El empresario y docto en temas de finca raíz así como de construcción, Sergio Mutis Caballero, le dijo a Diariolaeconomia.com que 2015 fue un año atípico en donde hubo varios cambios y en donde la economía experimentó desaceleración.
Afirmó que como si fuera poco el dólar tuvo un comportamiento muy raro que impactó el poder adquisitivo de los colombianos porque gran parte de los productos que consumen los nacionales son importados y por ello se puede asegurar que la tasa de cambio empobreció al país a nivel global.
Dijo que dentro de lo positivo se puede destacar que sectores como el inmobiliario y de la construcción, la infraestructura y la vivienda fueron utilizados como instrumentos de política económica y social, factor que redundo en empleo, crecimiento económico y progreso.
Consideró que la política de vivienda fue muy adecuada y destacó que una noticia que impactará favorablemente la economía es todo lo que tiene que ver con la paz que está avanzando e ilusionando a todo un país.
“La paz une a los pueblos porque cuando hay una guerra se concita a todos para que se unan, pero ya cuando se ejecuta los divide a todos por el costo”, declaró el señor Mutis Caballero.
Aseguró que en 2016 habrá sin lugar a dudas una mayor desaceleración de la economía la cual vendrá de manera continua, con altibajos y un dólar que seguirá fortalecido y llegando a niveles insospechados.
Estimó el experto que por fortuna la construcción seguirá creciendo a buen ritmo y con una dinámica alentadora, pero insistió en que vendrá una lamentable división en el país por los costos de los temas de paz si se logra concretar todo lo que está en trámite.
Bien las medidas del Emisor
En opinión de Sergio Mutis Caballero, el Banco de la República ha hecho de manera encomiable su tarea porque para que la economía funcione es necesario tomar medidas coherentes de corto, mediano y largo plazo para tener todas las variables en perfecto funcionamiento.
Dijo que el control de la inflación es un reto macroeconómico que está llevando bien el Banco de la República y manifestó que se hace urgente controlar el precio de la divisa porque un dólar muy alto eleva a niveles exorbitantes el valor de la deuda externa de los sectores público y privado lo cual no es bueno ni sano para la economía.
Mutis consideró que independiente de todos los menesteres por atacar inflación y devaluación, es perentorio defender las exportaciones colombianas.
“En principio las decisiones del Banco central son ortodoxas, por supuesto nos gustaría que la tasa de interés no subiera y menos para el sector de vivienda que es tan sensible porque la gente no se fija de cuanto es la tasa sino a cuanto llegará la cuota que tendrá que pagar al tomar un crédito hipotecario cuando adquiere la vivienda” anotó Mutis.
Explicó que con las últimas decisiones del Emisor el crédito hipotecario está por encima del 11 por ciento efectivo anual lo cual son tasas, si bien asequibles, de todas maneras más altas que inciden en la compra de vivienda, porque hay un crecimiento económico a una rata inferior a la que venía dándose. Hoy, comentó, la decisión de tomar crédito a largo plazo para la compra de un inmueble no es asunto fácil porque hay prevención en quien aspira a comprar vivienda.
Colombia, un país de opciones
Para el empresario, en 2015 hubo una serie de medidas que no le funcionaron al gobierno en frentes como la agroindustria porque al mirar cifras de la ruralidad, el campo colombiano fue un desastre, pero auguró mejores tiempos para la economía campesina en donde dichas medidas empezarán a funcionar.
En materia de industria, aseveró, hubo una leve recesión y un crecimiento mediocre. El año lo salvó, en su observación, la construcción y algunos temas comerciales que funcionaron bien, pero aclaró que el comercio exterior tuvo complicaciones lo cual se refleja en una balanza comercial negativa para Colombia.
“Hay unos altibajos complicados en la economía y la volatilidad del dólar influye en todos esos temas. Colombia, ciertamente no es un país que se destaque por una gran producción de petróleo, pero sus exportaciones si estaban fundamentadas en la última década en un 50 por ciento en minería y petróleo, pero con la baja de precios hubo un fuerte deterioro de las exportaciones colombianas”, apuntó el empresario.
Sin duda, agregó, están las obras de infraestructura 4-G las cuales ve como una gran opción de crecimiento porque la construcción de mega carreteras, de más de 50 vías secundarias y todo el paquete de infraestructura y transporte que se tiene preparado genera empleo durante su ejecución y en el largo plazo le inyectará competitividad a Colombia para garantizar mayor desarrollo con lo que se podrá exportar y abaratar costos de movilización de mercancías y de toda la operación mercantil en general.
Destacó la futura navegabilidad por el río Magdalena la cual debe quedar lista en 2016 será algo fundamental porque hay necesidad de abaratar operaciones de transporte en el Magdalena Medio y en el centro del país que tienen como destino el Caribe colombiano y los puertos. Para Mutis, esas medidas y el hacer uso de todas las alternativas multimodales, no solo hacen más viable y más económica la operación de transporte y de comercio, sino que garantizan mayor mano de obra y de desarrollo en las regiones.
Los acertijos de la tributaria estructural
Al igual que otros empresarios que han hablado con este medio, Mutis Caballero dijo que la presión fiscal es algo que ha afectado el crecimiento de la economía porque golpeó el buen funcionamiento de las empresas e inclusive de las personas naturales que tratan de trabajar en la informalidad y demás o que no tienen grandes empresas y se vuelven motivo de persecución por parte de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, que miran o esperan el momento que estas personas cometan el mínimo error para ponerles multas y castigos.
“Esa presión fiscal se convierte en una talanquera y en desespero para la gente. Aquí hay colombianos que tienen que pagar decenas de millones de pesos en impuestos por esa presión fiscal, pero que lamentablemente no tienen para pagar el estudio de sus hijos, esa presión es verdaderamente algo terrible”, sostuvo Mutis.
Al analizar los impactos de la última reforma tributaria, Mutis dijo que hay que ver esta nueva modificación al estatuto tributario como una gran oportunidad para enderezar la economía, devolviéndole la competitividad al sector empresarial que resultó muy maltratado con unas tarifas tributarias que le quitaron rentabilidad y tranquilidad. Esa situación en donde los impuesto pesan en promedio el 70 por ciento del ejercicio económico de las factorías hizo según el analista, en el cierre de fábricas y en una contracción industrial preocupante que se ve con una capacidad instalada paralizada o a menos de media marcha.
Sobre las presiones fiscales, consideró que aparte de que le restan dinamismo a la economía no son muy efectivas a la hora de cubrir el déficit porque el país necesita financiarse y para ello el empresario sugirió buscar temas complementarios que apunten a reducir los gastos administrativos y propender por mayor eficiencia en la operación pública. Esta fórmula, aseguró, funciona si se pone a marchar y si de manera paralela se deja de ahogar a los empresarios que están saturados de cargas impositivas y a las mismas personas naturales que quieren estar muy dinámicas en las labores empresariales y económicas.
Un punto que debe contrarrestar con verdadera urgencia el gobierno es el de la corrupción porque es una situación muy grave que surge como tema transversal al lado de la administración de justicia.
“Por cuenta de la corrupción, de los sobornos, desfalcos, robos, coimas y compra-venta de conciencias, incluida la justicia, el país no avanza porque hay casos dentro de la rama judicial en donde hay funcionarios corruptos que le hacen mucho daño a la credibilidad del país y a la misma administración de justicia”, concluyó, Sergio Mutis Caballero.