Miércoles, 26 Agosto 2015 12:23

Por precio del dólar, menor dinámica en industria automotriz: Acolfa

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Los fabricantes de autopartes dicen que exportar con devaluación es muy bueno y positivo para las empresas, pero precisan que el gran problema es que no hay oferta exportable y lo peor, menos factorías así como menor capacidad instalada en producción.

La fiesta de la devaluación no se vive en Colombia como debiera ser porque sencilla y llanamente el país vio cómo se fue marchitando el aparato productivo por aspectos como la apertura económica, los TLC, el cierre de mercados naturales como los del vecindario y una política impositiva que le pone el cerrojo a cualquier empresa.

En una encrucijada están hoy miles de empresarios que no saben qué hacer porque exportar no es asunto fácil y menos con la falta de incentivos para los industriales o productores del campo.

El sector de los vehículos sigue de capa caída y el país aún no supera el trago amargo que significó el cierre de la planta de Mazda en Bogotá y la reducción en la producción de marcas ya tradicionales en Colombia como Chevrolet y Renault las cuales están amenazadas por la inminente llegada de automotores asiáticos, europeos y americanos los cuales llegarán sin arancel y a precios muy competitivos.

El Vicepresidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes, Acolfa, Alberto Macías, le dijo a Diariolaeconomia.com que hay varias aristas en el sector que influyen de manera adversa y que directamente impactan la dinámica en el ensamblaje y en la fabricación de autopartes.

Comentó que si bien los vehículos importados hoy están más costosos por la devaluación, que por lo observado será para largo rato, lo mismo pasa con los ensamblados en Colombia porque estos usan componentes traídos del extranjero que se ven igualmente afectados con la costosa tasa de cambio.

“Para el caso de las autopartes la situación es igual porque las materias primas son importadas y eso golpea duramente los costos, lo cierto es que los automóviles importados o nacionales actualmente están más caros”, declaró el señor Macías.

Según el ejecutivo, las ventas de vehículos pueden mostrar este año una reducción que puede estar entre el tres o el cinco por ciento tal y como pasará con las autopartes. Recordemos que en 2014 Colombia vendió 328.526 automotores y este año el número, tal y como dice Acolfa, será inferior en desmedro del empleo, el crecimiento económico y el progreso.

En Colombia el mercado está dominado por los coches importados que representan el 67 por ciento de la torta mientras que el 33 por ciento restante es la oferta de las ensambladoras nacionales que aún operan como es el caso de General Motors Colmotores y Renault. Cabe precisar que también hay un porcentaje pequeño de Hino que se encarga de producir vehículos para carga.

Macías precisó que el mercado tiene claro que debe mantener las ventas, de todas maneras no serán las mismas que las del año anterior, entre otras cosas porque hubo escenarios económicos muy diferentes tales como menor tasa de cambio, bajas tasas de interés, promociones y facilidades para adquirir vehículos. En producción, estimó el vicepresidente de Acolfa, también habrá una reducción que puede estar por el orden del 10 por ciento, asunto preocupante porque desencadena problemas sociales de gran magnitud.

Explicó que en el escenario actual se hace necesario reducir costos y en ese sentido en la medida en que los costos aumenten por un lado, la industria debe reducirlos por otro.

Los vientos que soplan no son los mejores para el sector automotor porque los entornos económicos ponen la situación o el camino cuesta arriba. Dentro del análisis de Acolfa hay unas cifras que evidencian la compleja realidad plasmada en un mayor déficit y en un mayor número de importaciones que hoy están disparadas por el dólar, pero que tienden a crecer con los acuerdos comerciales.

Sobre las exportaciones, Alberto Macías, dijo que estas no repuntan aun teniendo un dólar favorable porque la industria no estaba preparada y diezmada por las importaciones que atacan los costos tanto operativos como de producción.

Hubo equivocaciones y Enfermedad Holandesa

El Vicepresidente de Acolfa lamentó las equivocaciones del pasado y la falta de visión en materia de política industrial toda vez que con las concentraciones de inversión en minería y petróleo se descuidó el valor agregado y la oportunidad de tener un país más productivo, más industrializado y con verdaderas oportunidades.

Con el fin de la fiesta petrolera, el gobierno ha dicho que hay que crecer sobre la base de las exportaciones con valor añadido, Acolfa, anota que la propuesta es muy buena, empero recuerda que hay un pequeño inconveniente y es que Colombia cerró muchas empresas, bajó la guardia en materia de productividad, se abrió a las importaciones de manera desmedida y hoy no tiene nada importante que ofrecerle al mundo. “En el país hubo un gran problema con la Enfermedad Holandesa, no hubo preparación en la industria y menos en el campo. No se pudieron producir materias primas por el famoso costo país en la parte logística, en los servicios financieros y en el valor de los servicios públicos”.

Dijo que si el Banco de la República decide ajustar al alza los tipos de interés, el problema para la industria automotriz o cualquier  tipo de empresa se mantiene, como quiera que esto indexa la contracción de la demanda interna.   

Para completar el desencanto, hay una carga tributaria totalmente exagerada que desestimula la inversión y la creación de empresas. El déficit, dijo Macías, siempre quieren atacarlo por la vía de crear más y más impuestos. Ese panorama hoy es más tétrico por la caída de los ingresos petroleros.

“Colombia pecó en depender de los productos minero energéticos o tradicionales y los no tradicionales o no se prepararon o no contaron con las condiciones para generar una masa crítica en exportaciones diferentes a las tradicionales, de manera que no estamos preparados y esas son las consecuencias que tenemos hoy en día”, expuso Macías.

La industria automotriz le pidió al gobierno coadyuvar con unas estrategias que estimulen la compra de carro en Colombia. Destacó el hecho de que el gobierno estimule a través de campañas mediáticas las compras de productos colombianos, pero dijo que si no hay condiciones económicas y si no hay el poder adquisitivo para adquirir bienes, pues sencillamente estos no se compran, luego habría que acudir a un estímulo mayor al de la publicidad.

“El estado a través de las empresas públicas, podría comprar productos colombianos para generarles empleo a los colombianos y no comprar importados para darles trabajo a los extranjeros, ese es un ejemplo que debe dar el gobierno es esta situación tan difícil”, sostuvo el vocero.

Sobre los carros chinos, indicó que su ingreso se da por el precio, pero aclaró que no tienen un buen índice de ventas porque en Colombia siguen pesando los temas de servicio y repuestos. “La gente quiere respaldo y no lo ven en esos carros”.

Anotó que la apuesta gubernamental debe estar más por el lado del ensamblaje de carros, pero lamentó que en Colombia no se brindan esas condiciones, pues al país deberían llegar inversiones con valor agregado, que den conocimiento, con transferencia de tecnología y que garanticen know how.

En autopartes las cosas han cambiado

El libre comercio y los tratados de libre comercio más las coyunturas y las políticas fiscales le han dado empujones a la industria automotriz y a los fabricantes de autopartes.

Se da por ejemplo el caso de empresas que cerraron para siempre y otras que están sobreviviendo buscando otras líneas de producción o incursionando en el creciente mercado de las llamadas moto-partes.

“Hay empresarios de las autopartes que hoy están buscando líneas en electrodomésticos y en otros sectores tanto en Colombia como en otros mercados exógenos porque nuestros vecinos nos han cerrado fronteras y otros países de mayor desarrollo tienen una serie de obstáculos administrativos que no son fáciles de superar complicando las exportaciones. Lo cierto es que nosotros estamos dispuestos a seguir luchando y a hacer las inversiones necesarias en capital humano y en tecnología para poder sobrevivir, concluyó, Alberto Macías.

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