Viernes, 23 Diciembre 2022 13:19

Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad: Bogotá, un libro abierto

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Con una inversión de 428.746 millones de pesos, la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad’ (La LEO) busca ampliar las oportunidades de acceso de la ciudadanía a espacios culturales.

La Biblioteca Pública Virgilio Barco, una de las últimas inspiraciones arquitectónicas del maestro Rogelio Salmona, sirvió de escenario para que el Distrito lanzara la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad (La LEO), bajo la apuesta del plan ‘Leer para la vida’ de la capital, que se centra en la ciudadanía y se enfoca en cerrar las brechas de acceso a la lectura, la escritura y la oralidad.

Es la primera vez que se formula y se sanciona una política pública de cultura escrita y oral que, desde una perspectiva intersectorial y de enfoques, establece a largo plazo (2022-2040) los lineamientos y las acciones del sector público. La LEO fue aprobada en sesión Conpes el 12 de agosto de 2022 por medio de decreto intersectorial.

Al respecto Catalina Valencia, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, reveló que este es un trabajo orientado por las líneas estratégicas del plan de lectura, escritura y oralidad Leer para la vida que fue desarrollado en conjunto con la Secretaría de Educación e Idartes. La LEO, agregó, será una política pública con una perspectiva de inclusión desde el acceso universal y desde el abordaje de enfoques de derechos humanos, poblacional-diferencial, territorial, ambiental y de género. Sostuvo que es la primera política pública del sector que se diseña centrada en sus beneficiarios con una inversión de $256 mil millones para el sector Cultura.

Para Edna Bonilla Sebá, secretaria de Educación del Distrito, con esta política se ratifica el compromiso del sector en el cierre de brechas.

 

“Trazamos un camino para garantizar que la lectura y escritura sean la base de los aprendizajes esenciales en los primeros ciclos de formación, al tiempo que se fortalecen las bibliotecas escolares con el trabajo en red y la formación de mediadores y se incentivan escenarios de innovación y articulación con los distintos actores de la comunidad educativa'', apuntó la funcionaria.

 

La LEO se desarrolla a través de seis ejes que tienen en cuenta aspectos transversales como las prácticas de lectura, escritura y oralidad; la cultura digital; el desarrollo humano; la condición lectora; las prácticas expansivas, y los enfoques de derechos, género y diversidad sexual, poblacional-diferencial (grupos étnicos, personas con discapacidad y curso de vida), territorial y ambiental.

Con la implementación de esta Política se busca garantizar derechos educativos y culturales, fundamentales para el ejercicio de una ciudadanía plena y democrática.

Al respecto Rafael Tamayo, director de Lectura y Bibliotecas de la SCRD y BibloRed, afirmó que desde 2020 empezó el proceso de formulación de la Política Pública. El asunto, explicó, incluyó un ejercicio de diagnóstico que hace un análisis de los últimos 20 años de acciones de política pública alrededor de la lectura, la escritura y la oralidad en la ciudad, un proceso de agenda pública en el que se desarrollaron 40 espacios de participación ciudadana con 12 grupos poblacionales y el diseño e implementación de la primera encuesta de lectura, escritura, oralidad y espacios de lectura en la que participaron más de 3.500 personas.

 

"El proceso de construcción de la política fue un ejercicio conjunto entre ciudadanía, agentes del libro e institucionalidad que permitió identificar y priorizar tanto las necesidades como las líneas de intervención en asuntos relacionados con los procesos creativos y productivos del ecosistema del libro, la investigación, la oferta intercultural y diversa, el desarrollo de infraestructura física y digital, el acceso a la cultura escrita y la investigación con el propósito último de que todas y todos los habitantes del distrito a lo largo de la vida y en cada uno de los variados territorios de la ciudad se apropien y ejerzan efectivamente sus derechos culturales en torno a la lectura, la escritura y la oralidad", puntualizó Mauricio Galeano Vargas, director del Instituto Distrital de las Artes, Idartes.

 

La lectura, un plan intrínseco de las y los bogotanos

 

 

Dentro de los hallazgos más relevantes de la Encuesta de Lectura, Escritura, Oralidad y espacios de lectura realizada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte se reveló que la pandemia cambió los hábitos lectores de las y los bogotanos; entre el 2021 y el 2022 el índice de lectura fue de 4.6, lo cual corresponde al número de libros leídos por las y los ciudadanos encuestados, tanto en formato digital como impreso.

Por su parte, el índice de lectura de la población exclusivamente lectora fue de 7,2; este indicador surge de una encuesta exclusiva sobre los diversos hábitos lectores de la población bogotana.

El proceso de formulación de La LEO incluyó la realización del Reto Bogotá Abierta en conjunto con el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (Idpac), en el que se consultó sobre las barreras de acceso a la lectura, la escritura y la oralidad en donde participaron 300 personas. Los resultados dieron una visión sobre las preocupaciones e intereses de la ciudadanía en Bogotá respecto al acceso a las prácticas de lectura, escritura y oralidad, estableciendo la necesidad de una política pública comprometida con transformaciones sociales y culturales a largo plazo y orientada al cumplimiento de los objetivos estratégicos del Plan de Desarrollo Distrital que contempla la agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a 2030, establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y la visión de la ciudad planteada en plan distrital de desarrollo, Un nuevo contrato social y ambiental para el siglo XXI.

 

Plan de acción desde el sector Cultura

Oferta de servicios bibliotecarios y de la cultura escrita desde el diseño universal. Oferta diferencial de servicios bibliotecarios y de la cultura escrita, para los grupos diferenciales que habitan Bogotá. Programas de formación posgradual y permanente ofertados a docentes y directivos docentes relacionados con lectura, escritura y oralidad. Red de semilleros de investigación sobre la cultura escrita en Bogotá con componente barrial. Territorios lectores completamente dotados en la ruralidad y zonas deficitarias. El inicio de la construcción de la oraloteca para promover las prácticas de la oralidad en la ciudadanía.

Actividades de fortalecimiento para editoriales independientes, emergentes y comunitarias, y librerías independientes. Impulso a acciones realizadas para aportar a la disminución del impacto medioambiental en el sector del libro y la lectura en Bogotá. Creación e implementación de protocolo de prevención y atención de violencias basadas en género en BibloRed. Estrategia colectiva para la desvinculación de los niños, niñas y adolescentes del trabajo infantil desde circuitos de escritura, lectura y oralidad.

 

Diagnóstico de lectura en colegios

 

 

Durante la construcción de esta política, la Secretaría de Educación del Distrito (SED) realizó un diagnóstico de la situación de lectura en los colegios de Bogotá, la revisión documental de referentes distritales, nacionales e internacionales y las principales acciones estratégicas que desarrolla la entidad para aportar a la consolidación de competencias de lectura y escritura y el fortalecimiento de las bibliotecas escolares.

En este escenario, es importante resaltar que los resultados en el mejoramiento de los aprendizajes esenciales en lectura y escritura de niñas y niños de los primeros grados escolares muestran que en 2021 el progreso estuvo en el orden del 30%. Esto después de identificar que más del 50% de los estudiantes se encontraba en niveles mínimos e insuficientes de desempeño, es decir, que no habían desarrollado la conciencia fonológica, el principio alfabético, no comprendían un texto sencillo y no podían producir un texto corto.

Hoy siguen mejorando sus aprendizajes: ese 30% se incrementó a un 81% para los estudiantes de 1° y un 146% para los de 3°.

En este proceso de trabajo previo, también se realizaron mesas consultivas con la Misión de Educadores y sabiduría ciudadana y con las comunidades educativas en las que participaron madres, padres y cuidadores, docentes de educación inicial y primer ciclo, docentes del área de lenguaje y bibliotecarios y bibliotecarias escolares.

 

Plan de acción desde el sector educativo

Cualificación de funcionarios asignados a las bibliotecas escolares. Estímulos al fomento LEO e innovación. Programas de formación posgradual y permanente dirigida a docentes y directivos docentes del Distrito en la línea de lectura, escritura y oralidad. Plan de Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura que busca el acompañamiento pedagógico para la transformación de las prácticas de la lectura y la escritura en los colegios para garantizar el aprendizaje del código escrito en el tiempo adecuado. Estrategias de transversalización de competencias comunicativas para el fortalecimiento de procesos de oralidad, lectura y escritura desde una perspectiva de participación ciudadana a lo largo de la vida. Diseño e implementación de la Red de Bibliotecas Escolares y su articulación al Sistema Distrital de Bibliotecas. Plan de Fortalecimiento de las Bibliotecas Escolares que busca la transformación de servicios básicos, complementarios y especializados para las bibliotecas escolares de la ciudad. Bibliotecas escolares y territorio con estrategias de extensión de la biblioteca escolar a la comunidad para que familias y demás grupos poblacionales puedan hacer uso de la biblioteca y que fomenten el acceso a la cultura escrita. Estrategias de fortalecimiento de colecciones digitales y físicas para las bibliotecas escolares digitales y físicas de las instituciones educativas, en líneas como colecciones básicas, profundización, especialización, diversidad y formatos digitales. Estrategia de acompañamiento diferencial a las bibliotecas escolares rurales.

 

Política pública centrada en la estructura y el conocimiento

 

 

En opinión de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, Catalina Valencia, una Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad solo se puede agenciar si hay acceso al libro, el cual se genera facilitando el ingreso a las bibliotecas públicas. En el año 2023 quedarán funcionando unas muy buenas bibliotecas, y a la fecha hay 28 centros de lectura y consulta. También, enfatizó, estas librerías recurren a vehículos o canales para llegar incluso a la ruralidad, en este momento cuentan con bibliotecas públicas itinerantes, lo que se busca con estas soluciones de formación es llegar a esos lugares donde no hay centros públicos de lectura, la idea, reiteró la funcionaria, es que el libro llegue a esa ruralidad.

Libro al viento, precisó Valencia, es otro programa de acceso a libros gratuitos y manifestó que en el momento hay más de 300 puntos en la ciudad, así, de esta manera, declaró la muy amable Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, el programa permite llegar a un lugar cotidiano como una tienda, una peluquería, un espacio donde las personas puedan llevar ese libro a su casa y tener una biblioteca de los libros al viento.

La encargada de velar por la cultura en el Distrito Capital, expuso que la política pública permite ampliar los lugares de acceso a la lectura, pero también los sitios de la cotidianidad donde puede transitar el libro, los colegios y las universidades.

Parte del trabajo que la Secretaría está realizando es generar las condiciones para el ingreso de la Red de Bibliotecas Públicas a las bibliotecas de las universidades.

 

“La secretaría ha hecho una medición sobre los índices de lectura y hemos crecido un punto en el último año, es histórico. Lo que la pandemia nos dejó fue un crecimiento en los lectores, que era lo que en su momento podían tener las personas en sus casas, el acceso universal a las artes expresado en el siempre afortunado libro, y en este año que nos queda se espera crecer un punto adicional con la política pública y con todas las bibliotecas que le dejamos a la ciudad”, aseveró, Catalina Valencia.

 

Una sociedad democrática se caracteriza por el simple hecho de que más personas tengan elementos para decidir sobre sus vidas y esos componentes están plasmados en los libros, toda una virtud ya que, los textos, independiente del tema, posibilitan el acceso a ese mágico mundo del conocimiento, invita a transformar la vida de cada uno, todo complementado con artes, deporte, recreación y cultura, una mixtura que hace posible que la gente, los niños, las niñas, los ciudadanos puedan formarse integralmente.

La formación académica en los colegios, argumentó la Secretaria, debe estar cimentada en la lectura para estructurar decididamente las mentes de los niños y jóvenes.

 

Una iniciativa para retomar los clásicos o sacar grandes plumas del ático

Dentro de las características de Bogotá y su entorno cultural está el hecho de que fue cuna de grandes escritores y vates que pasaron a la historia por sus magnánimas obras, pero que infortunadamente la sociedad y los sistemas educativos los fueron evaporando e injustamente archivando en el empolvado ático, ese que marchita los pétalos abigarrados del recuerdo.

 

“La política pública ayuda a que los escritores, los clásicos como Julio Flórez, José Asunción Silva y Rafael Pombo, entre otros, que son patrimonio histórico de la ciudad y del país, puedan llegar a las casas de cada uno de los niños, niñas y los jóvenes para que reconozcan en esa memoria histórica, quiénes somos, y que, a partir de la literatura, de nuestras propias historias, accedemos a un conocimiento ancestral, que es lo que nos traen estos autores. Se busca con las bibliotecas, no tener tantos libros europeos, que cuentan historias que son maravillosas, sino los libros que han escrito nuestros autores colombianos que cuentan las historias nuestras”, acentuó, Catalina Valencia.

 

La implementación de la política pública 20 años, costará 400.000 millones de pesos a la ciudad, gestión que está adelantando la alcaldía de Bogotá en cabeza de la secretaría de cultura.

 

 

A su vez, Rafael Tamayo, director de lectura y bibliotecas de la secretaría de cultura, recreación y deportes, nos comentó que la LEO, es la política pública de Lectura, Escritura y Oralidad, está pensada para veinte años, tiene en total 77 productos de los cuales 43 empezarán a desarrollarse en el 2023, esfuerzo interinstitucional liderado por la secretaría de cultura con trece instituciones del distrito.

Lo que busca el programa LEO es que haya un acceso universal al libro, es decir que tengan más libros, más bibliotecas y que de esta manera, la gente siempre tenga un libro y una biblioteca cerca a su lugar de residencia.
En todas las localidades de Bogotá hay por lo menos una biblioteca, parte de BibloRed, que es la red distrital de bibliotecas públicas de Bogotá, en asocio con las otras redes de bibliotecas que hay en la ciudad, como la biblioteca Luis Ángel Arango, en asocio con la secretaría de Educación, que tiene las bibliotecas escolares, también hay algunos proyectos con otras secretarías, también salas de lectura, y lo que se espera es seguir aumentando los espacios de lectura en este asocio interinstitucional y al mismo tiempo seguir adquiriendo libros para que la gente pueda acercarse a ellos, prestarlos y conocer la oferta bibliotecaria, hay gente que tiene bibliotecas cerca y no conocen de su existencia.

Biblored está en todas las localidades y hay dos bibliotecas rurales, que son la Biblioteca de Pasquilla, en la ruralidad de Ciudad Bolívar, y la biblioteca de Sumapaz, las cuales hacen parte de BibloRed, esfuerzos publico escolares con secretaría de educación y tiene procesos de ruralidad, además con la junta de acción comunal, y municipios colectivos de la ruralidad participan conjuntamente en las actividades de la biblioteca.

Llega a la mente una frase apropiada del filósofo, abogado y escritor Francis Bacon, “Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”.

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