La espectacular raza india Guzerat, originaria de las áridas tierras de Rann of Kutch en el estado de Gujarat Kankrej, se caracteriza por tener unos ejemplares de significativo porte y una rusticidad extraordinaria. Este cebuino de gran tenacidad, soporta sequías prolongadas y subsiste con forrajes burdos y de precaria calidad. Según los expertos, el linaje puede temer más de 5.000 años de antigüedad.
Esta raza es de una región en donde se cree, operó uno de los primeros puertos marítimos del mundo, Lothal. En Gujarat, está el Parque Nacional del Bosque Gir, el sitio en donde habita actualmente el león asiático.
Los ejemplares Guzerat fueron llevados a Brasil y desde el siglo XIX, la raza se afianzó como fue la base de la ganadería cebuina en el país suramericano en donde se hizo una fabulosa y juiciosa selección. Al pasar del centro occidental de la India a tierras brasileras, el imponente Guzerat se impuso en el hato y revolucionó la ganadería tropical. Sus genes fueron cruzados con estirpes Bos Taurus reportando una formidable resistencia en los taurinos que ganaron visiblemente en productividad, consecuencia del vigor híbrido.
Por los documentos de la época los toros y vacas Kankrej, fueron exportados a Brasil en 1870 y después de un tiempo estos bóvidos le dieron luz verde a la raza Guzerat. Para no ir tan lejos, la estirpe tiene cédula brasilera pues fue el fruto de la investigación y el cruce entre la especie Kankrej con animales criollos de origen europeo mejor conocidos como Bos Taurus.
El Guzerat es un animal de gran tamaño, sumamente generoso en la obtención de leche y carne. Su imponente estampa llama la atención. Cuenta con cuernos grandes y un pelaje que puede ir de gris claro a oscuro, las hembras generalmente son blancas. La raza es noble, de gran mansedumbre y fácil manejo.
Una raza brasilera que encantó a los ganaderos en Colombia
La raza es comparativamente joven en Colombia, según la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Cebú, Asocebú, los primeros ejemplares fueron registrados en 1980, pero su adaptación al trópico bajo y sus rendimientos en leche y carne a costos relativamente inferiores, hizo que los productores se fijaran en ella, una apuesta que quedó sustentada con inmejorables cifras, inicialmente en la Costa Norte.
Este animal al ser de triple propósito fue y es muy útil en las plantaciones de café en donde a la par con las recuas de mulas, ayuda a transportar el grano de los predios a los sitios de beneficio y de allí a los centros de comercialización.
Debido a los trabajos adelantados con el linaje Guzerat fue posible darles forma a dos razas de enorme potencial, el Brahman, un desarrollo estadounidense y el Indubrasil, desde luego una apuesta brasilera.
Para Asocebú, los cruzamientos con Bos Taurus, ya sean de origen lechero o productores de carne han sido afortunados. Según la asociación, además de ser un buen productor de carne, por selección ha demostrado ser también una raza productora de leche. Recalcó el gremio que los más remotos orígenes corresponden a la raza Kankej del sub continental Hindú-Paquistaní.
El Guzerá, reconoció la entidad, desempeñó un papel importante en la expansión de la genética cebú, además de sobrevivir la era de los cruzamientos con razas europeas.
El Director Técnico de Asocebú Germán Gómez le dijo a Diariolaeconomia.com, que la raza Guzerá se presentó como una buena alternativa para mejorar las ganaderías de doble propósito. En los últimos años esta raza, al igual que la Gyr, anotó, ha despertado un gran interés entre los criadores cebuistas, pues sus grandes cualidades le garantizan un lugar predominante en la ganadería nacional.
Asocebú expuso que los ganaderos colombianos han importado una buena cantidad de ganado Guzerá, al igual que semen de los mejores toros de Brasil. Algunos criadores de Holstein los utilizan para cruzar con las mejores vacas de sus rebaños para la producción de Guzolando, la mezcla entre Guzerá x Holstein. En Colombia, cientos de ejemplares de estos cruces producen medias hasta de 14 y 15 litros de leche diaria en dos ordeños con apoyo del ternero.
En su charla, Gómez afirmó que la raza es de triple propósito, pues produce carne, leche y aporta en la ruralidad con trabajo. Destacó en este animal, el noble temperamento y sostuvo que el animal es fenomenal para cualquier tipo de cruzamiento. Esta estirpe bovina, insistió, es perfecta para zonas tropicales secas en cualquier topografía.
El Guzerá, la raza de mayor rusticidad y longevidad, tiene su imagen gravada en los monumentos de la India e incluso un sello de cinco mil años fue encontrado, exhibiendo el animal al lado de instrumentos agrícolas. Es en opinión de los conocedores, la raza más antigua del mundo.
Dentro de los parámetros en Guzerá puede decirse que la vaca adulta pesa entre 500 y 650 kg. El toro puede alcanzar pesajes en báscula de 800 a 1.000 kg en promedio. Al nacer, los becerros registran de 32 a 35 kg aproximadamente. La producción diaria de leche es de siete y nueve litros en condiciones normales, y hasta 14 litros en casos excepcionales, es la raza más superviviente dentro de las cebuinas, al superar los 15 años de vida productiva.
Quien quiera invertir ganadería y considere el Guzerat, precisó Germán Gómez, está yendo por el camino correcto porque se trata de una raza rústica que produce leche y carne, pero que además sirve para trabajos en las haciendas y explotaciones agrícolas.
“Hoy en día en Colombia, por el direccionamiento de los criadores y de la misma asociación desde el comité técnico de la raza Guzerá, se maneja y orienta la selección hacia el doble propósito, eso sí, dándole prioridad a la carne y luego a la leche. Los ganaderos que invierten en la raza Guzerá están convencidos que el potencial que tiene el linaje tanto fenotípicamente como genéticamente, perfectamente se puede expresar bajo nuestras condiciones tropicales hacia el escenario de producir carne como también leche, en principio una fuente esencial o encaminamiento de la raza”, declaró el señor Gómez.
Subrayó que sin duda la gran ventaja que tiene el ganado Guzerat dentro de las razas cebuinas es su rusticidad y el factor de adaptación importante hacia zonas secas y calientes en donde se desarrolla y comporta mucho mejor que otras estirpes, inclusive con mayor acoplamiento que las distintas familias cebuinas, una fortaleza en favor de las haciendas porque los animales siguen sus procesos de desarrollo en medio de temperaturas sumamente elevadas y con escasez de lluvias, una parte de la rusticidad innata de la raza que gracias a los manejos adecuados a nivel de las diferentes ganaderías y de los criadores de Guzerat puro más los programas de selección y mejoramiento genético, han logrado definitivamente cifras importantes en cuanto ha la productividad, los destetes y la obtención de leche.
A criterio de Gómez, la Guzerá es una raza que tiene un perfil diverso para efectos de la productividad en condiciones complejas tal y como ocurre en muchos de los departamentos en Colombia.
Las vacas, que como se anotó, producen siete litros de leche por día en promedio, desteta un ternero de entre 180 y 200 kilos en un término de ocho meses. Sumando carne y leche, este tipo de ganado muy del trópico bajo y generalmente hostil, se convierte en un animal rentable y de alta productividad que participa muy bien en ese entorno, y que, de mejorarlo un poco con nutrición, sanidad y manejo, podría superar los valores citados.
Cabe anotar que en mejoramiento genético la raza es protagonista porque se ve en varios cruces, dejando claro que la fuente de la genética es Brasil, país en donde hay unos programas de mejoramiento que le permiten al ganadero colombiano adquirir ese origen o casta para que sea utilizada bajo las desafiantes condiciones del territorio.
“Desde el punto de vista Asocebú, el direccionamiento hacia el doble propósito o la doble utilidad de la raza, también tiene una connotación importante porque los programas de mejoramiento que nosotros hacemos alrededor de la estirpe, están orientados a superar esos estándares de comportamiento para los dos escenarios, carne y leche, utilizando la genética traída de Brasil y la que ya se ha desarrollado en Colombia bajo nuestras condiciones lo que efectivamente se convierte en un potencial para optimizar el hato nacional”, aseveró el directivo.
La raza va bien genéticamente y acorde con lo que el ganadero quiera o proyecte porque hay un sistema de cruzamientos para lo cual Asocebú certifica únicamente las hembras, producto de esos cruzamientos con ganado cebú puro, siempre y cuando la raza que se utilice sea también autentica o excelsa. En el caso del Guzerá nosotros certificamos hembras cruzadas a condición de que vengan por ejemplo con registro de la asociación de raza correspondiente, verbigracia, Holstein, Jersey, Ayrshire y otras especializadas en leche.
Allí, manifestó Gómez, el enrutamiento es no llevar los cruzamientos a unas razas sintéticas sino el empalme o entroncamiento para efectos de obtener un porcentaje de sangre más adecuado, el que mejor se acople al ganadero y el que debe utilizar.
El vocero señaló que por esa razón en muchos de los casos la gente utiliza la mezcla a doble sangre producto de Guzerá por Holstein, Guzerá por Jersey, u otra de doble propósito como el Simmental y otras, Especificó que definitivamente la base Guzerá para cruzamientos con razas especializadas en carne, leche o doble propósito taurinas, es ideal porque la estirpe tiene una adaptación productiva innata que la hace elegible como base de fabulosos cruzamientos.
Este tipo de ganado, esencial en la conformación de otras razas como el Brahman en donde el aporte genético de Guzerá es del 40 por ciento, nada desestimable al ver no solo la literatura sino los resultados.
En materia de precios como en todas las ganaderías y asociaciones, el precio es relativo, pues allí juega un papel importante la pureza del bovino, su trayectoria, genética, abolengo, edad y otros atributos. Los precios suelen ser conexos con la calidad y cualidad en todos los cebuinos, sin embargo, en Guzerá no hay una oferta muy grande, pero sí una demanda considerable por la raza, lo que hace que el ganado esté costoso, algo muy del contexto de la ganadería nacional en donde todos los vacunos están caros, tanto comercial como puros.
“Hoy la ganadería está pasando por un buen momento y el ganado, llámese para cría, carne o leche, igual puro o comercial, tiene un costo importante para iniciar un pie de cría. Los precios de hecho son elevados por la ley de oferta y demanda, pero más allá de eso cada ganadería o rancho tienen un perfil, una trayectoria y por supuesto, la más selecta genética, todos ellos factores que van indexando los precios”, explicó el Director Técnico de Asocebú Germán Gómez.
El hato Guzerá en Colombia no es muy amplio, la raza está despegando con muy buenas expectativas y por ello en el país se cuentan 1.685 animales en promedio, tomando como referencia la tabulación de 2021. De todas formas, la proyección es magnánima si se tiene en cuenta que la Guzerá es una casta importante con grandes propiedades, lo que hace pensar que fácilmente podrá participar en mejor proporción en los predios colombianos, puesto que tiene dos características formidables y esenciales para las difíciles condiciones geográficas, rusticidad y productividad.
Como en todas las razas, en Guzerá hay una demanda importante de toros porque los ganaderos quieren aumentar las crías y garantizar acoplamiento y rendimientos. La compra y encargo de machos está disparada porque sencillamente se necesitan bovinos para padrear los hatos y actualmente hay más vacas en producción, algo que sugiere mayor presencia de toros reproductores.
Gómez indicó que si bien, hay que buscar buenos ejemplares para apareamiento, pero calificando buena genética y una serie de factores que pesan a la hora de definir la compra de un excelente reproductor. Con la raza Guzerá, hecha a la medida del cambio climático y los rigores ambientales, el ganadero asegura tranquilidad, rendimientos y rentabilidad.
En las igníferas sabanas de Colombia, en los climas más extremos pastan y prosperan los ganados de la raza Guzerá, bóvidos encantadores, puesto que en machos y hembras hay majestuosidad y elegancia en sus desplazamientos. Caminan por las fincas colombianas con su cabeza rígida y elevada, quizás mostrando con orgullo vacuno sus orígenes y bondades.