De cara a una ruralidad prospectiva y pujante en donde mejoren indicadores económicos y sociales es sin duda una condición Sine Qua Non dejar las armas y retomar las actividades del campo en donde a criterio de muchos está el futuro del mundo que demandará más producción de alimentos.
En ese orden de ideas y pensando de manera seria en un posconflicto, el Banco Agrario de Colombia anunció que tiene lista la contingencia para trazar el derrotero de la nueva Colombia sobre la base del crédito oportuno, la bancarización y la inclusión financiera como herramientas vitales en el desarrollo económico.
El presidente del Banco Agrario de Colombia, Francisco Solano Mendoza, habló con Diariolaeconomia.com y precisó que asumir la paz desde la banca pública es una responsabilidad muy grande porque el ente crediticio de los campesinos es uno de los de mayor tamaño en las regiones toda vez que hace presencia en más de 470 municipios.
“Muchas veces las autoridades locales son el señor Alcalde, el director de la Policía, el notario, el Sacerdote y el director del Banco Agrario, entonces como entidad de gobierno tenemos una responsabilidad muy grande y por ello muchos actores nos ven como una entidad representativa y neutral del gobierno, motivo por el cual tenemos un rol muy importante de cara al posconflicto”, explicó el señor Solano Mendoza.
El banquero quien manifestó ser más amigo del término “Construcción de paz”, agregó que esta ya llegó y por ello en la Colombia profunda ya se está haciendo labor porque hay un conocimiento de primera mano de las necesidades del campesinado y de las comunidades. Para el funcionario el Banco Agrario cumple con todo el mandato de responsabilidad social porque va y hace presencia a donde nadie llega, factor que le da ventajas frente a otras entidades financieras.
En medio de todo, Solano reconoce que aún falta mucho por hacer porque el sector rural tiene que seguir incrementando su nivel de bancarización e inclusión financiera en vista que los estimativos de la entidad muestran una bancarización del 40 por ciento, es decir que resta un 60 por ciento en las zonas rurales por incluir en el sistema financiero para que este porcentaje tenga acceso al crédito formal en condiciones más accesibles y flexibles para pagar, es decir con mejores tasas y con mejores plazos porque es innegable que la gente le tiene miedo a los bancos sin contar que ven lejanas las entidades financieras por el lenguaje que se utiliza es complejo.
Toda esa situación de desconocimiento, explicó Solano, ha llevado a los campesinos a los préstamos gota a gota, a las casas de insumos y a otros mecanismos de financiación agiotistas y con unos intereses supremamente elevados y sin los beneficios que otorga el gobierno para la economía colombiana.
De acuerdo con lo dicho, hay grandes líos y falencias de bancarización porque en el tema de captación, las personas prefieren ahorrar dejando la plata debajo del colchón, en las pirámides o en las cadenas, desconociendo las bondades de la banca bien manejada.
El banco hizo una fuerte inversión en tecnología y dio pasos importantes en expansión y presencia pues no en vano logró llegar al 100 por ciento de los municipios, poniéndose a tono con las transacciones virtuales a través de la red DCH que permite generar comercio electrónico y todo tipo de transacciones a través de la Internet. El Banco Agrario está a las puertas de relanzar su servicio de banca virtual que permitirá hacer transacciones desde la aplicación del banco que es de consulta, pero que a partir del próximo seis de marzo será totalmente transaccional.
“Venimos fortaleciéndonos, estamos trabajando muy de la mano del ministro Iragorri y del Presidente Santos que ha conformado todo un equipo para la paz y ese equipo es multidisciplinario en donde vamos a empezar a trabajar en varios municipios a lo largo y ancho del país con oportunidades porque la paz se resume en eso, en oportunidades y el gobierno las está propiciando de manera activa en regiones y sitios a donde no pudimos llegar”, aseveró el presidente del Banco Agrario de Colombia.
El banco sigue creciendo y no paraliza sus inversiones en infraestructura para atender en mejores condiciones a los usuarios, en la implementación de tecnología y en terminar o cerrar proyectos antes de darle inicio a otros. En ese orden de ideas, en 2015 el Banco Agrario invirtió 850.000 millones de pesos en esas mejoras y en soluciones como movilidad para atender en campo.
Gerencia para el posconflicto
El Presidente del Banco Agrario de Colombia, Francisco Solano Mendoza, reveló en este medio que el ejecutivo viene trabajando en la estructuración de una gerencia para el posconflicto que ya quedó creada toda vez que hubo recomendaciones por parte del ministro del Posconflicto, Rafael Pardo y del Presidente Santos para empezar a trabajar en los municipios de consolidación que se constituyen en un primer ejemplo de cómo se debe adelantar trabajo en el resto del país.
El gobierno optó por empezar con los municipios de consolidación porque son los de mayor vulnerabilidad y mayor dificultad, en dónde en la mayoría de los casos hay numerosos cultivos ilícitos, desempleo y poca bancarización.
“Son 300 municipios retadores en los cuales estamos haciendo pruebas piloto y en donde desarrollamos planes de campo para seguir replicando en el país y poder así erigir esa paz tan anhelada. Nuestra Gerencia de Posconflicto ya es una realidad, estamos mirando como estructurarla de la mejor forma, indudablemente en la fase uno, pero es una gerencia muy fuerte en el tema del microcrédito rural y por su puesto estamos contemplando la opción de convertirla en un programa similar a banca de las oportunidades o al Programa de Transformación Productiva, PTP, de Bancoldex, pero estamos analizando opciones y eso lo hacemos con el ministro Iragorri, con el ministro Pardo y con toda la colaboración del ministerio de Hacienda y de la Superintendencia Financiera porque hay gente con reportes o sin experiencia en el manejo financiero”, indicó.
En esta nueva gerencia hay cabida para gremios y asociaciones campesinas, toda vez que tiene un perfil incluyente que requiere del trabajo al unísono con los gremios tanto para el tema de posconflicto como para el de desarrollo rural porque son entidades o agrupaciones que conocen del campo, de productos y de comercialización. También habrá articulación con las juntas de Acción comunal, y con las Fuerzas Armadas que son aliados absolutos con quienes se ha trabajado en zonas como Cauca, Nariño, Valle del Cauca y Putumayo.
“El Ejército es un aliado estratégico porque está en todo el país y no será útil con las armas sino con sus conocimientos en ingeniería, en la perforación de pozos profundos y con la Policía están trabajando en la manera de acompañar la asistencia técnica de los proyectos”.
De los asaltos a los saltos en inclusión
El Banco Agrario de Colombia fue el blanco de muchas tomas y asaltos por parte de la guerrilla, ahora y con la tendencia de paz lo ideal es que esas prácticas lleguen a cero porque se trata del dinero de la prosperidad y de los campesinos que volverán a tomar sus aperos para decirle al campo “creo” y retomo la labranza pacífica.
En relación con este tema, el banco ya está presente en regiones muy apartadas de Colombia y en zonas olvidadas por mucho tiempo, pero que fueron capaces de afianzar una economía pujante.
“La invitación a toda Colombia es para que vaya allá y mire como se mueve el país, desconocido para muchos, pero supremamente activo, lleno de riqueza y muy diverso. Nosotros tenemos una riqueza geográfica única que nos permite sembrar en diferentes pisos térmicos y esa es otra labor importante del ministro Iragorri que busca articular todas las entidades del Ministerio que suman 17 entre adscritas y vinculadas, pero que laboran al unísono por el mejoramiento de las condiciones rurales”, apuntó.
Solano Mendoza destacó que con la aprobación de la ley de Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico, ZIDRES, llega la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, que entrará a jugar un rol muy importante en términos de política agropecuaria que busca ordenar el país, dejándolo acorde con su aptitud de suelo y a su vocación porque si bien en Colombia todo se produce, lo cierto es que hay que sembrar y cosechar de acuerdo a la necesidad de los mercados.
A criterio del funcionario, el crédito es una primera semilla, pero no es la única y afirmó que es importante tener asistencia técnica, comercialización, tener claros los temas sanitarios y los conceptos de mercado. Para Solano, es importante la articulación de las entidades porque se trata de un equipo robusto que en la medida en que se dinamice, puede coadyuvar a construir la paz.
Precisó que el desarrollo rural es un tema superlativo que involucra carreteras, puertos, colegios, hospitales y otras soluciones que demandan la articulación estatal porque trasciende a los gobiernos en vista que se trata de un momento histórico que se subsana no necesariamente en los campos sino que empieza en la casa y con el vecino.
Vendrán oportunidades
Uno de los efectos de la pacificación de Colombia es que muchos querrán invertir porque se trata de una transformación que abre las puertas de la oportunidad para muchas cosas, empezando por el diseño del nuevo país y de la Colombia que se erigirá, ojalá para siempre próspera.
Anotó que se hace perentorio llevar infraestructura a zonas muy de moda, pero muy a la deriva como el Vichada, el Vaupés, Guainía y el Caquetá en donde el desarrollo de proyectos productivos es muy costoso porque implica contar con carreteras, alumbrado público e infraestructura para negocios rentables. En ese capítulo entra la navegabilidad de los ríos porque Colombia es el tercer país en el mundo con recurso hídrico por lo que se hace necesario pensar en invertir en la adecuación de afluentes para el desarrollo.
Solano se mostró de acuerdo con la tesis del presidente del Banco Mundial en el sentido que para reducir la pobreza es necesario tener educación para garantizar crecimiento económico, infraestructura y seguros, básicamente en la cobertura agropecuaria que para el tema de Colombia es vital.
Para los guerrilleros que están prestos y decididos a dejar el fúsil, el mensaje más importante del presidente del Banco Agrario de Colombia es tener confianza y tranquilidad en que su proyecto productivo es viable. De igual manera invitó a los futuros desmovilizados que retomarán sus labores agrícolas y pecuarias a trabajar con modelos de asociatividad y de manera articulada para lograr más y mejores resultados y así construir la Colombia justa y tranquila que se añora.
“Vivir en la ilegalidad genera una angustia que no tiene precio”, anotó Solano.
Con todo por Colombia siembra
El presidente del Banco Agrario tiene claro que el programa “Colombia Siembra” es no solo el más completo sino el más promisorio, motivo por el cual el Banco le apuesta decididamente a la financiación de ese millón de hectáreas que está precisamente en el Plan Estratégico de la entidad hasta 2020 como mega meta.
Especificó que la meta es realizable, pero demandará mucho trabajo y mucha gestión que apunta a impulsar al productor primario, pero también a la agroindustria, a los nuevos proyectos en las zonas en las cuales la frontera agrícola está por desarrollar y desde luego a los pequeños productores que son nada más y nada menos que el 95 por ciento de los productores colombianos con los cuales el gran objetivo es aumentar la productividad y garantizar la comercialización de esos productos bajo un esquema muy a la brasilera porque en Brasil con el Presidente Lula bajó la pobreza con organización, estructura empresarial y con cero intermediación puesto que la comercialización se hará entre el productor primario y el empresario que le darán manejo a un negocio y no aun tema de azar porque se trata de encadenamientos con valor agregado.
Para “Colombia Siembra” el Banco Agrario tiene lista la plata que se necesite en miles de millones o en billones de pesos porque la idea es tener un país productivo, organizado y con futuro. “El mejor ejemplo lo dio Brasil que con agricultura y con el programa Más Alimentos, sacó de la pobreza a 12 millones de personas y aquí puede pasar lo mismo sin grandes extensiones de tierra y sin tanta mecanización”.
La situación en Colombia pinta tan bien que los fondos de inversión, las entidades financieras y la banca multilateral están muy interesados en la nueva Colombia y en las opciones que esta abre.
“Hay una gran noticia que tiene que ver con un logro de 2015 y es que de la mano con Fiduagraria que es nuestra filial, logramos consolidar un fondo de capital privado que hemos denominado capital fértil y este fondo ya es una realidad, ya tenemos el gestor, ya tenemos el primer compartimiento y la idea es seguir trabajando en múltiples compartimientos para financiar o cofinanciar proyectos a gran escala o proyectos en pequeños, en los que se requiera el apoyo de capital privado reembolsable o no reembolsable que fortalezcan esas alianzas, esas asociaciones y esos proyectos rurales”, reveló Francisco Solano.
Cifras inmejorables
De acuerdo con el Banco Agrario de Colombia, las cifras de 2015 son positivas porque hubo un muy buen cierre el año inmediatamente anterior.
Según el presidente del Banco, hay cifras record pues la cartera asciende a 11.6 billones de pesos con una fuerte concentración en créditos agropecuarios, pero también se ahondó y profundizó la participación en agroindustria y en otros sectores, eso sí conservando siempre una proporción importante en los frentes agropecuario y agroindustrial.
La entidad definió un norte claro de cara al 2020, se trata de un plan estratégico muy bien organizado, muy bien pensado, bajo la línea que se viene haciendo en el Ministerio de Agricultura, en el marco de “Colombia Siembra” y en las políticas del proceso de paz, donde el Banco desde su perspectiva se alinea perfectamente con esa política de desarrollar el sector rural y de ampliar y potencializar esa despensa agrícola que es Colombia.
La cartera es un tema de gestión permanente y ese precisamente, indicó el presidente, es otro de los logros del Banco Agrario en 2015. La entidad tenía compromisos adquiridos, la misma ejecución del programa FONSA el cual se empezó a cumplir en el segundo semestre de 2014 y finalizó en el primer semestre de 2015 permitiendo atender al 100 por ciento de los clientes del banco que aplicaban a ese programa en donde la entidad crediticia tenía el 95 por ciento de dicho programa. Aseguró que se trataba de clientes pequeños y de deudas rurales y dispersas inferiores a los 20 millones de pesos. De igual manera se recorrió todo el país ofreciendo los beneficios del gobierno con el programa.
Frente al clima el aseguramiento es la salida
Sobre los riesgos y la incertidumbre climática, el presidente del Banco Agrario, Francisco Solano, anotó que la tranquilidad la dan finalmente las aseguradoras y el cubrimiento.
“Hemos adoptado esas buenas prácticas de estar cerca a la gente, de estar buscando permanentemente a los clientes para encontrar salidas en caso de que tengan dificultades. Así como hoy tenemos sequía, es muy probable en un 40 por ciento, según los expertos, que se venga una Niña y es allí donde decimos que el sector agropecuario está al sol y al agua y allí lo importante y lo que hemos empezado a hacer es mover y aunar el seguro agropecuario al crédito lo cual se constituye en un antes y un después de ese tipo de crédito que debe tener coberturas tal y como se observa en las buenas políticas y buenas prácticas internacionales que apuntan a la mitigación del riesgo tanto en los temas climáticos por exceso o déficit de lluvias como en los precios”, dijo el funcionario.
Actualmente el Banco de la ruralidad colombiana trabaja de la mano con el banco canadiense De Yardan a través de un convenio de cooperación en donde el gobierno canadiense aporta más de 20 millones de dólares, básicamente en asistencia técnica, hay un grupo de trabajo en el banco en donde se atacan varios frentes, primordialmente en agilidad en el proceso de crédito, en inclusión financiera, en temas de educación financiera y seguro agropecuario.
Ese hecho ha metido al banco por una senda de transformación importante, los resultados de la entidad crediticia así lo demuestran y en medio de lo incipiente, muchas personas quieren saber de este instrumento, hay interés en un producto que no es fácil en el portafolio de la banca que debe incentivar tanto activos como pasivos. En su análisis, uno de los instrumentos más avanzados en el proceso de bancarización es el seguro agropecuario, que muestra dinamismo.
En 2014 el Banco cerró con cerca de 129.000 hectáreas cubiertas y este año se terminará con 185.000 hectáreas en promedio, es decir un crecimiento cercano al 40 por ciento en hectáreas cubiertas que si bien muestra una tendencia de crecimiento importante, todavía representa un reto para todos los jugadores del sector agropecuario porque frente a las más de siete millones de hectáreas que arroja el censo, se habla de un porcentaje bastante pequeño porque la cobertura ampara tan solo el uno o el dos por ciento de todas las hectáreas sembradas cubiertas, pero es un trabajo en el que el Banco Agrario de Colombia va a insistir.