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Viernes, 13 Noviembre 2015 06:24

El urbanismo está acabando con el campo: SAC

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Los agricultores manifestaron su preocupación porque cada vez más son las fincas que se vuelven condominios.

Enviado especial a Villavicencio

Los agricultores colombianos en diálogo con Diariolaeconomia.com alertaron por los graves inconvenientes que pueden venir en productividad ante la creciente invasión urbanística en las zonas de producción de alimentos.

En desarrollo del XXXVIII Congreso Agrario Nacional que convocó a los productores del campo, la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, le dijo a los alcaldes y gobernadores que hay que frenar esa tendencia al urbanismo que depreda suelos fértiles en donde la vocación es la producción de alimentos.

El presidente de la SAC, Rafael Mejía López, sostuvo que la situación es muy delicada porque se está cambiando tierra fértil y buena por ladrillos y sobrecostos reflejados en plusvalía y mayores costos de producción porque ya no se pagan servicios o tributos rurales sino urbanos lo cual golpea la economía campesina y pone en riesgo el suministro de alimentos.

La construcción de vivienda, de condominios o de centros de recreación, dijo Mejía López, castiga al agricultor porque lo pone a pensar que su tierra debe tener otros usos y no el agrícola o el pecuario.

“Si esa agricultura no es tan rentable, entonces se considera ya como un lote industrial y es justo allí en donde se va acabando el sector agropecuario alrededor de las ciudades”, expuso el señor Mejía.

Dijo que ya son varios los intentos que se han hecho en el sentido de tener reglamentaciones afines con otros países, pero el gran problema es que el agricultor al ver que las siembras no son rentables, prefieren vender las fincas para otros usos. ”Cuando la agricultura no da entonces se vende”.

Reflejo de la pérdida de terreno de la agricultura y la seguridad alimentaria es la sábana de Bogotá y gran parte de Cundinamarca que dejó las fincas para convertirlas en urbanizaciones o sitios sociales de alta construcción.

El problema según el dirigente gremial es que hay unos costos urbanos que se le trasladan a los productores del campo que ven afectada su productividad y su competitividad por mayores precios en el valor de los servicios públicos, en los impuestos y en el precio que se paga por el predio.

“Hay que salvar la agricultura y por eso estamos aquí presentes en Villavicencio todos los gremios cercanos a la SAC, sus juntas y los agricultores afiliados explorando salidas para el campo, para su recuperación y para ponerlo nuevamente en ese pedestal protagónico que durante años le garantizó el alimento a los colombianos e inclusive al vecindario.

Hay optimismo

Para el presidente de la SAC, el país rural es hoy mucho más optimista porque quedan tres años de gobierno del Presidente, Juan Manuel Santos, y en buena hora se le convenció de que el campo es una prioridad nacional y así lo ha percibido el jefe de estado.

Sobre las preocupaciones del sector agrícola, el representante de los agricultores dijo que la gran reserva y la enorme preocupación está por el lado tributario porque tal y como se concibió el estatuto impositivo, este espantó a todo el mundo y en ese sentido, afirmó, o se mejora, o no hay caso.

“La gente quiere invertir, pero no hay condiciones y eso solamente lo podemos solucionar entre el gobierno y el sector privado”, declaró Mejía López.

Un gran Congreso

Independiente de la agenda académica y de los invitados de honor, el XXXVIII Congreso Agrario Nacional ha tenido un toque muy especial según sus organizadores y es la cantidad de personas, representantes gremiales y productores que le dijeron presente a esta, la gran cita del campo colombiano.

“Aclaremos que la SAC es un gremio de gremios y nuestros afiliados son precisamente los gremios y las entidades, sin embargo las juntas directivas e individualmente los afiliados a los gremios se han hecho presentes en este Congreso y no en vano tenemos más de 650 personas sentadas y por fortuna se ha desarrollado un Congreso dentro de los lineamientos. Hemos dicho que necesitamos tierra, agua, comercio e instituciones, es decir, no hay tierra que valga si no hay seguridad jurídica y no hay agricultura si no hay agua”, explicó Mejía.

Dijo también que el comercio en esta globalización debe ser equilibrado en donde se proteja al productor sin distorsiones para poder no solamente competir sino importar y exportar.

Considero que la institucionalidad debe contemplar el equilibrio entre lo económico, lo social, lo ambiental y lo político.

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