la agricultura y especialmente la de caña porque migró de una técnica de corte duro, a sol y agua, llevando el cuerpo al límite y a una exigencia descomunal a unas máquinas muy modernas que hacen el trabajo de las personas que por edad están en plan de retiro.
Las nuevas generaciones se han preparado, han estudiado carreras afines al campo y han incursionado en el campo de la electrónica, un complemento para la mecánica que se hace muy fuerte cuando la mixtura viene con la tecnología informática.
El asunto ha dado saltos tan grandes, precisó Felipe Pérez, que ya hay equipos autónomos que se manejan desde un computador, a través de un sistema de comunicación satelital y de una plataforma expresada en telemetría. Igual está el Control Room, un cuarto en donde se ve por señales, también satelitales, cómo está operando la maquina y qué está haciendo en línea, es decir que con este nuevo dispositivo desaparecen los reportes manuales. Por el computador, especificó Pérez, se ve el recorrido de la cosechadora, su velocidad, la temperatura del motor y del aceite hidráulico, igual permite observar la velocidad rotacional del motor, la potencia que consume y el tipo de demanda, algo sencillamente espectacular, totalmente inimaginable porque con este tipo de ayuda no hay necesidad de ir al campo.
“Este es el derrotero por el cual avanza la tecnología lo cual marca un hito importante en el desarrollo de la agricultura. Los avances son tan grandes que hay simuladores para aprender a manejar los equipos en todos los escenarios geográficos o atmosféricos, un valor agregado adicional porque facilita la enseñanza o instrucción y aparte de todo baja los costos del aprendizaje que cuando se hace en vivo, pone en riesgo una máquina que vale más de 1.800 millones de pesos”, indicó el ingeniero mecánico al servicio de Imecol.
Este simulador, desarrollado por la norteamericana Case, hace operaciones complejas y está al servicio de algunos de sus productos principales, entre ellos la cosechadora de caña Austoft serie 9900.
Pérez destacó que Imecol sigue con sus apuestas por el campo porque hoy el sector primario se impone por todas las enseñanzas que dejó la pandemia y el rompimiento en la cadena de suministro. La firma impulsa el agro e impulsa toda la cadena productiva del sector azucarero.
El grupo, afirmó el Gerente Comercial de Imecol, está en capacidad de fabricar carros cañeros, vagones, camabajas, evaporadores, tachos y otras soluciones. Agregó que, acompañando la tecnología aplicada a la manufactura y fabricación de equipos metalmecánicos, está la distribución de equipos Case para ocho ciudades de Colombia, todo un cubrimiento nacional que abre posibilidades a los empresarios del campo.
Como es apenas entendible, las cosechadoras de caña que son pequeñas fábricas, van sufriendo un desgaste natural por fricción, operación y contacto con la tierra. La reposición de un equipo de tan elevada exigencia se calcula entre cuatro y cinco años, una máquina que en su vida útil deja enormes ganancias y facilita un trabajo que experimentó la desaparición natural de la mano de obra.
La cosechadora exige ocho galones por hora en su ejercicio, una carga menor a las anteriores máquinas que pedían en promedio 9.5 galones hora, un ahorro significativo por los precios actuales del Diesel.
Por el esquema de globalización de la economía, precisó Pérez, los equipos sofisticados y de alto rendimiento no están diseñados exclusivamente para los grandes capitales, actualmente los procesos asociativos o cooperativos pueden acceder a la tecnología, aumentar la eficiencia y competir sin temor alguno.
Imecol no solo atiende ingenios y grandes explotaciones agropecuarias, la firma está en todos los sectores y llega igual al pequeño productor con tractores que van desde 35 hasta 680 caballos. Los beneficios van para todos, grandes, medianos y pequeños cultivadores a quienes se les lleva herramientas e implementos, todos de calidad para que no haya excusa de no hacer una buena agricultura.
Los productores han entendido que hacer una buena inversión en maquinaria trae grandes beneficios como mayor productividad, más ingresos y tranquilidad. Los campesinos han sido reacios al cambio, algunos por limitaciones económicas, pero Imecol los acerca a la tecnología y a la competitividad asesorándolos, sirviendo de puente con la banca, vendiendo con todas las facilidades equipos, inclusive adoptando operaciones de renting para entregar aparatos, pero además la firma da un valor agregado que es el mantenimiento de los bienes.
En temas de agro queda claro que la inversión es determinante, la agricultura será muy rentable, está llamada a crecer, y por eso hay que conjurar los miedos y entrar de lleno en el cuento, aplazar decisiones puede salir caro.
La maquinaria agrícola esta exenta de IVA y los componentes pagan una tarifa mínima o diferencial del cinco por ciento, es decir que quien no siembra es por que no quiere. Una ventaja es que el actual Gobierno se la está jugando por el agro y por eso no se descarta que con la entrega de tierras venga una compra de tractores y equipos para el campo de manera importante lo que hace pensar que los distribuidores de maquinaria tendrán buenos tiempos.
Un dato adicional es que hay interés de inversionistas internacionales por participar en la agricultura colombiana y esa intención igual hace que los grandes distribuidores y fabricantes afinen y carguen sus baterías porque trabajo habrá y mucho, todo encaminado a reactivar la ruralidad.
Agricultura de precisión, el futuro tecnológico para el campo de hoy
A su turno el coordinador nacional de agricultura de precisión AFS de Imecol, Ronald Núñez González, sostuvo que la explotación rural ha sido sinónimo de evolución pues desde los albores de la labranza, el hombre a buscado la manera de producir más y por ello en los últimos periodos ha crecido el tema tecnológico aplicado a las actividades agropecuarias.
El tema no es nada mínimo ya que incluye desde automatización de labores agrícolas con pilotos automáticos y controles electrónicos para la aplicación eficaz de fertilizantes e insumos agrícolas. Hoy en día, en tecnología y agricultura de punta se ha llegado mucho más lejos con la conectividad y la agricultura 4.0 en plena vigencia, ello pensando en mejorar procesos con el uso de máquinas más eficientes y equipos con mayor potencial en el campo, un método que impacta positivamente a los agricultores, a los comerciantes, a las regiones y a una cadena agraria que necesita celeridad, confiabilidad y ahorro.
Los nuevos equipos y las adaptaciones tecnológicas facilitan su monitoreo en tiempo real, de manera permanente y en plena actividad, haciendo del campo una ficción hecha realidad pues el tema no se quedó en los entornos urbanos increíbles de los supersónicos cuando había asombro en blanco y negro.
El tema hace que la operación sea eficiente, pero también alertando con anticipación muchas fallas, evitando serios incidentes, una previsión factible únicamente con el uso de tecnología.
Núñez González con una experiencia de 20 años apuntó que, al inicio, cuando se incorporó la agricultura de precisión en las máquinas fue muy complejo porque los mismos operadores en los ingenios rechazaban la tecnología y repelían la innovación, adicionalmente argumentaban que era un arma de doble filo que los dejaría sin empleo y que acabaría con los corteros.
Los trabajos rudos fueron disipándose y por ello los hijos de los cortadores de caña no quisieron seguir en esa tónica y aceptaron las máquinas inteligentes que ya hacen procesos, unos tractores o cosechadoras con cabina y aire acondicionado, todo un salto en dignidad y comodidad laboral.
“El tema es igualmente semejante a la fórmula uno porque los equipos pueden ser examinados en plena marcha y determinar que necesitan, el tipo de rendimiento que muestran, los consumos, aplicaciones y riesgos”, resaltó Núñez.
Los productores, conceptuó, deben saber que la tecnología llegó para quedarse, es posiblemente un regalo del futuro para la agricultura de hoy y estará presente en todo tipo de quipos sin importar su tamaño o funcionalidad, algo que tiene muy claro Case e Imecol, firmas de grueso calibre que respaldan las inversiones en bienes de capital por su seriedad y admirable capacidad empresarial.
Sobre la cosechadora de caña Austoft 9900, el versado dijo que llega un equipo ganador al mercado colombiano por evolución, eficiencia y confiabilidad. Anoto que las primeras ediciones de Case IH aterrizaron con la máquina 7700, vino luego A 8800, posteriormente A-8810 y hoy la A-9900, cada una incorporando mejoras, tecnologías innovadoras y nuevos instrumentos para optimizar procesos.
“Estamos estrenando una súper máquina, la que tiene mejor performance del mercado, estamos frente a una cosechadora de alto desempeño en el corte de caña, un trabajo más limpio, ahorrativa en combustible y de gran eficiencia”, expresó el experto en agricultura de precisión.
Con el nuevo equipo, no solo se habla de excelentes cortes, también se habla de que con su piloto automático no habrá pisoteo lo que redundará en mayor longevidad en los cultivos y muy buenas producciones.
La gran conclusión, expuso Núñez, es que para tener un agro rentable es ineludible invertir en tecnología en donde haya máquinas conectadas, empresas serias respaldando el voto de confianza, ofreciendo el mejor servicio y garantizando una posventa excepcional, sin ir tan lejos, lo que encarna Imecol.
Experiencia para Colombia y el mundo
Case IH es una marca con 170 años de historia y aparte de ofrecer soluciones y fabricar los mejores equipos, tiene en sus huestes un tremendo equipo de técnicos, asesores, ingenieros y personal altamente calificado para entregarle a los clientes de la ruralidad productiva el parte de tranquilidad.
El Director Comercial para Mercado de Importadores en América Latina de Case IH, Aldo Stacchini, manifestó que la región es altamente prospectiva y con una enorme capacidad de crecimiento que la obliga a ser muy eficiente. Añadió que, como marca, Case busca día a día la eficiencia de los productos que ofrece y por consiguiente la dinámica en los campos.
Dijo que independiente que un agricultor sea grande, mediano o pequeño, la marca busca que sea por encima de todo, un profesional, que saque el máximo de provecho a su tierra, generando oferta alimenticia, riqueza y sostenibilidad.
Por su parte el Director de Marketing de Case IH, para América Latina Eduardo Penha, afirmó que mucho se habla de seguridad alimenticia en el mundo, pero lo cierto es que la marca sabe que Colombia, Brasil, Argentina y todos los países de la región serán quienes responderán por el suministro de alimentos en el futuro porque tanto en Europa como en Estados Unidos, no hay más espacio o áreas para hacer expansión.
“Colombia por ejemplo tiene la Altillanura que es una región de importantes dimensiones que será vital en el crecimiento de la oferta de alimentos para el globo y nosotros como marca, como Case tenemos un potencial de productos de gran calidad para grandes, medianos y pequeños productores, hay equipos para caña y granos, todos con un componente muy alto de tecnología que finalmente será el factor que cambiará el escenario de producción de comida en el futuro porque con eficiencia e innovación aumentará la obtención, todo en beneficio de los seres humanos que van a necesitar víveres, cereales y proteína”, declaró Eduardo Penha.
Calificó como trascendental el paso que dio el mundo con la agricultura digital porque entró en la onda de la cuarta revolución industrial, algo comparable con la industria 4.0. Estimó que en adelante se impondrán la eficiencia agrícola que abarca granos, y la logística, factores que se darán por la gestión de datos y de la misma flota.
Dijo que Latinoamérica será como región, responsable en el futuro de la producción de alimentos para el mundo, una zona importante, no de segundo nivel y sí por el contrario una referencia en la agricultura en donde los latinoamericanos son líderes en varios productos, verbigracia, soya, maíz, caña y muchos otros bienes.
Case tiene claras metas y compromisos, aparte de innovar y producir equipos de gran tecnología, cuida el recurso humano y trabaja decididamente por preservar el medio ambiente. Todas las líneas de la marca cumplen con las normas verdes que bajan las emisiones a los ecosistemas. La calidad de sus máquinas es tan confiable que, al aumentar la productividad por hectárea, evita depredar selvas o reservas con el pretexto de ampliar la frontera agrícola.
Case no solo evita la contaminación, también protege los acuíferos y evita la compactación de suelos al poner en los predios equipos que se desplazan por el método de oruga, sus soluciones mantienen la porosidad en los predios, garantizando agricultura y alimentos para las próximas generaciones.
El cambio climático igual es un tema preponderante en Case y por ello es necesario sumar y contar con las herramientas eficaces para enfrentar los desafíos que trae implícita la agricultura, muy abocada a los vaivenes atmosféricos pues al ser una explotación a cielo abierto, implica que hay una exposición a variables que no se pueden controlar y por ello la marca está presta a brindar los instrumentos para que cualquier productor, en un momento determinado pueda resolver necesidades.
Un punto a tener en cuenta es que los desarrollos de Case ejercen un control, de malezas a través de pulsos eléctricos que ataca el tejido vascular de la planta, lo que facilita la erradicación de matorrales sin la necesidad de productos químicos como el glifosato, un aporte más al medio ambiente.
Case es una marca global y por eso está en todos los continentes, para el capítulo Latinoamérica la sede está en Brasil. Esta Corporación fue fundada en 1842 con el nombre J.I Case & Company en el próspero estado de Wisconsin. Su gestor fue Jerome Increase Case, un inquieto y hábil mozo de 23 años, quien nació para ser industrial de grandes ligas. Su empresa es todo un paradigma puesto que fue la primera en concentrar la fuerza del vapor para labores agrícolas.


