Por Germán Enrique Núñez
Enviado Especial a Pauna
El sector minero que se dio cita en Pauna, en el próspero y verde occidente de Boyacá, aseguró que la clave del desarrollo está en la minería y en la combinación de actividades tales como la agricultura y la industria. Precisa que el gobierno del Presidente, Álvaro Uribe matriculó al país en la debacle cambiaria por la centralización de la actividad económica con la explotación petrolea.
Los mineros respaldaron una actividad agro-minera en donde se garantice el ingreso para los extractores de mineral y al mismo tiempo las labores agrícolas que finalmente redundan en seguridad alimentaria.
Minería para las 4-G
El presidente de la Confederación Colombiana de Esmeralderos, Confedesmeraldas, Germán Suárez Bernal, dijo en Diariolaeconomia.com que en la nueva era de la infraestructura, la minería será vital toda vez que el país requiere de materiales para vías.
“El tema de las materias primas para las mega-obras se convirtió en todo un dilema mediático porque algunos señalan a la minería como enemiga del agua y de la producción de alimentos. Lo que nosotros queremos mostrar aquí en Pauna es que la vocación de Colombia es agro-minera y que es necesario utilizar nuestros recursos minerales para salir del subdesarrollo en materia vial”, declaró el señor Suárez Bernal.
Explicó que con el boom de las obras 4-G será necesario utilizar por lo menos 700 millones de metros cúbicos de materiales para el desarrollo de esas obras.
Dijo que si no hay forma de extraer esas materias primas, será muy difícil salir del subdesarrollo. Consideró oportuno demostrarles a los colombianos que el país tiene los recursos minerales suficientes para adelantar las nuevas carreteras y que no será necesario importar material. “Esos materiales no podemos pretender traerlos de la China, de Chile o de México, tenemos que echar mano de los que tenemos”.
Otro ejemplo es el de la vivienda de interés social en donde se requieren más de 500.000 toneladas de acero para suplir el déficit en vivienda de interés social que supera el medio millón de soluciones.
Según los cálculos, esas 500.000 toneladas de acero demandarán de manera paralela un millón de toneladas de coque para su producción. Aclaró que para producir el coque en mención con todo el proceso industrial se requieren 1.7 millones de toneladas de carbón metalúrgico extraído de los recursos nacionales. “Esa cantidad de coque generará 5.2 millones de jornales de trabajo, es decir mano de obra campesina y de nuestros obreros”.
Para el ingeniero, la única salida del subdesarrollo es usando debidamente los recursos mineros porque el renglón mueve empleo, dinamiza el transporte, genera divisas para el país e impulsa la industria siderúrgica que hoy atraviesa por uno de los peores escenarios de los últimos 20 años.
Suárez expresó su respaldo a los cuidados ambientales y a la protección del agua, motivo por el cual pidió enérgicamente delimitar de manera perentoria las zonas de recargas de los acuíferos, las zonas de pantanos y los páramos que no son susceptibles de minería y en fin todo un trabajo responsable que no generen impactos ambientales y que por el contrario recuperen bosques, manantiales y zonas de producción agrícola.
Sobre la contaminación y la pérdida de zonas verdes, el presidente de Confedesmeraldas reiteró que el mayor contaminante, paradójicamente es el mismo estado que con los vertimientos afecta caudales importantes de agua que salen afectados con el daño de las industrias en los principales cascos urbanos.
Indicó que el tema hasta ahora está conllevando a algún tipo de preocupación y a hacer tratamientos de aguas residuales domésticas e industriales. “En el caso de Boyacá el asunto es muy delicado porque durante 50 años se hicieron procesos de enfriamiento en su producción de acero con aguas del lago de Tota, restringiendo a unas poblaciones que prácticamente usaron el recurso hídrico casi que sin tratamiento y no apta para el consumo humano. En su momento hicimos el llamado de atención y logramos favorecer a varias poblaciones del departamento que tienen esa deficiencia”.
Suárez dijo que sin duda alguna los primeros que deben dar ejemplo del cuidado del agua son las municipalidades y de hecho las empresas y la comunidad.
Agro y minería, la alternativa
El presidente de Confedesmeraldas, Germán Suárez Bernal, dijo que la agricultura en torno al socavón es una tendencia que se impone no solo en Europa sino en el mundo entero. Aclaró que para el caso de Colombia este modelo se venía aplicando desde años atrás como bien se observaba en el altiplano cundiboyacense, en municipios como Samacá, Ventaquemada y otros en donde las unidades productivas agrarias son pequeñas, de una hectárea y media o dos hectáreas.
“El campesino hace la explotación minera y alrededor del socavón cría cerdos, gallinas, ovejas y hasta una mínima ganadería de leche, es decir un abastecimiento de alimento para sus familias”, dijo Suárez.
Especificó que la mala publicidad de la minería lo que ha hecho es acabar con la minería de subsistencia y con la pequeña y mediana minería nacional. Criticó el hecho de que muchos tilden de enemiga del agua a la pequeña minería tradicional sin que alguien se detenga con objetividad a revisar los grandes proyectos mineros como los que desvían el rio Ranchería, el río Calenturitas o quienes para obtener rendimientos de crudo capturan aguas limpias del río Cusiana y otras afluentes.
“Por más mineros que seamos, si no se adoptan unas políticas de mitigación, de equilibrio y de regulación de la minería, no será viable defender la actividad y es el mismo gobierno el que debe empezar a dar ejemplo con la creación de plantas de aguas residuales e industriales.
En Colombia siempre hubo espacio para todos
Confedesmeraldas, gremio que convocó a la cumbre minera y a la Audiencia Pública sectorial, indicó que la Colombia en la que todos caben ya existía, con la ventaja que ya había gradualización minera y reglas para pequeños y medianos. En su opinión con las luchas sociales de las organizaciones sociales, hoy presentes en Pauna, se ha recuperado en el Plan Nacional de Desarrollo, el hecho que se vuelva a reconocer ese tipo de minería, la de subsistencia, la pequeña, mediana y grande.
Agregó que hace falta y con urgencia unos decretos reglamentarios que entreguen los mecanismos expeditos y acordes con el tamaño de la minería para formalizar esa dimensión la actividad minera y no seguir tratando a todos los niveles de minería con los mismos procedimientos, midiéndolos con el mismo rasero o haciéndoles las mismas exigencias. “Eso es absurdo, yo no puedo comparar o equiparar a una pequeña minera de Boavita en Boyacá con la Drummón, ahí deben existir tratamientos diferenciales”.
Sostuvo que independiente de lo anterior deben existir nomas diferenciales de compensación en las zonas productivas para sacar las comunidades de la miseria en la que habitan en boyantes zonas productivas.
“Como defender un proyecto tan lindo cómo el de Cerrejón cuando la comunidad se muere de sed y de hambre, cuando no de cáncer. Esas familias no tienen agua potable, energía eléctrica, saneamiento básico ni los elementos básicos de subsistencia, ahí el gobierno tiene que meter la mano. Tenemos que aprender de Europa que en torno a los proyectos mineros hay dignidad, trabajo y paz”. Apuntó el presidente de Confedesmeraldas.
Este gremio que convocó a la gran cita minera de Pauna, dijo que con inversión y compensación, no hay manifestaciones de rechazo ni nada que ataque la legalidad.
Si hubo enfermedad holandesa
Para el dirigente gremial es innegable que en Colombia hubo Enfermedad Holandesa y prueba de ello es la revaluación que impacta al país y a sus ingresos corrientes.
Afirmó que definitivamente la transformación que hubo en 2010, en el gobierno de Álvaro Uribe, dio el salto a la devaluación y a los sobresaltos económicos cuando se desconocieron los niveles pequeños y medianos de minería. Junto con el TLC y con la falta de valor agregado condenó al país a exportar todo el mineral sin dejar mayor oferta para el mercado interno. No hubo promoción ni fomento de minería ni de agricultura, además no hubo desarrollo vial, ni una propuesta prospectiva. Desde su apreciación, Colombia se quedó en las exportaciones básicas sin valor agregado y de solo commodities, expuso, no se vive.
“Razón tenía el exministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, cuando aseguraba que la viabilidad de la minería y de la agricultura en el país no estaba en manos del ministerio de Minas o del ministerio de Agricultura sino en manos del ministerio de transporte”, anotó Suárez Bernal.
Suárez exigió al gobierno cumplir con la tan “cacareada equidad” de la que habla el presidente Santos para que la nueva Colombia, la de la prosperidad se haga realidad, pero respetando y reconociendo los niveles de producción para fomentarlos y promocionarlos, eso sí, eliminando la criminalización y la segregación.
Finalmente dijo que la resolución de conflictos que es una herramienta que se explora con la nueva reglamentación del Código Minero, tiene que reconocer los mecanismos que apuntan a la equidad porque Colombia no es solo para los grandes proyectos, es un país que da para todos sin necesidad de postrar a las comunidades. Enfatizó que al haber un trabajo idóneo por parte del estado, la misma sociedad reconoce el trabajo en igualdad e inversión social, asuntos que se traducen en institucionalidad.
“Las demagogias y las burocracias no solo son nocivas y perversas, sino muy costosas para el país”, concluyó.