Domingo, 06 Febrero 2022 02:19

Jersey, una raza con sello de calidad, productividad y rentabilidad

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Este ganado considerado de gama alta en la producción lechera ha mostrado por años unos rendimientos asombrosos y se afianzó como prenda de sostenibilidad en un negocio de exigente competencia.

En temas de ganadería, los siglos demostraron que la apuesta por bovinos de elevada producción cárnica y lechera pasaba y pasa por el mejoramiento genético o la conservación de unas razas puras con espectaculares características.
Desde 1493, un año después del descubrimiento, América como un todo recibió razas europeas, rústicas, de gran adaptabilidad y con unas bondades expresadas en triple propósito. Con el correr del tiempo fueron llegando al Nuevo Mundo unos linajes de enorme condición, aparte de los Bos Taurus, arribaron los cebuinos o Bos Indicus, el inicio de una empresa que vislumbró opciones y el potenciamiento de una economía pujante que garantizaba no solamente seguridad y soberanía alimentaria, sino un el preludio del progreso, el desarrollo rural y de un negocio global.

Los ganaderos han sido históricamente ordenados, no conocen el término entrevero y han llegado lejos por la innovación, las buenas prácticas y el uso de la genética como instrumento de crecimiento y optimización. El uro llegó para quedarse, para experimentar cambios, así como para acomodarse en diversas condiciones y culturas. Este animal potente, bovino generoso y determinante, llegó a los incipientes corrales de la humanidad hace 10.000 años aproximadamente cuando arrancó una carrera interesante en su desarrollo y acomodamiento a las demandas, pisos térmicos y atmosferas.

En este caso nos ocuparemos de la raza Jersey, totalmente noble, productiva, adaptable y rentable. Las hembras de increíble mansedumbre siendo de talla relativamente pequeña, son conocidas por su extraordinaria producción de leche, no solo por los volúmenes que brinda, sino por una calidad láctea que marca de lejos la diferencia con otras castas.

Los conocedores dicen que la raza es originaria de la isla británica de Jersey, lo que explica su nombre, un sitio ubicado en el Canal de la Mancha, al oriente de Normandía y Francia. Quienes han ahondado en esta estirpe afirman que este tipo de ganado desciende de los bovinos naturales de Normandía.

 

 

La raza Jersey fue registrada en sus inicios y como un linaje distinto en 1700. Los vacunos prosperaban y mostraban todos sus atributos, razón por la cual en 1789 fue promulgada una ley que prohibió tajantemente la importación de bóvidos a la isla, todo para conservar la pureza de la raza. Este vacuno le ha dejado un legado a Jersey y unas buenas utilidades, ya que la exportación de ganado como también material genético resultó altamente rentable.

La historia de este bovino británico en muy sugestiva, desde siempre se diferenció del resto del ganado por su eficiencia en producción lechera. Las espectaculares vacas de color marrón claro, gozan además de un merecido prestigio por la producción de leche con altos contenidos de grasa, un sabor sinigual y desde luego la facilidad de manejo en los hatos.

Cabe anotar que el ganado Jersey es comparativamente pequeño, ya que las vacas pesan entre 360 y 540 kilos, sin embargo, este animal tiene la capacidad de producir más leche por unidad de peso corporal versus otras razas direccionadas a la industria de los lácteos. Quienes manejan la raza resaltan el poder de conversión de pasto o alimento concentrado a leche.

Los toros, diferente a las vacas suelen ser altamente agresivos, llegan a pesar entre 540 y 820 kilos. Su temperamento recio hace que el manejo bajo encierro sea complejo, lo cual no le resta una capacidad genética envidiable, pues tanto hembras como machos son altamente demandados para cruzamientos y mejoramiento genético.

Según la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Jersey, Asojersey, no hay plena seguridad de las razas de las cuales se conformaría el linaje, empero son aceptadas como las más probables, el ganado negro pequeño de Bretaña y el colorado grande de Normandía. La teoría, explica la sociedad, coincide en el sentido geográfico habida cuenta que las islas del Canal de Jersey, Guersney y Aldderney, formaban el Ducado o feudo de Normandía en Francia, pasando luego a Gran Bretaña.

En los datos que maneja AsoJersey queda claro que, en 1784, se dio inicio a la exportación de ejemplares a Inglaterra, país en donde se adelantaron unas pruebas que confirmaron la superioridad en el rendimiento de grasa en la leche de estos bovinos. Con los datos en la mano y con la seguridad de un animal diferente y de elevada calidad, creció aceleradamente la demanda de la vaca Jersey y durante el siglo XVIII muchos ejemplares fueron llevados a Sudáfrica, Austria, Tasmania y principalmente a Nueva Zelanda, en donde la rápida propagación hizo que la raza representara el 80% del hato lechero de ese país; posteriormente fue enviada a América, con una creciente difusión y utilización en cada uno de los hatos ganaderos, creando así bases importantes desde Canadá hasta Argentina.

 

Roberto Páez Muzzulini

En diálogo con Diariolaeconomia.com, el presidente de AsoJersey Colombia , indicó que la raza ha venido ganando un espacio en el país, así como en el resto del mundo, un indicador sumamente importante, porque actualmente para los productores de leche en donde el precio del alimento es reconocido por los sólidos totales, tanto en proteína como en grasa, los mejores estándares y los más altos niveles los muestra la vaca Jersey, un producto diferenciado reconocido por toda la industria.

La calidad es tan alta que la leche de Jersey es considerada una obtención de transformación, pues resulta ideal para productos finales y derivados lácteos en donde realmente el productor hace la diferencia con un beneficio que por sí solo ofrece el mayor rendimiento en todos los alimentos procesados y terminados.

El próximo 30 de marzo, AsoJersey cumplirá 40 años de fundación, lo cual no quiere decir que ese sea el tiempo de la raza en Colombia, puesto que hace presencia desde hace muchos lustros.

 

“La Jersey es una raza que tiene las bondades que, en un país tropical como el nuestro, la podemos encontrar en los diferentes pisos térmicos con un rendimiento bastante bueno en trópico alto, medio y bajo. Los vacunos de esta estirpe funcionan muy bien, especializando y sacando todo el potencial de la calidad de su leche”, declaró el señor Páez Muzzulini.

 

Al igual que la carne, la leche colombiana proveniente de ganados Jersey suelen tener una característica superior por esa capacidad impresionante de hacer la espectacular conversión de pasto a leche, la raza tiene como particularidad adicional que lo que consume lo transforma más, haciendo la comparación con otras categorías lecheras.

En ese orden de ideas una vaca pequeña como la Jersey, comparada con sus pares productores de leche deja ver una mayor producción, un mejor ejercicio económico con variables esenciales como costo-beneficio. La cantina con ordeño Jersey, por sus propiedades pesa más que la de otras razas, una bondad que reconoce el mercado que paga entre 25 y 30 por ciento más que las leches de otras castas. Al hablar de jersey, expuso el directivo, llegan inobjetablemente sinónimos como rendimiento, rentabilidad y eficiencia.

El manejo explicó Páez Muzzulini, es sencillo por la mansedumbre en las hembras, el tamaño, el menor consumo de pastos o forrajes y la excelente conversión. Afirmó que generalmente en donde caben dos o tres vacas Jersey, el espacio es insuficiente para otras razas, lo cual equipara cualidades pues dos hembras Jersey producen lo mismo en cantidad que una res de gran tamaño, solo que la calidad en leche de la vaca originaria del Canal de la Mancha, supera cualquier apuesta.

Dentro de las cualidades del ganado Jersey está su adaptabilidad a los diferentes climas, lo cual resulta una ventaja estimable por cuanto AsoJersey tiene asociados desde el nivel del mar hasta 3.300 metros de altitud, todas explotaciones que marchan sin inconvenientes, por el contrario, con unos rendimientos apreciables, lo que hace que las fincas vecinas opten por la raza o por hacer cruces.

 

Los cruces con Jersey, ganancia, aporte y mejoramiento

 

 

Asojersey como asociación, vela al igual que los demás criadores en el mundo por mantener la pureza de la raza, uno de los propósitos más grandes como gremio que tiene desde luego el libro de registros de animales que acreditan pedigrí o abolengo, de igual forma la asociación cuenta con el libro de las vacas fundadoras, es decir, todas aquellas de las cuales no se conoce su origen, pero que genotípicamente semejan un bovino Jersey, unos ejemplares absolutamente observados, tabulados e identificados para llevarlos luego a Jersey puro por absorción.

Dentro de la asociación existe el libro de cruzamientos con otras estirpes lecheras y en ese frente la más reconocida es la Jerhol, empero también hay cruces con pardo y con Ayrshire, sin embargo, la más comercial es la Jerhol. Con este último libro la asociación también busca que a partir de una vaca F-1, producto de un cruzamiento por inseminación de Jersey con Jersey, se pueda llevar este tipo de bovino al registro de pureza.

 

“Desde hace cinco años se hizo la apertura del libro de Jersey para el trópico en donde están los cruces con las razas cebuinas, principalmente Brahman, Guzerá y Gyr, una hibridación de excelentes rendimientos que ha permitido un crecimiento considerable en los hatos que cumplen la función de mansedumbre, mejor calidad de leche y la estabilidad que le da a los diferentes pisos térmicos”, manifestó el presidente de AsoJersey.

 

Los cruzamientos se hacen de dos maneras, machos puros que sirven a hembras de otras razas lo cual incluye Bos Indicus, o vacas Jersey receptoras de genética diferente a su linaje, básicamente de toros cebuinos, todo depende, aclaró el experto, de lo que cada explotación demande o requiera, de todas maneras, se ha visto que, de ambas formas, el rendimiento es muy bueno.

Precisó que una de las cosas a las que la gente les tiene miedo es que a una vaca Jersey le permitan cruzarse con toros de gran tamaño porque sienten que al nacimiento la cría puede ser muy grande, un asunto que expone o puede dañar la hembra, lo cierto es que la raza tiene una capacidad importantísima de adaptación de su feto y los nacimientos muestran excelentes resultados ya que las madres alumbran terneros de tallas normales. En adelante el desarrollo se da a pasos agigantados y los F1 alcanzan alturas medianas o por encima de las corpulencias promedio como resultado de los cruces.

Al ser el jersey un Bos Taurus, es un bovino a toda prueba que funciona perfecto, no en vano la raza ha sido la base de muchos cruces en donde se potencian inclusive alcurnias de carne, varias de las cuales al pasar por ejercicios de análisis y revisión, el árbol genealógico muestra en el pasado la influencia de la vaca británica, pues la Jersey fue pionera en la formación de muchas de las estirpes y por ello hace parte de cruzamientos sumamente importantes tanto para leche como para carne, tal y como pasa en algunos países en donde el marmoleo, principal factor para determinar la calidad de los cárnicos, expone calidad y exquisitez en los paladares por tener genética Jersey.

 

Los TLC pueden ser una prueba interesante

 

 

Un tema actual es la revisión que varios sectores productivos están pidiendo de los tratados de libre comercio porque afectará a muchos productores que tendrán que eliminar puestos de trabajo y adelgazar el tamaño de las unidades productivas para el caso de la ruralidad, las fincas. La queja es larga, pues muchos expresan su descontento ya que no es justo perder un mercado local conquistado por los ganaderos a fuerza de trabajo, inversión, innovación y sacrificio, ese que terminará en manos de los productores extranjeros que muy seguramente pondrán leche a menor precio por los subsidios y ayudas que reciben de sus gobiernos.

Aunque algunos piensan que los TLC pueden arrasar con lecherías y otros productos del campo, AsoJersey considera que tiene las herramientas suficientes para hacerle frente a la dura competencia que está por llegar de manera abrupta.

Una carta a favor, es precisamente la raza Jersey que no ve una amenaza en los convenios comerciales firmados y en pleno vigor, todo porque hay una leche especializada, pues con los niveles de sólidos que contiene, comentó el vocero, es muy difícil sustituirla, es decir que sí o sí, siempre será un alimento que estará de primera de mano para todos los convertidores y pasteurizadores que ven en la leche Jersey, oro en polvo.

En su momento, el que fuera presidente de Colanta por muchos años, Jenaro Pérez Gutiérrez, dijo que gracias a que conoció la raza Jersey pudo mantener las cuajadas en los hogares colombianos porque con otras razas difícilmente lo iba a lograr, un punto nada menor, porque de no ser por esos rendimientos y las características de esa leche, la grandilocuente cooperativa hubiese quebrado, algo que nunca pasó.

Cualquier TLC, expuso Páez Muzzulini, puede ser una amenaza, en la medida que los productores sientan que no están preparados, que están desprotegidos o que carecen de los instrumentos básicos para competir en un mercado exigente en donde los mejores y las calidades terminarán imponiéndose. Ante ese escenario, recalcó el directivo, la Jersey saca la cabeza y se afianza como la raza ganadora, ya que leche especializada de alta calidad no tendrá competencia, se obtiene en Colombia y siempre será apetecida.

Un contexto que no le ayuda a Estados Unidos, por citar un ejemplo, es la masiva producción de leche que inclusive ha conllevado al debate porque muchos cuestionan prácticas deplorables, abuso y la perdida de la calidad, un factor que en Colombia afortunadamente sigue mandando. Ante esa situación, la de Colombia, será una leche natural, llena de propiedades y de rico sabor, un producto hecho en Colombia y a la medida del gusto nacional.

 

“Nosotros los ganaderos lecheros colombianos seguiremos siendo diferentes, le apostamos con buenas prácticas y un producto diferenciado a perdurar en el tiempo, estamos tan tranquilos que inclusive en los cruces mantenemos la calidad de la leche, luego con los mayores volúmenes provenientes del F1 garantizamos un alimento confiable. La idea es retomar el Jersey o mantener el alto porcentaje de la raza porque ahí es en donde está la plata para el ganadero porque la paga por el ordeño es mejor”, señaló Páez.

 

 

En leche, explicó el directivo, las ganaderías colombianas no son tan grandes o extensivas, pues si bien hay unas explotaciones considerables con muchos animales en ordeño, el común denominador no es ese y por ello en hatos medianos o pequeños es mucho más inteligente y apropiado mantener la explotación con raza Jersey.

Los criadores Jersey no solamente hacen una juiciosa retención de vientres, sino que cuidan bastante la genética, un tema muy importante y por ello los ganaderos o asociados a AsoJersey han sido aplicados y exigentes en mantener los aspectos genéticos en niveles muy altos.

 

“La genética no es importante solamente para que los animales luzcan bonitos o llamativos, no, la genética es la que garantiza longevidad y productividad en las vacas, no es lo mismo ordeñar una hembra bovina por tres años que asegurar ganados en ordeño por siete y ocho años, manteniendo calidad y producción, luego no se trata de un capricho, necesitamos razas con estándares génicos permanentes y estrictos. Invitamos a nuestros asociados y a todos los ganaderos para que hagan las respectivas clasificaciones lineales en cada una de sus fincas, porque solo un experto puede encontrar a partir del lazo que cada una maneje, cuáles son las debilidades que tienen las vacas y cómo pueden mejorarlas, para eso hay una gran variedad de toros que se pueden utilizar para corregir cada de las falencias que se presentan en las haciendas, buscando optimizar las ganaderías para tener tranquilidad, así como hatos más rentables”, aseveró Páez.

 

Muchas veces en ganadería y en otras actividades económicas. la que se ve como una inversión costosa, termina siendo favorable, porque en el largo plazo devuelve la plata, luego todo lo que se haga en genética, controles, inspección lechera, clasificación lineal y en otros frentes de la ganadería, redundará en explotaciones totalmente sanas, altamente productivas y mucho más rentables.

 

Ganado Jersey, un haz bajo la manga para enfrentar cambio climático

 

 

Los desafíos atmosféricos y climáticos hacen a la Jersey más interesante, puesto que una de sus características es la adaptabilidad, lo que explica porque hay ganados funcionando a la perfección y con la mayor eficiencia en veranos intensos e inviernos severos, dado que se trata de animales mucho más livianos, versátiles y diseñados para que todo vaya mejor.

Los toros y vacas tienen precios muy relativos debido a que el mercado fluctúa de acuerdo a la calidad y disposición de los animales. Lo cierto es que los toros gozan de buena demanda sobre todo para las ganaderías de trópico bajo, en donde son utilizados para hacer los cruces con bovinos de carne, aparte de todo, la genética introduce mucha más leche, acelera la cría de los terneros y avala híbridos con la mayor particularidad. Desde AsoJersey, Asociación que opera como notario de los registros, se pide el mayor cuidado a la hora de adquirir animales puros, ya que tiene toda la trazabilidad de los vacunos. Para AsoJersey comprar por comprar no tiene mucho sentido y lo ideal es saber con exactitud que recibe el cliente al final de la operación.

En términos de Jersey, los toros tienen un mercado muy grande y las hembras son de hecho la base para el desarrollo de cualquier ganadería o explotación lechera que se quiera tener porque son vientres que se prestan para producir embriones y propender gracias a ello con el rápido crecimiento de los hatos, todo apalancado con una genética en pleno y constante desarrollo que lleva en Colombia muchos años.

La genética es rentabilidad y genera el anhelado punto de equilibrio, esto para el caso de las ganaderías Jersey que con sus sólidos totales venden el litro de leche a 2.000 pesos aproximadamente, un precio que garantiza sostenibilidad y rentabilidad si se tiene en cuenta que hay producto de ordeño que se paga a razón de 1.000 y 1.500 pesos, lo cual muestra las bondades de una pomposa raza.

 

“Con leche de vacas Jersey obtenemos con toda seguridad leche de gama alta, un producto especializado y de grandes propiedades que pide y remunera bien la industria transformadora”, reconoció Páez Muzzulini.

 

Saliendo de la raza y entrando de lleno en la ganadería colombiana, es visible que el sector tuvo por pandemia, logística y paros una serie de problemas que empezaron con menor ingreso de materias primas, el elevado valor de los insumos y el crecimiento en los costos de producción. El tema fue tan delicado que, al no poder adquirir elaboraciones para las reses, muchas lecherías optaron por secar sus vacas, todo un lío, porque la producción lecherea disminuyó, generando escasez del preciado alimento.

Todo implica la pérdida de un ciclo de producción y unos impactos exageradamente grandes en las ganaderías dedicadas a la oferta de leche que tienen un ejercicio diario que debieron paralizar, recuperación que tardará entre dos o tres años, según los cálculos de AsoJersey.

 

 

La dura realidad es la responsable de las importaciones de leche que, dicho sea de paso, también experimentan problemas por los niveles a los que está llegando la tasa de cambio, todo un palo en la rueda para internar alimentos o bienes en general, la razón por la que las compras de leche no son tan abultadas como se pudo llegar a pensar. Anteriormente, apuntó el directivo, el litro importado de leche era casi el 50 por ciento de lo que les pagaban a los ganaderos locales.

 

“Actualmente, por más que importen, el precio puesto en Colombia es alto, lo cual hace que los ganaderos que hicieron la tarea, quienes apostaron y le pusieron el pecho a la brisa en la crisis verán beneficios en ingreso, porque los números siguen creciendo y los valores tienen tendencia al alza, igual habrá estabilidad en producción y en la compra de la leche”, dijo el presidente de AsoJersey.

 

En Colombia, y esto retomando el tema que concita el interés, algunos hablan de un hato de Jersey puro cercano a los 10.000 de cabezas, el cual registra una producción promedio de 18 a 20 litros diarios con 4,5 por ciento de gras, 3.63 por ciento de proteína y 13,67 de sólidos totales. Si bien algunos ganaderos dan este estimativo, AsoJersey prefiere esperar y consolidar unas estadísticas nuevas que revelen el número exacto de animales de la raza en las haciendas colombianas.

Un hecho cierto es que la raza está creciendo porque al recorrer el país lechero y ganadero es palpable que hay más ejemplares. Sería interesante saber cuál ha sido el grado de penetración en el mercado, pero con seguridad la raza es tres veces más de lo que era hace diez años, un crecimiento exponencial por linaje Jersey puro o por cruzamientos.

Un aspecto a tener en cuenta es que con un crecimiento del hato Jersey, habría una inmensa posibilidad de generar oferta exportable, contingencia que ya es palpable con quesos madurados de tipo exportación, un fenómeno que puede llevar al caso del café, porque en Colombia la mayor cantidad del grano sale del país, algo que puede pasar con la mejor leche, alimento que iría a otras latitudes como derivado o producto elaborado, todo un efecto de oferta y demanda que finalmente permite, con base a eficiencias, retribuir la inversión.

Los toros, amén de su temple territorial cuando son lanzados a potreros muy grandes, son de fácil manejo en condiciones especiales y bajo una conducción debida, generalmente cuando permanecen en sitios apropiados por su labor en las ganaderías, exclusiva de cruzamiento.

La raza va muy bien, los ganaderos Jersey siguen haciendo la tarea y piden que quienes manejan este tipo de animales recurran al registro para darle claridad al mercado que pide cifras frescas y toda la información posible.

 

Leche Jersey colombiana tendrá sello de calidad

 

 

En aras de facilitar un mercado más transparente y de llevarles datos y denominación de origen a los consumidores de la muy buena leche colombiana, Asojersey tiene todos los permisos regulatorios y sigue avanzando para lanzar este año, aprovechando los 40 años de existencia, el sello de calidad Jersey con lo que será fácil encontrar productos de los asociados que están transformando sus leches, con un timbre adicional de hecho en Colombia, un tema superlativo porque le dirá a los colombianos qué leche o productos derivados debe pedir en los supermercados porque la idea es seguir con la consigna de comprarle al país.

Asojersey no para y por ello todos los jueves sigue con las tardes de academia en punto de las seis de la tarde aprovechando las redes sociales. En este 2022 particularmente la asociación llevará a cabo varios foros virtuales con invitados internacionales, todo para orientar y mostrar la grandeza de la raza no solo en Colombia sino en el mundo. A través de estas jornadas se busca informar sobre las mejores prácticas para que la raza crezca y los hatos se vuelvan más rentables.

 

“Hoy la raza Jersey no es una raza, es una marca que queremos dejar muy bien plasmada no solo en la ganadería especializada sino en la industria lechera colombiana”, concluyó el presidente de AsoJersey Colombia, Roberto Páez Muzzulini.

 

 

Bajo acta registrada con fecha del 30 de marzo de 1982, un grupo de ganaderos crea La Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Jersey, celebrando la primera Asamblea con la elección de su junta directiva, de manera inmediata y con el deseo de elevar la producción lechera de los hatos criollos, se realizan diferentes importaciones de ganado directamente desde la Isla de Jersey, pero también de países como Canadá, Estados Unidos y Costa Rica. Velozmente se generan resultados productivos al contar con esta excelente raza en la cría colombiana.

La dinámica, dice AsoJersey, despertó mayor inquietud entre los nuevos productores lecheros que aumentaron significativamente el número de cabezas de ganado, una situación que llevó a implementar en los hatos el uso de material genético importado.

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