Se puede decir sin temor a ponderar que el hombre ha dependido toda la vida de la madera, para ser más precisos los primeros homínidos habitaron los árboles, allí encontraron refugio, alimento y seguridad. Algunos científicos han determinado que la vida arbórea pudo darse hace cuatro o siete millones de años cuando los seres racionales iniciales y en proceso evolutivo sobrevivieron gracias al bosque antes de ir a las riesgosas y temerarias sabanas o frías y oscuras cavernas.
Anteriormente según se calcula 4 o 2 millones de años, el Ramapithecus ya tenía vida en los árboles, pero debe dejarse claro que, si bien este homínido llegó a caminar erguido, tuvo un cerebro de menor tamaño que lo ubica en la escala de los simios.
Desde el mioceno hace unos seis o siete millones de años aparecen en África los ancestros del ser humano, eso sí el llamado género Homo brota mucho después, sin embargo, hay que tener presente que en ese mismo periodo ya hacía presencia el Sahelanthropus Tchadensis. El primer homo relacionado con los humanos es el Homo habilis que surge en el pleistoceno temprano hace 2.3 o 2.4 millones de años, ese “hombre hábil” tuvo mayor capacidad en el cráneo lo que le permitió fabricar herramientas básicas de piedra y desde luego madera.
En medio de todo, la humanidad actual tiene muy presente a Lucy, ese vestigio de Australopithecus afarensis que vivió en Etiopía, áfrica hace 3.2 o 3.5 millones de años o Plioceno. El hombre como especie surge en el cuaternario hace unos 2.6 millones de años en donde llega el Homo Sapiens y con él, y con ese avance el surgimiento de las grandes civilizaciones.
De todas maneras, el hombre avanza y la madera se hace fundamental en su vida y desarrollo porque con ella, hace dos millones de años aproximadamente esta materia prima se utiliza de forma rudimentaria para sobrevivir. Con este insumo el hombre fabricó armas, arcos, jabalinas, mangos para herramientas de piedra y otras soluciones.
Hay que decir que la primera energía que le dio oportunidad al hombre para seguir en su evolución fue la madera, de allí se logró el fuego de manera primitiva. En los momentos prehistóricos esta biomasa fue vital, el uso de las llamas incipientes se dio hace unos 1,5 millones de años cuando en la tierra habitaba el Homo erectus, pero su domesticación o la capacidad de producirlo data de unos 400.000 años atrás, es decir se pasó del fuego que llegó de manera natural por rayos que lo generaron al caer sobre árboles y otras formas como energía canalizada de volcanes a un control frecuente logrado por mecanismos como chispa, centella o fricción. Este descubrimiento que empleó madera combinada con hueso ayudó con la cocción de alimentos, la calefacción pretérita y repeler amenazas vivas como los depredadores. Este paso abrió una compuerta enorme a la unión, el engranaje social y el surgimiento de pueblos y civilizaciones.
Según estudios hace 500.000 años, los homínidos talaban y trabajaban la madera la cual usaban parta crear estructuras o refugios. Con el Neolítico que data de 10.000 o 12.000 años la madera resultó esencial porque se utilizó en la construcción de viviendas y embarcaciones, Con ella es posible crear la rueda y luego carruajes muy útiles en la naciente agricultura y en el transporte mismo. Con el surgimiento de las grandes civilizaciones la madera se valoró muchísimo porque permitió construir techos, herramientas para el campo, mejores navíos, un buen ejemplo de su uso pueden ser culturas milenarias como la sumeria o la egipcia.
Como es apenas visible, la madera acompañó todo el proceso evolutivo del ser humano, estuvo en todos los momentos de la prehistoria y la historia, por su versatilidad fue clave en la fabricación de mobiliario, cayó en manos capaces y mentes inspiradas que fundaron la carpintería y la fabricación excelsa de ambientes lo cual implicó crear muebles y estructuras sólidas para la construcción de todo tipo de soluciones locativas o de infraestructura para el desarrollo.
De la madera han salido fibras, medicamentos, papel, pegamentos, cuencos, cubiertos, vasos, barriles y hasta alimentos porque en el medioevo el pan que se hacía con centeno en tiempos de dificultad se ajustaba con madera. Los grandes edificios, las obras más sublimes y hasta los distritos de riego utilizaron este obsequio de los generosos árboles, los mismos que hacen posible la vida al limpiar el aíre al garantizar oxígeno.
Los siglos han pasado y de manera milenaria la madera ha estado con el ser humano, aún se sigue utilizando para los grandes desarrollos y productos básicos, la madera tuvo sus momentos vitales en distintas obtenciones, una la de muebles que empieza con el sedentarismo o la llegada de la agricultura en el Neolítico. Algunas exploraciones dicen que fue la civilización del antiguo Egipto la pionera en la fabricación de muebles sumamente elegantes, finos, utilitarios y eficaces. En ese tiempo fue utilizados árboles como cedro y ciprés, un trabajo que prendió motores hace 47 siglos y algo más. De todas maneras, otras civilizaciones e imperios alcanzaron grandes avances en lujo y confort a partir de la madera que fue perfeccionando su talla hasta hacerla artística y exclusiva como se puede ver con griegos y romanos.
Los diseños pasaron por todas las épocas incluida la presente puesto que fueron trascendentales en la compleja Edad Media, pasaron por el barroco y el renacimiento, en esos tiempos la madera se relacionó con el lujo y la capacidad diseñadora que utilizó árboles de roble, nogal y castaño, maderas llamadas nobles que fueron talladas hasta la perfección en camas, sillas, cómodas, comedores y otros tipo de mobiliario, época en que igual evolucionan las soluciones hasta lograr muebles prácticos con cajones. Los años corren y llega la industrialización de la madera, la producción a escala y un momento que demandó el cuidado de los bosques y la reforestación.
La madera dio para todo, el cristianismo tiene la cruz de madera como ícono sagrado porque en ella murió Jesús, hijo del carpintero más emblemático porque José, padre putativo del hijo de Dios trabajó la versátil madera.
No sobra decir que la carpintería es considerada uno de los oficios más vetustos puesto que se han encontrado vestigios o manufacturas con 7.000 o 7.500 años de antigüedad, siendo los primeros carpinteros los egipcios y los pueblos de Mesopotamia que fueron capaces de construir herramientas, barcos, armas y muebles. Los investigadores han desenterrado muebles y trabajos de madera en pueblos del Mediterráneo y Alemania. El término carpintero, dicen los historiadores, viene del vocablo latín carpentarius que traduce fabricante de carpentum o carruajes.
Sin exagerar la madera es principio y fin, la humanidad nace entre ramas y troncos de enormes árboles, con los bosques logra el calor para subsistir, se desarrolla y llega al siglo XXI siendo sumamente útil en construcción y fabricación de muebles, todo un engranaje milenario que ha redundado en tejido social e identidad de civilizaciones.
No se puede obviar que el hombre nace para ir a la cuna finamente tallada o elaborada para posteriormente, ir a su última morada en un cofre también de dura y resistente madera, lo dicho, inicio y punto final.
Paradójicamente el mueble más antiguo data de 4.000 años o posiblemente algo más de tiempo y no fue de madera, se trata de un enser de piedra encontrado en escocia, puntualmente en el asentamiento Skara Brae. Cierto es que la madera salvó vidas, obsequió fuego, construyó viviendas, cazó animales, fundó imperios, ganó guerras, trascendió en el tiempo, se hizo arte, lujo y calidad de vida, pero hoy es difícil encontrar maestros que le den permanencia en el tiempo a un oficio y un material que llegó antes de la creación divina.
En charla con Diariolaeconomia.com, el coordinador académico del área de maderas del Centro de Tecnologías para la Construcción y la madera, SENA, Distrito Capital, Edgar Elías Parra manifestó tras lo experimentado en la reconstrucción de San Andrés Islas y con lo reportado por la industria, hay déficit de carpinteros no solo para la edificación sino para la elaboración de muebles razón por la cual urge hacer una campaña desde la juventud para incentivar su llegada al trabajo especializado en madera y por esa vía lograr algo para reavivar un sector fundacional de muchos aspectos en la humanidad.
Este destacado funcionario del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, ese que fue fundado el 21 de junio de 1957 en plena Junta Militar por el economista Rodolfo Martínez Tono quien vislumbró un país de oportunidades sobre la base de la formación técnica a trabajadores y jóvenes, expresó su preocupación porque día a día escasean los carpinteros, ebanistas y los expertos en el tema de transformación de la madera.
Parra agregó que lamentablemente, no es un secreto, la juventud colombiana está alejada de la formación y por eso como SENA lo ideal es generar empleo que solo es posible aprendiendo un oficio, algo que en buena hora se retomó en el centro de formación, precisamente viendo de qué manera se logra estimular a tantos jóvenes y población heterogénea que de alguna forma quieren capacitarse.
“Hacemos un llamado para que los colegios y nuestros bachilleres no se queden cruzados de brazos esperando la respuesta al ¿qué se va a hacer? Sino que se vuelquen hacia el SENA, entidad de formación que tiene las puertas abiertas, lugar al cual no es difícil entrar por cuanto no se vive en la época en donde todos decían que lograr un cupo en la institución era tema complejo, caso opuesto hoy es algo muy fácil y el asunto pasa porque los aspirantes se acerquen con todo optimismo teniendo en cuenta que hay cuatro ingresos anuales donde de alguna forma se abre nuestra puerta sobre todo con un hecho tremendamente importante porque de la entidad el aprendiz sale con empleo”, declaró el señor Edgar Elías Parra.
Agregó que el SENA, una entidad presta para el talento y para quien tenga el empuje y las ganas de superarse, recibe estudiantes desde los 14 años en adelante, una opción de formación para quien quiera así tenga 70 u 80 años porque recalcó que el un común denominador del SENA es que tiene permanentemente sus puertas de par en par, una oportunidad para aprender con los más exigentes estándares educativos lo que explica por qué se genera tan encomiable mano de obra calificada para el sector de la madera.
Sostuvo que existe un déficit grande a nivel Bogotá y nacional porque lastimosamente no hay carpinteros ni ebanistas, es un hecho, las empresas demandan este tipo de personal, pero tristemente no hay con quien trabajar. El asunto es tan apremiante, apuntó, que hay muchas factorías que desafortunadamente tienen épocas de transición habida cuenta que no hay mano de obra.
En términos económicos aquello que no se consigue es lo que más vale y por ello es consecuente formarse para aprovechar esa cotización y por esa vía ganar buen dinero. En ese sentido afirmó el coordinador académico, el SENA busca que la gente a partir de un conocimiento que en la entidad se puede lograr entre nueve o quince meses, en un curso técnico de nueve o diez meses de etapa lectiva o teórica y seis de productiva, el aprendiz sale con empleo garantizado, un trabajo, manifestó, para toda la vida.
Expuso que un estudiante no debe quedarse en un curso básico ya que tiene que avanzar porque en el SENA hay tecnologías y formaciones complementarias asó como adicionales en donde de alguna forma el aprendiz saldrá verdaderamente calificado en función de que sea competitivo al nivel de su empresa, y además tiene un valor agregado porque muchos de los estudiantes también generan su empleo a partir del conocimiento adquirido en la institución.
Un aspecto a tener en cuenta, expuso Parra, es que las personas formadas en el SENA tienen no solo pedido en el mercado laboral colombiano sino a nivel internacional puesto que de muchos países solicitan egresados de la acredita entidad que por su reputación y calidad instructiva hace que hoy mucha mano de obra altamente calificada esté en el extranjero pues quien llegue al SENA y logre capacitarse de la mejor manera en el frente de la madera, será sin inconveniente alguno objeto de trabajo por fuera de las fronteras colombianas, verbigracia Canada es un país que ofrece permanentemente todas las condiciones de mano de obra especializada en el sector madera.
“Muchos de nuestros egresados han migrado dadas las condiciones buscando un mejor modo de vida, mejores oportunidades y generando óptimas proyecciones porque sin duda alguna nuestros jóvenes se quieren ir, pero para hacerlo adecuadamente deben tener garantizado un aprendizaje y definido un conocimiento para que la experiencia les resulte mejor y no vayan a la de Dios o a lo que les toque hacer, sencillamente sacar provecho de la correspondiente formación y titulación, condiciones que sin duda alguna redundan en empleo, ahora bien hay que tener personas formadas en Colombia y para Colombia , pero si la gente se quiere ir igualmente hay que enviarlas con altos estándares de competitividad”, comentó el funcionario.
Un problema cada vez más agudo de Colombia es pretender obtener dinero o ingreso fruto de la caridad o la mendicidad, de hecho los subsidios y el cuestionable asistencialismo fueron restando personal en las fábricas y en la misma ruralidad, todo un caos social y económico consecuencia de regalar plata proveniente, no de gobiernos paternalistas, sino de los impuestos onerosos que con tanto sacrificio pagan los contribuyentes, los mismos que sufren por la caída en la mano de obra y el patrocinio coactivo de la pereza y las precarias costumbres en vista que mucho del dinero indebidamente girado termina en estancos y lugares de bombillo rojo, llamados también de mala muerte.
El tema es elemental, a la gente se le debe ayudar, uno capacitándola y dos garantizándole empleo con el debido ingreso, un tema tan importante que asegura un puesto de trabajo en cualquier parte de Colombia o del mundo, dignidad pura y una apuesta por construir mejores seres humanos y por consiguiente mejores sociedades, algo que se conoce como sentido común.
Lo ideal, puntualizó Edgar Elías Parra, es tener buenos carpinteros en Colombia, ahora bien, si corresponde, deben exportarse los mejores artistas de la madera, pero todo bajo parámetros de muy buena formación para que esas personas tengan muy buenas ofertas, mejores pagos y todo para desarrollar una vida tranquila y atada al conocimiento.
El SENA, la meca del aprendizaje
En opinión del coordinador, el primer gran paso para una transformación laboral y social lo deben dar los estudiantes y los colegios que tienen a su entera disposición un centro de inmejorables condiciones para formarse en el ámbito de la madera, un complejo ubicado en el sur de Bogotá en el sector industrial de Cazucá, un lugar lleno de tecnología, luz y anhelos.
Avanzar en ese sentido es sencillo, afirmó Parra, porque hay cabida y lo más importante formaciones en la mañana, igual en la tarde y en la noche, asimismo los sábados, todo para que las personas busquen de alguna forma un nivel de capacitación y calificación.
En el SENA, subrayó el funcionario, el nivel de ingreso es desde séptimo grado y hay una ventaja enorme para que todos los colombianos y la mayoría de muchachos que se están quedando, bachilleres que no quieren hacer nada, se den una oportunidad aprendiendo un oficio para firmar capacitación y empleo de por vida.
Hay que rescatar los maestros de la madera
En Colombia cada vez son menos los grandes carpinteros, los artistas de la madera, esos que dejaron su huella con cada mueble o su delicada y majestuosa talla. En un tiempo fue común ver verdaderas obras de arte en alcobas, salas o comedores, unos muebles hechos como la mejor pintura que terminaron siendo piezas valiosas de lujo y comodidad, muestra clara del ingenio como también de las bondades de maderas únicas y manos magníficas, quizás bendecidas.
No puede ser que esa delicia de ver trabajos perfectos quede únicamente en Egipto, Persia, Babilonia o los pueblos sumerios en general, igual en Roma, Egipto y otras civilizaciones avanzadas y exquisitas, lo propio en épocas recientes de padres y abuelos cuando un gran carpintero o un fino tapicero costaban oro puro.
Por lo visto, expresó Edgar Elías Parra, el tema tiene que ver con la vida real de cada colombiano porque hay abuelos que son toda una leyenda debido a que durante su ruta familia o su árbol genealógico, regularmente quien fue carpintero de abuelo tuvo descendencia carpintera y por eso hay muchos nietos o bisnietos en el oficio porque tienen la sangre del artista de la madera.
Un punto a tener en cuenta es el aspecto artístico de la madera, un valor agregado que va en la sangre de una persona porque es dueño de arte, no en vano quien talla es un artista potencial porque sabe manejar o combinar su nivel artesanal, ancestral y sus manos virtuosas, una respuesta a por qué cuesta más un trabajo hecho por fuera de Colombia, sencillamente a un excelente trabajo en madera se le da más valor afuera que adentro, pero de alguna manera ese cimiento de rescatar conocimiento y arte está por hacerse porque hay demasiados abuelos y personas que de alguna manera se hicieron brillantes carpinteros, un trabajo y un arte que nunca muere, quizás cuando cierre sus ojos para siempre y vaya al camposanto, pero ni así porque generalmente ese artista deja un admirable legado porque entre otras cosas quienes trabajan o trabajaron la madera tienen un bello paradigma, Jesús Cristo y su padre terrenal José fueron carpinteros.
“Creemos mucho en ese carpintero porque de alguna manera está ligado a nosotros y se afianzó como una parte sacramental de un trabajo noble y al venir de la conmemoración de la Semana Santa resulta muy bonito recordar que bíblicamente hablando y básicamente en el capítulo de Jesús y San José está toda la parte de carpintería. Ahora, si hacemos un recorrido por toda la historia y todas las culturas, el gran énfasis y el punto de encuentro es la ebanistería, el arte de trabajar la madera para hacerla funcional. La memoria de la carpintería es muy larga y por fortuna no desaparece, allí hay que valorar esos estudiantes o maestros que se atrevieron a hacer algo distinto con la madera, crear un aeroplano, retomar la forma de árbol o cualquier propuesta artística, un mundo de creatividad e innovación que de alguna manera representa esos orígenes y esa fantástica labor”, acentuó el coordinador académico del área de maderas del Centro de Tecnologías para la Construcción y la madera.
A juicio de Edgar Elías Parra, toda esa tecnología y vanguardismo puede mezclarse con el conocimiento atávico y por esa vía rescatar talentos y artistas de la madera que deben volver para darle ese sentido artístico a la carpintería, una profesión que dejó ver verdaderas obras en tallado y formas deslumbrantes. En pro de seguir adelante con las escuelas más pulcras de la ebanistería, el versado anotó que por ello no es aconsejable vender conocimiento sino brindarlo, generarlo y fortalecerlo en todos los niveles, desde el niño, desde el adolescente, la madurez e inclusive llegando a los viejos partiendo de la premisa que el hombre siempre vivirá en función de adquirir conocimiento.
Como el Arca de la Alianza, ese sagrado cofre hecho por Moisés con acacia para custodiar las tablas de los diez mandamientos, la historia se construyó y escribió con la mejor madera y eso, señaló el amable contertulio, es notorio y comprobable en cualquier lugar del globo.
Los aportes de la madera en la vida y la economía son significativos
Al avanzar en la charla, Parra dijo que el aporte del sector maderero a nivel de la construcción es revelador por cuanto en una construcción normal sea apartamento o casa, del 22 al 24 por ciento, todos los niveles de carpintería van destinados a la edificación y si se meten los conceptos mobiliarios el aporte sube aproximadamente al 30 por ciento integralmente porque un solución de vivienda necesita puertas, ventanas, divisiones, closets, baños y algo más, un elemento que pesa entre 22 y 24 por ciento, sin embargo la cifra sigue repuntando cuando llega la dotación con muebles, sillas, comedor, sala, cama, accesorios de alcoba y todo el trabajo de ebanistería, también escritorios, mesas auxiliares y adicionales, bibliotecas, etcétera. Todo lo anterior más allá de que existan otros materiales alternativos como el mueble RTA, unidades modulares para ensamblar, el manejo de tableros aglomerados y muchos otros insumos totalmente útiles mientras haya innovación y creatividad.
El asunto, aseveró el coordinador académico del área de maderas del centro de tecnologías para la construcción en la madera, SENA, Distrito Capital, Edgar Elías Parra, es aprovechar la oportunidad y las herramientas que se ofrecen desde el gobierno para formarse como carpintero, entre otras cosas porque ese no es un oficio cualquiera o para todos, es arte en su máxima expresión que debe seguir creando y llevando joyas en madera a la población, una opción que tan solo demanda actitud y ganas, algo que debe impulsarse en la juventud, porque el ser humano tiene que formarse, hacer algo, eso sí, quitándose ese nivel asistencialista y la ansiedad por el ¿qué nos darán?
En el mundo, recalcó el experto, no hay carpinteros pobres tan solo existen mentes paupérrimas, y eso, indicó, se percibe desde el mismo SENA porque hay aprendices que dicen que quieren aplicar sus conocimientos en el taller del papá, del tío o del abuelo, algo tan interesante que los jóvenes inclusive aún manejan el concepto de que la plata vale en el bolsillo y por eso tienen claro que haciendo puertas, closets, sillas o cualquier mueble sobreviven, la idea es irse por la dignificación del trabajo y la formalidad, pero un hecho cierto es que en el sector madera hay de todo.
Desde el SENA se promueve, no solamente hacer buenos muebles y trabajar la madera con atributos, allí también se forma a la gente para que respete y preserve el medio ambiente y vía reforestación le devuelva a la tierra espacios verdes y árboles para la industria y la misma vida, una labor que exige cultivos bien orientados y un modelo uruguayo, firme, responsable con compromiso, orden y política muy bien definida para poder ser un país pujante que debe potenciar la agricultura y el bosque en aras de generar mejores árboles. El país, concluyó Edgar Elías Parra, tiene todo, pero falta compromiso, incentivos y rutas ya que sobran tierras y agua, pero necesita instrumentos que garanticen la sostenibilidad y así evitar acabar con todo.
Cabe recordar que en la sede de Corferias se llevará a cabo entre el 12 y el 15 de mayo la Feria industrial del Mueble y la madera, evento que lidera Interzum Bogotá, un espacio para explorar la tecnología forestal que impulsa el origen sostenible de la industria, abarcando soluciones para la siembra, tala logística y traslado de madera.
Esta categoría igualmente reúne innovación y eficiencia en cada etapa del proceso forestal garantizando el abastecimiento responsable y la trazabilidad de los recursos.

