La situación petrolera de Colombia no es nada fácil y posiblemente nunca lo ha sido porque para no ir tan lejos no estamos hablando de un país esencialmente petrolero como Venezuela en la región o de los grandes jugadores del cartel. En Colombia hubo una lotería en crudo que pasó por muchos procesos y esperas hasta que el gran momento vino con Cusiana y Cupiagua así como con Caño Limón. Esos fueron momentos buenos, pero no determinantes porque la riqueza prácticamente fue invisible, las regiones quedaron en el olvido y con su economía básica desconectada, ello sin hacer el listado de problemas que encabezan la pobreza, la corrupción y la descomposición social.
A lo anterior se sumaron agudos líos de violencia que dejaron a muchos sin tierra o sin familia, y lo que es peor a una inmensa mayoría engrosando los cinturones de miseria en las capitales, pero igual a una inmensa minoría dueña de fincas, tierras y poder. El petróleo en opinión de algunos es una bendición cuando la riqueza es notoria e invertida en las gentes, pero una tragedia cuando aplaca la equidad, cuando fomenta tragedia ecológica o simplemente en el momento en que la riqueza de Colombia queda en las cuentas de las multinacionales que pagan unas regalías cada vez más reducidas.
En su historia desde 1903, pasando por 1905 con la concesión Barco y luego 1918 con la concesión de Mares, el petróleo ha estado metido en todo, en algo de desarrollo, en política y en escándalos pues no en vano la primera concesión, Barco la de 200.000 hectáreas, estuvo salpicada por muchos cuestionamientos habida cuenta que incumplió hasta más no poder con lo estipulado. Algunos en Cúcuta, ya con años encima, no definen la Concesión Barco como el negocio petrolero del Catatumbo sino como el “Que te tumbo” porque aseguran que hubo de todo menos probidad.
Igual, en esta vida todo va saliendo a flote y como dicen los abuelos entre cielo y tierra no hay nada oculto, tal y como pasa en estos tiempos en los que el petróleo tiene los años contados porque el planeta empezó a migrar hacia las energías alternativas. Hoy la historia ya se contó y en breve la gran industria petrolera no será más que un recuerdo, tan efímero como todo lo que sucumbe ante la evolución.
El muy encomiable hombre del petróleo y versado en temas energéticos, Julián Pertuz, habló con Diariolaeconomia.com, y dijo que hoy el contexto es más complejo por asuntos de geopolítica, de mercado y de la misma demanda, ello porque hay otros energéticos que ya le empiezan a poner los santos oleos, paradójicamente al súper oleo. El escenario actual, agregó, tiene a Colombia pensando porque con el desplome en los precios vino, no solamente un gran lío fiscal, sino un cambio en metas y proyectos pues con precios muy bajos, lo trazado quedó mandado a recoger.
Expuso que a nivel nacional la rentabilidad de los proyectos en gas y crudo, y lo que había manifestado el gobierno y la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, cambió en un abrir y cerrar de ojos ya que el presupuesto nacional fue trazado con barril de petróleo a 60 dólares y llegó a estar por debajo de 20 dólares y hoy a 33 dólares por barril, no permite que se cristalicen algunas metas proyectadas para 2020.
Según Pertuz, el ajuste al alza de las últimas horas fue la consecuencia de los anuncios hechos por la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, junto con otros productores por fuera del cartel que alcanzaron un acuerdo que podría terminar, de alguna manera, con el calvario petrolero.
Cabe anotar que los acercamientos entre Rusia y Arabia Saudita surtieron efecto y por ello fue posible acordar un recorte en la producción en 10 millones de barriles de crudo por dos meses y así generar espacio para que el precio reaccione al alza. Algunos esperaban una retención petrolera más ambiciosa a tal punto que hubo voces que sugirieron recortes por día de entre 20 y 30 millones de barriles.
“Nos toca esperar y ver si al bajar la oferta se incrementa la demanda, haciendo que los precios logren escalar. Hay que darle tiempo a los mercados para que lean la medida y dejen ver la importancia o no del nuevo pacto”, expuso Julián Pertuz.
Desde su punto de vista y muy en línea con los expertos a nivel mundial, el precio del petróleo podría reaccionar de manera importante en junio o julio, mirando el tema con relativo optimismo y hay una tendencia en la cotización, dijo, de 35 dólares por barril en promedio, pero como en todo, para bien o para mal, sorpresas nos da la vida.
Precios por debajo de US$40 no le sirven al fracking

Un tema a tener en cuenta desde la perspectiva del experto y ex Procurador delegado para Minas y Energía, es que el precio debe ser adecuado de cara a desarrollar proyectos petroleros no convencionales pues unas cotizaciones entre 40 y 45 dólares por barril de crudo, prácticamente sepultan esas iniciativas porque los proyectos de fracturación hidráulica son a grandes profundidades, es decir a más de 10.000 o 12.000 pies de profundidad en donde se busca la roca sedimentaria madre para sacar la cantidad de crudo que no ha salido de la piedra normal y que con inyección de agua y químicos se le puede extraer a dicha roca más cantidad de crudo.
Expresó que trabajar en esos proyectos es mucho más costoso porque levantar crudo a más de 10.000 pies demanda mucho más recursos que un proyecto de explotación normal que para el caso de Colombia se hace en promedio a 3.400, 3.800 y 4.000 pies de profundidad.
El caso de Colombia es atípico porque un proyecto de fracking está en promedio en 13.000 y 15.000 pies de profundidad, es decir más trabajo, mayor dificultad y mucha más inversión.
"Si el crudo sube de precio habrá producción no solamente a nivel internacional sino nacional en vista que hay entre 40 y 45 nuevos proyectos de fracking, sobretodo en Estados Unidos en donde son rentables y en Colombia igual hay cuatro pilotos trazados en el Magdalena Medio para hacer exploración con fracturación hidráulica que desde la perspectiva del negocio son rentables. Sin precios y sin condiciones no son beneficiosos ni los proyectos de fracking ni los otros de tipo convencional”, declaró el señor Pertuz.
Insistió que con un barril de petróleo a razón de 20, 30 o inclusive a 40 dólares el fracking no es rentable porque el costo de levantamiento para 15.000 pies de profundidad, en promedio sería de orden de los 35 o 36 dólares más el tema de impuestos, trasiego, transporte, regalías y otros costos que deben asumir las compañías lo cual haría la actividad inviable y especificó que por eso en la industria se habla de precios por barril mínimo de 44 o 46 dólares.
Con un precio muy bajo la producción se va a reducir y con el indicador Brent que es el del petróleo extraído básicamente en el Mar del Norte, sellando la referencia para los mercados de Europa, el futuro no es bueno más porque encarece los planes que estaban en fila para ser ejecutados.
Nuevamente taladros sin trabajo

Al igual en tiempos pasados cuando hubo crisis petrolera, hay ya unos taladros inactivos en vista que algunas compañías que operaban ciertos pozos que tenían no solamente en Well Services que es el servicio a pozos que se realiza principalmente en pozos productivos y desde luego los de Workover es decir trabajos en pozo, no se están realizando esperando que el crudo escale en sus cotizaciones.
Así las cosas, expresó Pertuz, los taladros o equipos en Workover están en estos momentos parados y más aún los equipos de perforación que dejaron su actividad hace un tiempo.
Un tema adicional que genera preocupación en la industria petrolera es el precio del dólar que superó la barrera de los 4.000 pesos logrando algunas bajadas mínimas puesto que ello encarece la importación de maquinaria, herramienta y toso lo relacionado con equipos para la exploración y explotación de hidrocarburos.
Julián Pertuz quien hoy es el Gerente General de la afamada importadora High Quálity Engineering, HQE, una compañía de servicios petroleros, indicó que el tema cambiario es muy preocupante porque de seguir esa tendencia, prácticamente va a ser imposible importar equipamiento para la industria petrolera porque los márgenes son desbordados.
La empresa al importar equipos de Alemania, de Estados Unidos, Canadá, Italia y Brasil, tiene que pagar en dólares para poder internar esos equipos y el dólar hoy está en 4.085 pesos lo cual es muy caro y afecta los proyectos de la empresa porque cuando presentó los proyectos licitatorios que le permitieron a la firma ganar algunos contratos con firmas como Ecopetrol, Frontera Energy, Mansarovar, Emerald Energy y otras, el dólar estaba entre 3.500 y 3.600 pesos, déficit en cambio que HQE no puede asumir.
Esta coyuntura en la cual se alinearon todos los planetas puede calificarse, según el ingeniero de petróleos Julián Pertuz, como la más difícil a la de los últimos años, advirtiendo que tiene gran parecido con la de 2009, inferior a la de 2014 y 2015, pero de grandes proporciones por los componentes que trae consigo. Es por eso que la empresa celebró con marcada ilusión el haber registrado un acuerdo petrolero pues solo así será viable contar con mejores precios. Ahora enciende velas por menor devaluación y una recuperación en la dinámica del sector de hidrocarburos. Esos aspectos, recalcó, finalmente decidirán el devenir del país y su economía.
Ya está entrando una nueva era de energía alternativa

Si bien el mundo terminó saturado con los debates sobre la conveniencia o infortunio de los hidrocarburos y la generación de energía a partir de los derivados líquidos del aceite de piedra, lo cierto es que hoy muchas empresas otrora dedicadas a la búsqueda de petróleo están metidas de lleno en energía nuevas y limpias como la solar y la eólica.
El tema, afirmó Pertuz es que el país ya empezó a pensar, pero aclaró que la ministra de Minas y el gobierno nacional plantearon la necesidad de que la cadena del sector de hidrocarburos no podía parar en el confinamiento o cuarentena porque hay que producir gasolina y diésel para mover ambulancias y camiones que transportan alimentos de los campos a las centrales mayoristas.
“El diésel y la gasolina son derivados del petróleo y líderes de la cadena de perforación, de producción, transporte y refinación del sector petrolero razón por la cual el sector no ha parado salvo algunas compañías de servicios que pararon parcialmente porque los turnos de trabajo de los operarios en los campos, están alterados por las medidas adoptadas en las ciudades por lo que este personal sigue en cuarentena. Estamos esperando qué medidas tomará el ejecutivo y así salir en esta emergencia en la que estamos”, precisó Pertuz.
Si bien el sector petrolero no ha parado y siguió al pie de la letra las indicaciones del gobierno, hay un tema serio y es el que tiene que ver con las obligaciones financieras adquiridas por las empresas de todos los perfiles y tamaños. El Gerente General de HQE consideró urgente que los créditos contratados con la banca necesitan congelarse mientras pasa la cuarentena pues pagar intereses en plena inactividad no sería consecuente.
Dejó claro que una vez quede todo claro con las entidades bancarias ojalá con plazos largos y sin altos intereses, lo ideal es mirar cómo se logra suplir los saldos y los temas pendientes en cuestión de crédito.
Sobre el futuro energético Julián Pertuz, consideró que de cara a lo que viene hay que mirar en primer lugar las energías alternativas de manera mixta para la generación de producción de los campos petroleros en Colombia. Destacó la planta de generación a partir de energía solar que Ecopetrol puso a funcionar en el departamento del Meta pues la idea es precisamente ver proyectos alternativos para que los pozos petroleros se puedan mover y garantizar producción de crudo en el país con energías alternativas, bien sea fotovoltaicas, paneles solares u otro tipo de energía para que el sector vaya dando ese paso de energías fósiles a las no fósiles, todo por un mejor planeta y un cambio importante en la manera de hacer industria.
Teniendo en cuenta que todavía el mundo y el país están dependiendo del petróleo, posiblemente por espacio de quince a veinte años, porque la curva empezó a descender, la firma HQE, anticipándose a todo lo que viene, está mirando la innovación y potenciación en portafolio porque sin lugar a dudas va a estar presente con equipos y tecnología en las nueva era de la energía, un motivo de peso para mirar que hay y que habrá en el mercado para esos nuevos espacios productivos.
“Estamos analizando cuales son los tipos de energías alternativas pueden existir para mover los tipos de levantamiento artificial en los pozos petroleros que hay en Colombia para ver si se puede hacer de manera mixta, es decir, una parte con energía de transporte y distribución normal y otra con energías alternativas como eólica, paneles solares o proyectos fotovoltaicos”, dijo.
Por la situación de pandemia que obligó a Colombia a confinarse y esperando que viene en el corto y mediano plazo, la producción petrolera de Colombia seguirá por debajo del millón de barriles, es decir en 856.000 barriles por día en promedio.

Este es el mundo petrolero lleno de historia, de anécdotas y vicisitudes, es una industria compleja que hay que saber leer porque en bolsa, el gran sector puede dar unos virajes insospechados y por lo general fortuitos. En Colombia el crudo empezó a verse en la mirada curiosa de los conquistadores en 1536 cuando los nativos yariguies mostraban sus rostros y parte de sus cuerpos pintados de negro, se trataba de una sustancia espesa, grasosa y brillante.
Al conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada le correspondió ver esa escena y seguramente a muchos de sus lugartenientes que veían como esos aborígenes disfrutaban en ritual del negro y grueso aceite.
En 1903 se hicieron las primeras reglamentaciones en materia petrolera por parte del Presidente Rafael Reyes. Ya en 1905 se rubrica la concesión de Mares con el empresario Roberto de Mares.
En 1918 es descubierto el legendario pozo Infantas y en 1919 el señor de Mares resuelve hacer el traspaso de la concesión a la multinacional Tropical Oil Company.
Con el auge de la industria automotriz y con el vertiginoso crecimiento de las industrias que dependían del petróleo las grandes empresas americanas e inglesas de comienzos del siglo XX se lanzaron a un sector que buscaban controlar, pero no se trataba solamente de empresas, también de gobiernos y mandatarios que con cargo al petróleo casaron guerras y conflictos que lograron desestabilizar regiones para luego controlar sus riquezas.
En Colombia el petróleo fue el tiquete a la inversión porque hubo inyección de capital en minería, siembras de fruta y otros productos, ferrocarriles y en diversos sectores que con el pasar de los años fueron marchitándose y quedando en el siempre triste baúl de los recuerdos. Hoy el petróleo está cerca de dejar su protagonismo y desde ya las energías alternativas empiezan a mostrar las bondades de una nueva era, que posiblemente será bautizada de reivindicación energética porque el planeta sucumbió por el famoso oro negro. Igual hay inquietudes sobre los derroteros que a futuro tome Ecopetrol, la enorme empresa estatal fundada el 25 de agosto de 1951 pues igual está llamada a innovarse, a repensarse y por obvias razones a seguir en el mercado energético.
OPEP, el motor del mundo

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, vio la luz en septiembre de 1960 en la bella ciudad de Bagdad, capital de Irak. Si bien su nacimiento se da el inicio de la década de los sesenta, solo hasta el seis de noviembre de 1962 fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas, ONU.
Actualmente la OPEP tiene su sede en Viena, Austria y allí generalmente traza dos reuniones anuales con sus afiliados para revisar el comportamiento del mercado, las tendencias y desde luego las proyecciones en una industria nada fácil en vista que es del interés político de muchas naciones que en ocasiones conllevó al conflicto o al desencuentro. Este organismo con raíces iraquíes, en lo que fue la antigua Mesopotamia, llevó su sede en principio a la ciudad de Ginebra en Suiza, sitio en el que operó entre 1960 y 1965.
Las cifras de la OPEP no son para nada desestimables puesto que este cartel es dueño de algo más del 42 por ciento de la producción petrolera en el globo y aproximadamente el 80 por ciento de las reservas están concentradas en los países que componen la organización.
Es función de la OPEP vigilar el mercado y de acuerdo a los movimientos de oferta y demanda es la entidad que decide subir o bajar la producción en aras de defender la rentabilidad extractiva y de llevar un producto vital para mover el planeta en condiciones razonables para los países que dependen de los combustibles fósiles.
Actualmente hacen parte de la OPEP Argelia, Angola, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Venezuela. En su fundación participaron Iraq, Kuwait, Irán, Arabia Saudita y Venezuela. Fueron miembros de la OPEP Ecuador, Indonesia con retiro e 2016 y Qatar, país que estuvo desde 1961 hasta 2019.
Dentro de su historia aún es recordado el castigo en precio a Estados Unidos en 1973 que luego de apoyar a Israel en el conflicto con los árabes pasó de pagar petróleo a tres dólares a doce dólares por barril. El asunto no se quedó allí y a finales de 1973 la OPEP ordena un embargo contra Estados Unidos en el cual se prohíbe la venta de crudo al país norteamericano, situación dramática para los estadounidenses que no solo vieron restringido el suministro de combustibles sino que debieron pagar mucho más por galón de gasolina que dio el salto de los 36 centavos de dólar a una cifra que superó los 50 centavos de dólar por galón del necesario combustible líquido.
Finalmente los países petroleros que no hacen parte de la OPEP son Azerbaiyán, Bahréin, Brunéi, Kazajistán, Malasia, México, Omán, Rusia, Sudán y Sudán del Sur. Es bueno decir que en América Latina, independiente de Venezuela y México, hay también producción de crudo en Argentina, Ecuador, Perú, Brasil, Colombia, Bolivia, Surinam y Guyana.