Muy a pesar del clima, hoy amenazante, la revaluación y otros aspectos, los palmicultores siguen demostrando que son resilientes toda vez que van para adelante con mayor ímpetu en la medida que los desafíos se presenten complejos y provocadores. Hoy el sector de la palma de aceite sigue creciendo, asumiendo las vicisitudes, pero sin dejar de innovar, tecnificar e invertir en tecnología para ir a tono con una cada vez más asombrosa evolución.
Es admirable la manera como avanza la agroindustria que, aunque se cree es moderna, la verdad, lleva milenios porque hubo métodos primitivos de beneficio y provecho de los bienes provenientes de la agricultura y la ganadería, un precedente que inspiró el hoy sector agroalimentario.
Todo empezó con el Neolítico hace 10.000 o 12.000 años cuando el hombre decidió no caminar más, volverse sedentario y domesticar plantas y animales. En ese precisó instante se hizo necesario procesar y transformar bienes básicos con el fin de conservar alimentos y mantenerlos aptos para el consumo, de esa manera vino la molinería con piedras, la fermentación de bebidas espirituosas, salar y conservar pescado que igualmente pasaba por la técnica de ahumado y curtir pieles de distintos animales para crear prendas de vestir, calzado y garantizar moradas abrigadas.
El tiempo avanzó y los agricultores notaron que después de cada cosecha se generaban unos excedentes que iban derecho a los almacenamientos para posteriormente venderse como solución inmediata a las colectividades humanas de determinado clan o cercanía con el agricultor.
Al mirar el ayer y el hoy, las diferencias son abismales, pero dieron la pauta para innovar, el ser humano pasó de un trabajo totalmente artesanal y manufacturado en donde los instrumentos para las labores eran fabricados con hueso, madera y piedra. Esos tiempos primeros fueron muy duros por todo, el clima, las fieras, competencia entre tribus y una manera local de obtener alimentos a manera de subsistencia, a la deriva de la industria a gran escala y la mecanización.
Los historiadores ubican la agroindustria moderna en la Revolución Industrial cuando se planteó una forma de producción mundial entre los siglos XVIII y XIX una vez se logró concentrar y adaptar una serie de procesos mecánicos e incipientemente tecnológicos para lograr transformación con los productos cosechados en los campos.
La mecanización agrícola ayudó de manera importante en el proceso a mayor escala de alimentos y materias primas con lo que se optimizó no solamente su preservación sino el transporte. Este periodo fue vital porque permitió transformar cultivos, ganadería y pesca.
Las iniciativas de agroindustria para el capitulo Colombia se remontan a 1904 cuando los talleres artesanales se dedicaban en unos espacios reducidos a el proceso arcaico de alimentos y otros bienes como algodón y tabaco. Su auge e impulso se da después de los difíciles años 30, los de la Gran Depresión y luego las cosas mejoran después de la Segunda Guerra Mundial cuando fueron creciendo y mejorando los bienes elaborados.
La historia de la palma de aceite empieza a escribirse en Colombia en 1945 por iniciativa de la United Fruit Company, una multinacional de Estados Unidos que instituyó las primeras siembras en el departamento del Magdalena, todo sale bien en materia productiva y el afianzamiento llega en las décadas de los 50 y los 60 cuando se le da luz verde a la creación de empresas agrícolas por medio del Instituto de Fomento Algodonero, IFA, entidad que facilitó el nacimiento de Indupalma y otras firmas de economía primaria, pero en 1962 nace la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma.
La experiencia de la palma ha tenido sus altas y sus bajas, pero el sector ha sabido superar escollos y pasar la página con problemas tan delicados como la pudrición de cogollo, PC, y otros que de a poco se han ido conjurando.
La pasada Conferencia Nacional sobre Palma de Aceite que se cumplió exitosamente en Villavicencio permitió acceder al conocimiento, tendencias y desafíos de corto, mediano y largo plazo por aspectos climáticos, económicos, ambientales y sociales, un escenario rico en agenda académica y en puntos de vista sobre las nuevas realidades de la agricultura, en especial la que tañe con la palma aceitera.
En charla con Diariolaeconomia.com, el presidente Ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda afirmó que siempre habrá retos en una actividad como la palmera que es de largo plazo. Indició que en palma son más las cosas positivas que las dificultades y destacó que por fortuna se tiene un sector consolidado que lleva muchos años creciendo de forma ordenada y sostenible procurando que haya una buena relación con el medio ambiente garantizando la cero deforestación.
En la coyuntura actual, admitió, hay algunas dificultades como el fenómeno de El Niño que ya está en plena formación, una alerta para todas las labores agrícolas y la palmicultura, apuntó, obviamente no está exenta de los riegos derivados de ese evento climático.
“Esperamos que esos efectos se noten más en la producción del próximo año a pesar de que este semestre vamos a tener fenómeno de El Niño todo el tiempo, pero los efectos del clima en la palma no se ven de manera inmediata, así que tenemos los ojos puestos en la producción 2027. Este año hasta agosto va la producción comportándose muy bien, creciendo respecto al año pasado, pero ese es un tema al que hay que hacerle monitoreo todos los días”, declaró el señor Pérez Marulanda.
Por otro lado, el directivo comentó que en materia de seguridad el gremio celebra mucho la prioridad que el gobierno nacional le ha dado a la recuperación de la tranquilidad en el territorio para una actividad como la palmera en zonas apartadas, un tema crítico que distrae significativamente a los palmicultores que viven en medio de la angustia por tener presencia de grupos armados, de la extorsión y el crimen en general. Sostuvo que se empezó a ver acciones concretas y contundentes contra la delincuencia, algo que impactará positivamente en el futuro del sector.
El mundo vive en riesgo, pero hay que seguir produciendo
Por estos días son varios los análisis que dan cuenta de una dura situación económica en Estados Unidos que podría, según analistas, repetir la gran depresión de 1929, preámbulo para la caída económica de los años 30, igual se habla de algunos problemas en Europa y de una economía que al estar globalizada vive en permanente exposición. Sobre este asunto el presidente Ejecutivo de Fedepalma aseveró que enhorabuena la industria aceitera está en dos renglones esenciales para la humanidad, los alimentos y la energía y por eso al margen que haya volatilidad, muchos problemas geopolíticos, las guerras y sus efectos, la posición de la palmicultura, precisó Pérez Marulanda, es privilegiada para enfrentar ambientes turbulentos.
Consideró que los palmicultores deben concentrarse en lo que ellos saben hacer, producir de forma eficiente y sostenible, eso sí, esperando que el contexto no sea tan adverso y confió que con el gobierno nacional se podrá trabajar de manera articulada para mitigar esos riesgos y aprovechar las oportunidades.
Por la disciplina y el orden que matiza el campo, más allá de lo que el mundo está viviendo, se vislumbra un buen devenir para el sector palmero colombiano, inclusive para otros sectores rurales que están haciendo la tarea de manera juiciosa.
“Sin duda, nosotros somos muy optimistas sobre el futuro, creo que hemos construido las bases para seguir creciendo y diversificando nuestros mercados, encontrando nuevas oportunidades de negocio y con el trabajo de los palmicultores seguir aportándole al país”, dijo el presidente Ejecutivo de Fedepalma.
Bien el mercado internacional
Actualmente, expuso Nicolás Pérez Marulanda, Colombia exporta cerca del 30 por ciento del total de la producción. Recordó que el año pasado el sector cerró muy cerca a los dos millones de toneladas de las cuales fueron puestas en mercados internacionales aproximadamente 600.000 toneladas y recalcó que se ha estado diversificando los países de destinos tradicionales como Europa, México y Brasil que seguirán siendo importantes, pero el dirigente gremial reveló que se han empezado a abrir nuevos mercados de exportación en África e incluso en la India que le permite a la industria tener un conjunto de destinos más diversificados lo cual es importante es escenarios de volatilidad.
Sobre los resultados electorales en Estados Unidos o las elecciones generales de mitad de mandato, el dirigente anotó que independiente de los resultados no debería cambiar la política ni para Colombia ni para América Latina, expresó que en materia de la política de Washington es visible una sintonía afable entre las dos administraciones actuales, destacando que siempre será mejor un ambiente cordial y reiteró que el sector palmero sigue viendo oportunidades de negocio en los Estados Unidos que hay que ir materializando. Recordó que hay una discusión sobre los aranceles que impuso Estados Unidos a algunos productos colombianos y ahí está el aceite de palma, pero cree que progresivamente se puede ir trabajando en esos temas para poder abrir un nuevo mercado, sumamente importante para la palmicultura.
En el diálogo hay que convencer a Estados Unidos que con TLC no caben aranceles porque se rompen las reglas de juego de un convenio negociado y rubricado que necesita se honrado por las partes que convinieron. Desde su análisis, Nicolás Pérez Marulanda dijo que en la posición política que hay en el actual momento seguramente se podrá llegar a algún acuerdo.
La palmicultura como bien lo dijo el presidente Ejecutivo de Fedepalma tiene todas las oportunidades y el mercado por ser alimento y fuente energética, un producto al que se le nota el valor agregado que hace del negocio algo sólido y cada vez más rentable. Manifestó que ese mercado de Combustibles Sostenibles de Aviación, SAF y el diésel marino, siendo muy prometedores requieren de un marco regulatorio que sea conducente a que se pueda aprovechar esa oportunidad ya que Fedepalma se ha ocupado de lograr la elegibilidad del aceite de palma como materia prima para producir esos combustibles y recordó que ya se discute en el Congreso de la República, por lo menos para el caso de los combustibles sostenibles de aviación, un proyecto de ley que le dé un marco jurídico a ese negocio que es nuevo en Colombia y del que seguramente el sector palmero puede aprovechar y contribuir.
En cinco años de estar al frente del gremio palmero, a Nicolás Pérez no le ha correspondido enfrentar casos agudos de PC salvo lo del Magdalena, pero a criterio suyo eso ha sido gracias al trabajo de todas las personas que lo antecedieron, nada de merito propio, desde su tribuna, pero para muchos un tremendo líder frente a la palmicultura.
“La situación actual que estamos enfrentando en el Magdalena y Norte del Cesar tiene la ventaja de que ya tiene 25 años de investigación, de experimentación y de adaptación en otras zonas del país, luego los palmicultores de estas regiones que han sufrido mucho por los efectos de la enfermedad, ya tienen alternativas probadas que les permite hacer una transición hacia los híbridos interespecíficos y por esa vía recuperar sus ingresos y la dinámica del sector en esos departamentos”, puntualizó Pérez Marulanda.
Europa y su normativa, un tema que sigue a la expectativa
Todos los productores de América Latina y otros hemisferios están a la expectativa de la normativa europea que hace exigencias para los bienes agropecuarios que llegan al “Viejo Mundo” lo que contempla severos estándares de seguridad en los alimentos e insumos comercializados, nada más y nada menos que una estricta trazabilidad, con elevadas exigencias de sostenibilidad ambiental y sanidad. El tema no deja de ser espinoso porque hay pilares esenciales de la regla como el reglamento de libre deforestación que aplica para productos como cacao, café, aceite de palma, ganado bovino, soya, caucho y maderas, quien logre demostrar que los bienes no provienen de áreas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.
Una labor que pude generar algunos contratiempos porque los exportadores tendrán que aplicar un sistema llamado de debida diligencia y trazabilidad geolocalizada.
Además, la norma establece normas de seguridad e higiene de los alimentos, limites máximos de residuos de plaguicidas y fungicidas, producción ecológica u orgánica y finalmente la ley es muy estricta con los asuntos de sanidad animal y vegetal con lo cual busca controlar el ingreso de plagas y enfermedades.
Ante este escenario el presidente Ejecutivo de Fedepalma Nicolás Pérez Marulanda indicó que Colombia sigue a la expectativa de la entrada en vigencia de la normativa de deforestación que ha sido dos veces pospuesta su entrada en vigencia, empero dejó claro que la palmicultura se ha preparado para cumplir con los requisitos derivados de esa directiva y en principio el próximo año, acentuó, debería comenzar su implementación que para Colombia, se piensa desde el gremio, sería una oportunidad para capturar nichos de mercado en la Unión Europea.
Una realidad es que, para seguir siendo protagonistas en un mercado altamente competitivo, expuso Pérez Marulanda, Colombia debería acrecentar sus plantaciones porque a diferencia de Malasia e Indonesia, es el único país que puede aumentar las áreas sembradas sin deforestar. Indonesia, dijo, está erradicando algunos cultivos porque se establecieron a partir de la deforestación lo que les ha ocasionado serios problemas para vender ese aceite.
“En ese sentido nosotros estamos en una posición privilegiada, eso implica que hay que hacerlo con mucha responsabilidad, hay que planear el crecimiento de este sector siempre pensando en las oportunidades de mercado, esto no es crecer por crecer, si hay repunte es atendiendo nueva demanda, pero ascendiendo de manera responsable y sostenible”, señaló el dirigente gremial.
Es impresionante la manera como la palma de aceite impacta a las personas, de hecho, hay altos componentes económicos, de inclusión, tejido social y oportunidad. Cada ves en los eventos hay más marcas, nuevos participantes y más agricultores inamovibles con las plantaciones de palma. Es por eso, dijo Pérez, que de los cerca de 9.300 palmicultores que hay en Colombia, el 75 por ciento son productores de pequeña escala, muchos de ellos ubicados en zonas muy afectadas por abandono estatal, las economías ilegales y por la violencia. La palmicultura hay que repetirlo, se ha convertido en una alternativa y en un proyecto de vida de largo plazo que ha transformado esos territorios y ha contenido el avance de grupos armados ilegales en cultivos ilícitos.
Debido a que en Colombia se tiene una cadena de comercialización muy formal son relativamente bajos los hurtos de aceite. No es un flagelo ausente, explicó, pero para nada la principal preocupación de los palmeros, podría decirse que de vez en cuando pasa en algunas de las zonas muy complicadas por el alto valor del aceite ha habido casos de robos, pero en términos general frente al volumen producido no es la primordial angustia.
El trabajo duro lo ha premiado la palma, los productores tienen su ingreso y un plan de vida tranquilo que los hace esperar con una sonrisa casi permanente la llegada de la próxima navidad en donde habrá sin duda natilla y buñuelos, les ha ido bien, hacen la tarea y esperan que todo siga alegre, prospero y con muchas bendiciones.